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La plantilla de Renfe y Adif carga, sin unidad, contra Puente: “Hay mucho oportunista”
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"No todo es mal, mal y mal"

La plantilla de Renfe y Adif carga, sin unidad, contra Puente: “Hay mucho oportunista”

Cientos de trabajadores protestan a las puertas del Ministerio para pedir responsabilidades políticas y empresariales, en una protesta marcada por la división entre los sindicatos

Foto: Decenas de personas durante una concentración tras los accidentes de Adamuz y Gelida, frente al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible
Decenas de personas durante una concentración tras los accidentes de Adamuz y Gelida, frente al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible

La manifestación convocada por sindicatos de Renfe, Adif y empresas de servicios ante el Ministerio de Transportes ha logrado un fuerte impacto mediático y un notable nivel de ruido, pero no ha cumplido las expectativas en cuanto a asistencia. “Esperábamos una mayor afluencia, pero ha quedado claro que los ferroviarios pedimos respuestas a Óscar Puente y a su equipo”, asegura uno de los organizadores a este medio. Tras la muerte de cuatro compañeros en apenas una semana, el sector reclama responsabilidades políticas y empresariales, aunque sin una posición común sobre cómo afrontar la situación. “No está todo mal, pese a que se nos han colado muchos oportunistas”, añade.

Desde uno de los sindicatos presentes en la concentración reconocen que, aunque se ha intentado trasladar una imagen de unidad, existen claras diferencias de enfoque entre las organizaciones convocantes. El malestar es compartido, pero no todos los sindicatos afrontan la protesta desde la misma estrategia ni con los mismos objetivos a corto y medio plazo, explican fuentes sindicales.

Según estas fuentes, mientras algunas organizaciones apuestan por un discurso más duro y confrontativo, otras consideran que ese planteamiento responde a una lógica “populista”, orientada a reforzar el seguidismo interno más que a lograr avances reales. A su juicio, centrarse únicamente en un mensaje de “todo está mal” no contribuye ni a mejorar las condiciones laborales ni a reforzar la calidad del servicio que recibe la ciudadanía.

La movilización llega tras semanas marcadas por graves incidencias en la red ferroviaria, especialmente en Rodalies y en la alta velocidad, y después de los accidentes registrados en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona). Los sindicatos están de acuerdo en que estos episodios no son hechos aislados, sino la consecuencia de años de falta de inversión estructural, mantenimiento insuficiente y decisiones operativas adoptadas sin la planificación adecuada ni el necesario diálogo con los trabajadores.

Dispersión en la organización

Los principales convocantes han sido diversos sindicatos del sector ferroviario, entre ellos SEMAF (Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios), CCOO, UGT, CGT, el Sindicato Ferroviario y el Sindicato de Circulación Ferroviaria. A ellos se han sumado otras organizaciones presentes en los comités de empresa de Renfe y Adif, como USO y Alferro, ampliando la protesta a trabajadores de distintos ámbitos del sector.

La concentración se enmarca en una convocatoria más amplia que incluye jornadas de huelga previstas para los próximos 9, 10 y 11 de febrero. “Venimos desde Tarragona, sufrimos esta falta de atención, nos da pena que no todos vayamos en la misma línea de reivindicación. No es momento de ser blandos”, defiende uno de los manifestantes.

Foto: rebelion-ingenieros-adamuz-ciaf-contra-puente

La línea más dura la encabezan CGT y SEMAF, mientras que CCOO y UGT defienden mantener abiertas las vías de negociación para mejorar la situación. Estos sindicatos sostienen que el momento actual exige responsabilidad y propuestas concretas para corregir las deficiencias del sistema ferroviario, evitar que se repitan los problemas de seguridad y garantizar cambios estructurales con continuidad en el tiempo.

Hay quien vive instalado en el ‘mal, mal, mal, todo mal’, y hay quienes estamos intentando negociar mejoras para que esto no vuelva a pasar”, subraya un representante sindical. En ese sentido, remarcan que la protesta debe servir como palanca para abrir vías de diálogo con el Ministerio, Renfe y Adif, y no limitarse a una mera exhibición de descontento si se quiere ofrecer una respuesta eficaz tanto a los trabajadores como a los usuarios del ferrocarril.

Mala gestión de la crisis

Durante la concentración, las organizaciones sindicales denunciaron también la sobrecarga de trabajo, la falta de personal en áreas clave y la adopción de medidas “improvisadas” para sostener el servicio, como la supresión de trenes o los cambios de turnos sin preaviso. A su juicio, estas soluciones de emergencia trasladan la presión a los trabajadores y acaban comprometiendo tanto la seguridad como la calidad del servicio.

Somos el medio de transporte más seguro y queremos seguir siéndolo, pero eso exige cuidar a cada trabajador y aumentar la inversión en mantenimiento”, resume uno de los organizadores al cierre de la jornada.

La manifestación convocada por sindicatos de Renfe, Adif y empresas de servicios ante el Ministerio de Transportes ha logrado un fuerte impacto mediático y un notable nivel de ruido, pero no ha cumplido las expectativas en cuanto a asistencia. “Esperábamos una mayor afluencia, pero ha quedado claro que los ferroviarios pedimos respuestas a Óscar Puente y a su equipo”, asegura uno de los organizadores a este medio. Tras la muerte de cuatro compañeros en apenas una semana, el sector reclama responsabilidades políticas y empresariales, aunque sin una posición común sobre cómo afrontar la situación. “No está todo mal, pese a que se nos han colado muchos oportunistas”, añade.

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