Pódcast | De fábricas abandonadas a barrios vivos: la regeneración urbana en acción
¿De qué hablamos cuando hablamos de regeneración urbana? Es la apuesta integral por la transformación de las ciudades en busca de barrios más humanos con un impacto social profundo y positivo
La economía circular ha saltado del reciclaje al urbanismo y tiene nombre propio: regeneración urbana. De Terrassa a Puente de Vallecas, y de Querétaro (México) a Nuakchot (Mauritania), las ciudades ensayan una nueva forma de transformarse sin crecer hacia fuera.
El concepto se ha instalado en el discurso de Administraciones públicas y empresas privadas. Se utiliza para describir desde la renovación de avenidas hasta nuevas áreas de juego o zonas verdes, casi como una etiqueta de moda aplicada a cualquier intervención urbana. Es precisamente esa confusión la que abordan Elisa Maceratini, responsable de la unidad de Desarrollo Urbano Sostenible del negocio de ingeniería e infraestructuras de Acciona, y Ana Cirujano, técnica de proyectos de la Fundación para la Internacionalización de la Administración Pública ( FIAP), en un nuevo episodio del pódcast Sociedad Positiva, donde analizan qué hay realmente detrás de la regeneración urbana y por qué se ha convertido en una de las claves del urbanismo contemporáneo. Pero, ¿en qué consiste exactamente?
“Es una apuesta integral por la transformación positiva de las ciudades convirtiendo áreas con problemas en zonas de oportunidades”, explica Carolina Ferrandis, responsable de Consultoría e Innovación en Acciona, en un nuevo episodio del pódcast Sociedad Positiva. “El objetivo no es cambiar el edificio, sino mejorar la calidad de vida de sus habitantes”, resume la directiva. Es un concepto relativamente reciente que sustituye las renovaciones arquitectónicas “más físicas” de los años 50 por una visión integral de la ciudad. En España aterrizó en 2010 con la Declaración de Toledo y adquirió forma jurídica en 2013 con la Ley 8/2013 de Rehabilitación, regeneración y renovación urbana. Más tarde, la Carta de Leipzig (2020) incorporó la digitalización y el cambio climático a un enfoque que persigue un objetivo claro: generar mayor equidad y un impacto social positivo.
“La regeneración tiene que intervenir en un sitio donde ya existe un urbanismo consolidado. El objetivo es no ocupar suelo nuevo porque es un recurso finito; nos gusta definirlo como la economía circular del urbanismo”, apunta Ferrandis.
Un ejemplo paradigmático de regeneración urbana es La Electra, la antigua fábrica de AEG en Terrassa (Barcelona). Su cierre en 2005 precipitó el declive del barrio. En 2023 se inició una intervención integral sobre este edificio de 1911 que combina vivienda pública asequible con espacios comerciales, equipamientos culturales y educativos y la recuperación del espacio público común al servicio de la comunidad vecinal.
“Cuando hay un proyecto de regeneración urbana realmente profundo es porque se produce este efecto expansivo al resto de la ciudad”, destaca Teresa Joven González, gerente de Arquitectura y Proyectos en Acciona.
La actuación incorpora además un fuerte componente medioambiental al intervenir sobre un suelo industrial contaminado. “La descarbonización debe ser uno de los ejes de cualquier actuación. En este caso, pasamos de una antigua zona con altas emisiones locales a estar totalmente electrificada”, subraya Alejandro Miguel Vicente, gerente de Sostenibilidad e Innovación del negocio inmobiliario de Acciona.
Un cambio de mirada
“Importa el cambio de mirada: de renovación a regeneración”, destaca Cirujano, en un contexto en el que el debate sobre la vivienda se ha convertido en una cuestión central tanto en España como en otros países. Un “desafío constante” que, además, debe adaptarse a realidades muy distintas en América Latina, África o Asia.
“No hay una única receta de regeneración”, señala Maceratini, “pero sí unos principios comunes a todas las intervenciones que empiezan por un diagnóstico integral para entender una realidad”. A partir de ahí, se articula un proceso de gobernanza multinivel que aborda vivienda, accesibilidad, movilidad o espacio público, y se gestiona lo que denomina un “paquete socioeconómico” orientado a garantizar acceso a servicios y oportunidades de empleo.
“La movilidad no es solo transporte, es acceso a derechos y a una vida mejor”, subraya Maceratini. Un ejemplo “particularmente interesante” es el macroproyecto que Acciona desarrolla en Querétaro, una ciudad de un millón de habitantes en el centro de México, fruto de una colaboración público-privada que combina distintas fuentes de financiación bajo una coordinación eficaz e incorpora la perspectiva de género.
“Desde Acciona trabajamos en equipo con FIAP y las Administraciones en Nuakchot (Mauritania), Ammán (Jordania)... Todo tiene que encajar en sinergias armónicas en todos los niveles para funcionar porque estos proyectos tocan a toda la sociedad”, concluye Maceratini.
“La gentrificación no es un efecto natural de la regeneración urbana y se puede evitar con medidas para que no se pierda la identidad de un barrio con ciudades centradas en las personas que lo habitan”, resume como hoja de ruta para el presente y el futuro.
La economía circular ha saltado del reciclaje al urbanismo y tiene nombre propio: regeneración urbana. De Terrassa a Puente de Vallecas, y de Querétaro (México) a Nuakchot (Mauritania), las ciudades ensayan una nueva forma de transformarse sin crecer hacia fuera.