Diaphanum avanza en su plan de relevo generacional tras decantarse por el fondo de deuda Kartesia como socio financiero para articular la compra del capital que tiene su fundador y presidente, Rafael Gascó, por parte de otros ejecutivos de la firma, según coinciden fuentes financieras conocedoras de la operación. La operación está consensuada por las partes tras meses de trabajo y el asesoramiento de PwC, aunque podría variar en función de las conversaciones informales que deberá tener la entidad con la Comisión Nacional de los Mercados de Valores (CNMV), que la supervisa por ser sociedad de valores. La CNMV deberá autorizar cualquier movimiento en el capital.
Después de analizar distintas alternativas en los últimos meses, la sociedad de valores ha optado finalmente por una estructura que permitirá a algunos socios comprar parte del accionariado con el apoyo financiero de Kartesia, especializado en financiación híbrida. La transacción se cerrará por un importe aproximado de 20 millones de euros, mayoritariamente articulados en forma de deuda, según las mismas fuentes. El fondo podría entrar en el capital con una participación inferior al 15%.
La operación se enmarca en el proceso de MBO (management buyout) que Diaphanum viene estudiando desde hace más de un año con el asesoramiento de PwC, con el objetivo de facilitar el relevo en el accionariado y dar entrada progresiva a la nueva generación de directivos. El capital de la firma está actualmente en manos de la patrimonial Do Ut Des Partners, vehículo de los socios fundadores, principalmente de Rafael Gascó. El ejecutivo, de 66 años, prevé vender sus acciones para preparar su salida y que la entidad le sobreviva, aunque seguirá ligado durante un tiempo.
Antes de decantarse por Kartesia, sobre la mesa se barajaron distintas opciones, tanto financieras como industriales. Además del interés mostrado por entidades de banca privada andorranas, entre los potenciales interesados en la operación también figuró ING, de acuerdo con fuentes del mercado, si bien finalmente no prosperó esa vía. Andbank, que ha sido la principal entidad compradora de boutiques de banca privada en los últimos años, estaba fuera de la ecuación porque el propio Gascó trabajó en el grupo.
Kartesia, que cuenta con una amplia trayectoria en operaciones de financiación para adquisiciones y reordenaciones accionariales, aportará los recursos necesarios para que los directivos más jóvenes puedan adquirir participaciones de los socios actuales, en un movimiento orientado a garantizar la continuidad del proyecto y la estabilidad del equipo gestor.
Diaphanum, fundada por Rafael Gascó tras su salida de Andbank, gestiona actualmente más de 4.000 millones de euros en activos y ha mantenido un crecimiento sostenido en los últimos ejercicios. La firma ha reforzado recientemente su estructura directiva y ha ampliado su actividad con el lanzamiento de una nueva gestora inmobiliaria, además de consolidar su presencia internacional a través de su filial en EEUU.
La boutique fue pionera en ofrecer un servicio de banca privada exclusivamente de asesoramiento independiente. Esto es, no recibe retrocesiones, sino que los clientes tienen que pagar explícitamente por el asesoramiento o por carteras de gestión discrecional. Cuenta con un equipo formado por más de un centenar de profesionales y delegaciones en Madrid, Barcelona, Bilbao, Alicante, Murcia, Vigo, Burgos y Cáceres. Diaphanum nació en 2016 en un entorno complejo, porque acababa de estrenarse la normativa MiFID II, y no había otros ejemplos de asesoramiento independiente. Además, fichó a un equipo de banqueros de Banca March y la entidad balear les puso una demanda por no competencia que, finalmente, acabó ganando Diaphanum.
Diaphanum avanza en su plan de relevo generacional tras decantarse por el fondo de deuda Kartesia como socio financiero para articular la compra del capital que tiene su fundador y presidente, Rafael Gascó, por parte de otros ejecutivos de la firma, según coinciden fuentes financieras conocedoras de la operación. La operación está consensuada por las partes tras meses de trabajo y el asesoramiento de PwC, aunque podría variar en función de las conversaciones informales que deberá tener la entidad con la Comisión Nacional de los Mercados de Valores (CNMV), que la supervisa por ser sociedad de valores. La CNMV deberá autorizar cualquier movimiento en el capital.