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La rebelión de los ingenieros: de dónde viene el malestar de la CIAF con Óscar Puente
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Entrevistas y cruce de reproches

La rebelión de los ingenieros: de dónde viene el malestar de la CIAF con Óscar Puente

La estrategia del ministro de informar "todo lo que se puede y más" en Adamuz ha abierto una brecha con los investigadores, que han optado por defenderse públicamente

Foto: Óscar Puente en el Senado. (Europa Press/Diego Radamés)
Óscar Puente en el Senado. (Europa Press/Diego Radamés)
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"Las ciencias puras no suelen llevarse bien con las ciencias sociales", explica un caminero —como se autodenominan los ingenieros de Caminos— que ha dedicado toda su vida al sector ferroviario. "Y menos aún en tragedias de esta magnitud", añade. El ministro Óscar Puente y su equipo de "científicos sociales" han pisado con fuerza el terreno de las ciencias puras en la gestión de la tragedia de Adamuz, desatando un movimiento que no esperaban: la rebelión de los ingenieros.

Una rebelión que lidera la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y su presidente, Ignacio Barrón. Puente abrió profundas heridas en el colectivo al proyectarse como un ingeniero más, ofreciendo detalles técnicos y preliminares tanto en ruedas de prensa como en entrevistas. Información que, según los profesionales del sector, solo compete a la investigación de la CIAF, un proceso que puede prolongarse hasta un año antes de alcanzar conclusiones sobre lo ocurrido en Adamuz.

Como Puente "jugó" a ser ingeniero, "Iñaki" —como le gusta que le llamen— Barrón decidió "jugar" a ser político. El presidente de la CIAF contactó con el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos con la intención de conceder una entrevista difundida en vídeo, audio y texto apenas una semana después del trágico accidente. Además de adelantar algunos extremos del proceso investigador, Barrón aseguró que Puente le había garantizado plena independencia y aprovechó para corregir determinadas comunicaciones del ministro, como la afirmación de que la línea Madrid-Sevilla había sido renovada en su totalidad, algo que —según el ingeniero— no se corresponde con la realidad.

Las declaraciones del presidente de la CIAF sentaron muy mal en el sector ferroviario. "Escuchar a la Comisión hablar públicamente en plena investigación es como pedirle a un juez que conceda una entrevista en mitad de un proceso judicial", señalan fuentes del sector. En investigaciones recientes, como el descarrilamiento de octubre de 2024 en el túnel de alta velocidad entre Atocha y Chamartín —sin víctimas mortales ni heridos graves, pero con daños significativos—, la CIAF calificó el suceso como "accidente grave" y, casi dos años después, no se ha producido ninguna filtración ni desde el ministerio ni desde la Comisión.

Foto: ignacio-barron-investigacion-accidente-adamuz-oscar-puente-responsabilidad-1hms Opinión

Barrón, con 41 años de experiencia en el sector ferroviario, y los cuatro vocales de la Comisión, todos ellos con una trayectoria profesional íntegramente ligada al ferrocarril, sienten que la investigación arrancó con prejuicios o ideas ya asentadas. Aunque este medio no ha logrado recabar una versión oficial de la CIAF, fuentes conocedoras señalan que este equipo de ingenieros lleva "en su ADN" no solicitar ni aceptar instrucciones de ninguna entidad. Cualquier estrategia que apunte en sentido contrario provoca una reacción inmediata.

Puente lo ve "sorprendente"

Óscar Puente no era consciente de que su estrategia de informar "todo lo que hiciera falta y más" estaba abriendo esta brecha con Barrón y su equipo. El ministro estaba preparado para las peticiones de dimisión del PP, para la presión de Pedro Sánchez para evitar que la crisis salpicara al Gobierno o para posibles choques internos con técnicos del ministerio. Tras reunirse con Barrón y garantizarle plena libertad para investigar, daba por hecho que ahí no tendría un problema.

Pero las ciencias sociales volvieron a chocar con las puras. Puente no esperaba que el máximo responsable de la investigación respondiera con una entrevista pública para desmentirle. "Uno de los problemas de que el presidente del organismo que investiga el accidente haga manifestaciones públicas es que nos obliga a entrar en debates en los que no deberíamos estar", afirmó el ministro en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Foto: puente-carta-jefe-investigaciona-adamuz-manifestaciones-publicas

Especial malestar causó que, ante todo el país, calificara de "sorprendente" que desde un entorno ferroviario altamente cualificado se expresara desconocimiento o extrañeza —en alusión a la Comisión— sobre el alcance real de la renovación de la línea Madrid-Sevilla, cuando, según Puente, se trata de información pública y accesible.

El choque con los ingenieros va más allá de la CIAF. El entorno más cercano al ministro ve especialmente frustrante como profesionales con décadas de experiencia en Adif y Renfe, con salarios superiores al suyo, no asuman responsabilidades mientras el foco de las críticas se concentra exclusivamente en él y en su ministerio. Un malestar que ya ha llegado a oídos de ferroviarios y camineros, que advierten de que la rebelión se mantendrá durante toda la investigación del accidente de Adamuz.

"Las ciencias puras no suelen llevarse bien con las ciencias sociales", explica un caminero —como se autodenominan los ingenieros de Caminos— que ha dedicado toda su vida al sector ferroviario. "Y menos aún en tragedias de esta magnitud", añade. El ministro Óscar Puente y su equipo de "científicos sociales" han pisado con fuerza el terreno de las ciencias puras en la gestión de la tragedia de Adamuz, desatando un movimiento que no esperaban: la rebelión de los ingenieros.

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