Moncloa cita de urgencia a Escribano para que renuncie a la presidencia de Indra
Ángel Escribano fue llamado en la tarde de este miércoles por el Gobierno para analizar la situación actual por la fusión con EM&E y la fuerte caída de la acción en bolsa
El Gobierno de Pedro Sánchez llamó a capítulo este miércoles a Ángel Escribano, presidente de Indra, de la que el Estado es el máximo accionista. La reunión, que tuvo lugar por la tarde, se produjo en medio de la polémica por el proyecto de fusión de la empresa nacional de defensa controlada y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), compañía propiedad de los hermanos Escribano, operación a la que se opone la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Desde Moncloa se le ha sugerido que su dimisión ayudaría a resolver el problema.
Según han confirmado varias fuentes, el departamento de Asuntos Económicos de Presidencia de Gobierno, área dirigida por Manuel de la Rocha, convocó a Ángel Escribano después de que en el último consejo de administración de Indra se aprobase iniciar las conversaciones oficiales con Ángel y Javier Escribano para la posible fusión. Una decisión que se adoptó pese a que, en medio del citado consejo, Belén Gualda, la presidenta de la SEPI, llamase a José Vicente de los Mozos, consejero delegado, le obligase a salir de la sala y le pidiera expresamente que detuviese la operación.
Pero De los Mozos, siguiendo el orden del día de la reunión definido por Ángel Escribano, expuso a los miembros del órgano de gobierno de Indra las distintas opciones para acometer la toma de control de EM&E. Un acuerdo que, debido al conflicto de interés, al ser Ángel y Javier, su hermano, consejeros de Indra, dueños del 14,3% y propietarios al 100% de su empresa familiar, ya había provocado numerosos encontronazos con varios consejeros independientes y algunos accionistas.
La comunicación de la SEPI a Escribano de no continuar adelante con la fusión se ha traducido en un desplome de casi el 14% de la cotización de Indra, que ha perdido 1.300 millones de capitalización bursátil en las últimas 48 horas. Hasta el punto de que la empresa de defensa ha entrado en terreno negativo en lo que va de año, con un retroceso del 3,5%, cuando hasta hace unos días era de los valores más alcistas del Ibex 35. El ente público es el accionista más perjudicado, ya que ha visto cómo se han volatilizado 364 millones por su participación.
Moncloa pidió hace unas semanas a Ángel Escribano que, una vía para poder aceptar la fusión con su empresa familiar, era que dejase la presidencia de Indra, lo cual suavizaría la oposición de accionistas y consejeros. Ayer se le reiteró que esta sería la mejor decisión. Tras el encuentro con De la Rocha, Ángel se reunió con su hermano Javier para debatir qué hacer, si resistir o convocar un consejo extraordinario y dar un paso al lado, según indican distintas fuentes. El empresario madrileño se ha negado hasta la fecha al considerar que él es el alma mater del proyecto y el directivo que más sabe de defensa en Indra.
Como adelantó El Confidencial el pasado 19 de enero, el Gobierno ha ordenado frenar la compra de Escribano por parte de Indra debido a los numerosos obstáculos con los que ha chocado la operación. El primero, la oposición de la mayoría de los consejeros independientes. Segundo, la negativa de SAPA, dueño del 8%, a respaldar la integración. Tercero, las advertencias de varios accionistas minoritarios a denunciar ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el conflicto de interés. Y, cuarto, la guerra judicial iniciada por General Dynamics contra Indra y Escribano, que pone en duda la adjudicación de contratos a dedo por más de 7.000 millones de euros, claves para la valoración de ambas compañías.
Se trata de un cambio de postura porque fue el propio Gobierno el que hace un año propuso a Ángel Escribano como presidente para reemplazar a Marc Murtra, que había sido designado primer ejecutivo de Telefónica. Una decisión que llevaba implícito el proyecto de construir un campeón nacional de defensa ante el tsunami geopolítico provocado por la amenaza de Rusia y la petición de EEUU a Europa de rearmarse.
Escribano, siguiendo estas instrucciones de Moncloa, se lanzó a llevar a cabo compras de competidores que dieran a Indra capacidad productiva y de entrega. Por ello, intentó la compra de Santa Bárbara, propiedad de General Dynamics, lo que provocó un conflicto con Estados Unidos. Después, propuso adquirir su propia compañía familiar, EM&E, operación de la que el consejo se enteró por la exclusiva publicada por Expansión y El Confidencial.
De momento, el único accionista que apoya totalmente a los Escribano es Amber Capital, el fondo gestionado por Joseph Oughourlian, a su vez presidente y principal accionista de Prisa. Los hermanos son, a su vez, accionistas minoritarios de la empresa editora de El País. El 8% de Indra de Amber Capital, más el 14,3% de EM&E, no alcanzan a la participación de la SEPI, cuya posición es clave para que la fusión salga adelante tras casi un año de estudio o se pare definitivamente.
El Gobierno de Pedro Sánchez llamó a capítulo este miércoles a Ángel Escribano, presidente de Indra, de la que el Estado es el máximo accionista. La reunión, que tuvo lugar por la tarde, se produjo en medio de la polémica por el proyecto de fusión de la empresa nacional de defensa controlada y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), compañía propiedad de los hermanos Escribano, operación a la que se opone la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Desde Moncloa se le ha sugerido que su dimisión ayudaría a resolver el problema.