¿Un carro de combate 'made in Spain'? La solución nacional no pasa necesariamente por España
Las dudas sobre los grandes programas europeos de carros de combate han reabierto un viejo debate en España: ¿tiene sentido una "solución nacional"?
Durante el III Foro Desafíos de la Defensa, organizado por El Confidencial la semana pasada en Córdoba, el teniente general Carlos Melero Claudio, jefe de la Fuerza Terrestre (FUTER), dejó varios titulares sobre disuasión operativa. Pero una de sus reflexiones más cruciales fue a colación de los diversos programas europeos para dotar a la UE de un futuro carro de combate común y las dudas que plantean. En un momento dado, el FUTER dijo: "Incluso existe la posibilidad de estudiar una solución nacional". ¿Quiere esto decir que España podría desarrollar su propio carro de combate? ¿Podemos? ¿Debemos? Vamos a analizar el significado real de esta afirmación, las diferentes posibilidades, sus riesgos y potenciales beneficios.
Un carro de combate no es un portaaviones o un submarino, pero sigue siendo un sistema de armas de una enorme complejidad. Sin embargo, el verdadero obstáculo está más en los números que en la tecnología. Para debatir un posible tanque español, primero debemos entender cuáles son y cómo van los programas europeos con este fin y en qué marco encajaría esta solución nacional.
En Europa hay ahora mismo dos programas en desarrollo. El primero es el MGCS (Main Ground Combat System), un proyecto conjunto franco-alemán con el objetivo de desarrollar, no solo un nuevo carro de combate, sino hacerlo con la perspectiva de un "sistema de sistemas" que englobe el vehículo principal y otros activos, que serían UGVs (drones terrestres) y/o UAVs (drones aéreos).
A más de uno le recordará al programa FCAS, del futuro avión de combate, y es normal porque tienen idénticas filosofías y (casi) idénticos socios. La diferencia, de momento, es que España está en el avión, pero no en el carro de combate. Por desgracia, las similitudes no acaban aquí. Cuando los gobiernos alemán y francés acordaron lanzar estos dos desarrollos conjuntos (avión y tanque), se hizo un pacto tácito en el que Francia –que insistió mucho– lideraría la parte del caza (la plataforma) en el FCAS y, como contrapartida, Alemania haría lo propio en la parte carro de combate. Como ya es público y notorio, las desavenencias en el FCAS entre los dos socios originales (España se adhirió después) han llegado a un punto tal que parece condenado a cancelarse.
El MGCS estaba destinado a reemplazar a la flota de Leopard alemanes y Leclerc franceses. Si con el avión surgieron todo tipo de tiranteces industriales, tecnológicas y estratégicas, con el blindado no han sido menos. España estaba interesada en ese programa y tenía sentido, siendo usuaria del Leopardo 2E, que es un Leopard 2A6 mejorado. Sin embargo, no se ha llegado a materializar su entrada cuando ya se habla abiertamente de cancelar también el programa terrestre (en una fase mucho más incipiente que el aéreo).
El otro programa es MARTE (Main Armoured Tank of Europe), mucho más multinacional, con once Estados miembros de la Unión Europea más Noruega –significativo que ni Francia ni Polonia están- y más de medio centenar de empresas. Está dotado, de momento, con 20 millones de euros para los primeros estudios y aproximaciones al concepto. La parte positiva es la gran implicación de España, con liderazgo de Indra y un buen posicionamiento de otras empresas, como Sapa Placencia, General Dynamics European Land Systems (Santa Bárbara Sistemas), Sener y Piedrafita Systems.
Si bien el MGCS – muy ligado al avión FCAS – plantea muchas dudas sobre su futuro, MARTE parece ir bien y se está avanzando. Sin embargo, todo apunta a que no va a ser un diseño que parta de cero, sino que aprovechará elementos que funcionaron bien en diseños actuales. Así lo que ahora está sobre la mesa es utilizar una barcaza de Leopard 2 muy evolucionada, torre no tripulada, perfil bajo con torre semiempotrada en barcaza, motor probablemente MTU alemán y habitáculo con elevada protección en barcaza para tres/cuatro tripulantes. En definitiva, sería un carro de combate similar al M1E3 en el que están trabajando los estadounidenses.
Made in Spain?
Aspirar a diseñar y fabricar un tanque autóctono no es algo nuevo en España y ya hubo en el pasado dos intentos, aunque ninguno llegó a materializarse. El primero fue el carro ligero Verdeja, diseño del capitán Félix Verdeja, con una línea bastante avanzada y con su torre en posición retrasada. Vio la luz en 1938 pero solo llegaron a construirse tres prototipos de carro y uno de pieza de artillería autopropulsada. Se paró con la compra de material alemán en 1943 y se abandonó ante la llegada del M-47 procedente de la ayuda norteamericana a principios de los 50.
El segundo intento tuvo lugar en la década de los 80 y principios de los 90. Se trató de un programa denominado Lince, cuyo objetivo era conseguir un carro moderno para reemplazar a los M-47 y M-48 norteamericanos, complementando a los AMX-30 franceses. El programa se lanzó y despertó interés en empresas extranjeras, estando la alemana Krauss-Maffei (asociada a la española Santa Bárbara) siempre muy bien posicionada. Hubiera sido un blindado con buena pegada (cañón Rheinmetall L44 de 120 mm, el mismo que el Leopard 2A4) y gran agilidad, pero con un peso de tan solo 49 toneladas, estaba claro que el sacrificio se hacía en la protección.
Al final se abandonó el proyecto al llegarse a un acuerdo con el gobierno alemán, por el que nos "cedieron" aquellos 108 Leopard 2A4 y la fabricación en España del Leopardo 2E, a la postre mucho mejores vehículos. Hubiera sido muy interesante que aquel proyecto llegara a buen fin e incluso el Lince hubiera sido mejor alternativa que adquirir los Leopard 1A5 (hubo una propuesta alemana para ello), pero con el tiempo, y sabiendo lo que sabemos ahora, de haberse fabricado tendríamos hoy un carro de combate con una protección inadecuada, en lugar de un modelo puntero como es el 2E y hace años que se habría tenido que buscar una solución apresurada. Baste pensar que el 2A4 supera las 55 toneladas y el 2E ya está casi en las 63. Como mucho, dada su agilidad (cualidad buscada), hubiera sido un buen elemento para unidades de caballería.
Futuro acorazado
El carro de combate sigue siendo un activo imprescindible para el Ejército de Tierra. El presente blindado ya está encarrilado y la solución pasa por adquirir algo más de 50 Leopard 2A8 nuevos y modernizar toda la flota de Leopardo 2E para llevarlos a un estándar equivalente (que no igual) al A8. Aquí puede haber un problema y es la capacidad de fabricación. Con tantos pedidos, puede ocurrir que los plazos de entrega se alarguen y, en ese caso, sería una muy buena alternativa negociar la fabricación en España del A8, no solo para Tierra, sino también para exportación. Tenemos capacidad y medios para hacerlo.
Pero España debe pensar a futuro y del mismo modo que se piensa en el avión de sexta generación, hay que pensar en el reemplazo de la familia Leopard/Leopardo y se tiene que hacer con un diseño nuevo. Ya no es viable evolucionar más un modelo actual, por muy bueno que sea. Por eso hay que mirar qué programas hay en Europa e incluso qué se está haciendo en otros lugares, como Estados Unidos. Lo malo es que los planes del Viejo Continente – por descontado, ni se piensa en adquirir un carro norteamericano – generan demasiadas dudas. El MGCS, ya lo vimos, está en respiración asistida y el MARTE, aun siendo prometedor, va lento y se encuentra en fase incipiente. Ante esto entra en juego la "solución nacional" a la que aludía el teniente general Melero.
Si alguien pensó que esto significaba un desarrollo autóctono, se equivoca. El propio teniente general lo dejó claro cuando explicó que esta "solución nacional" se refería al programa Sistema de Combate Terrestre Superior, también llamado PAMOV. Este proyecto, del que ya se viene hablando desde hace meses, se materializa cuando la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) adjudicó a Indra Sistemas un contrato para la fase inicial de estudios por un importe total de 45 millones de euros, de los que 20 millones son un crédito sin interés autorizado en diciembre de 2025.
Esto no significa que se trate del desarrollo de un nuevo tanque, sino de una especie de línea de investigación e I+D para trabajar en aspectos relacionados con un nuevo diseño. Todo indica que el resultado de estos trabajos (sistemas o equipos) se pueda integrar en un potencial desarrollo conjunto internacional. El propio BOE (donde se adjudican los 20 millones de euros) dice textualmente que el programa "supone el desarrollo de un sistema de combate terrestre superior que sustituya en un horizonte del año 2040 a los carros de combate Leclerc (FR) y Leopard (AL)". Clara referencia al MGCS.
¿Qué puede hacer Indra con esta partida? La respuesta es desarrollar algunos sistemas para tratar de introducirlos en un diseño continental. Entre ellos se nos ocurren dos equipos en los que están trabajando. Uno sería un radar AESA para utilizarlo como parte de un APS (sistema de protección activa) europeo. El otro sería un PERI (visor para el jefe de carro) sin línea de visión óptica, es decir, todo digital. Lo primero no sería tarea fácil, porque la competencia con THALES (de Países Bajos) iba a ser dura. Lo del PERI podría ser más factible.
Otras empresas, que no han recibido dinero y pueden tener mucho que decir en un programa europeo son SAPA y Piedrafita. La primera proporcionaría la transmisión y tendría muchas opciones. Esto puede sorprender a muchos, pero SAPA, desde los fracasos con las transmisiones antiguas (del Pizarro II), ha evolucionado hasta el punto de que hay muchas probabilidades de que el nuevo carro de combate norteamericano lleve una transmisión española. Piedrafita está muy bien considerada a nivel internacional con sus suspensiones hidroneumáticas/rotativas y sería un suministrador a tener muy en cuenta.
Todo lo anterior es viable. Construir un gran blindado en solitario hoy en día, no lo es. Los números, que no la capacidad tecnológica, son el principal obstáculo. No tendría sentido el enorme esfuerzo inversor en investigación y desarrollo para una flota que con dificultad llegaría a los 300 ejemplares. El coste sería disparatado. Solo si se garantizase una exportación en términos semejantes a lo que es el Leopard sería viable. Pero cualquiera puede ver que eso no es realista.
Con todo, aunque no se trate de desarrollar un modelo autóctono, la iniciativa es loable. Es evidente que cuántos más componentes españoles se incorporen al nuevo carro del futuro, mejor será para la industria e independencia estratégica españolas. Por último, ¿tiene alguna lógica que en Europa utilicemos siete tipos diferentes de carro de combate? Ese es el gran problema.
Durante el III Foro Desafíos de la Defensa, organizado por El Confidencial la semana pasada en Córdoba, el teniente general Carlos Melero Claudio, jefe de la Fuerza Terrestre (FUTER), dejó varios titulares sobre disuasión operativa. Pero una de sus reflexiones más cruciales fue a colación de los diversos programas europeos para dotar a la UE de un futuro carro de combate común y las dudas que plantean. En un momento dado, el FUTER dijo: "Incluso existe la posibilidad de estudiar una solución nacional". ¿Quiere esto decir que España podría desarrollar su propio carro de combate? ¿Podemos? ¿Debemos? Vamos a analizar el significado real de esta afirmación, las diferentes posibilidades, sus riesgos y potenciales beneficios.