El PSC ve insuficientes los ceses en Renfe y apunta a su cúpula por el caos de Rodalies
El equipo de Salvador Illa considera que la peor crisis ferroviaria ha llegado en el peor momento y entiende que son necesarios más cambios en su compañero de viaje
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente. (Europa Press/David Zorrakino)
El Ministerio de Transportes ha puesto en bandeja a la Generalitat y al PSC los ceses de Raúl Míguez, director de operaciones de Adif, y de Josep García Alemany, director de Rodalies hasta este lunes, por la crisis ferroviaria en Cataluña de esta semana. Pero no es suficiente. Salvador Illa y los suyos quieren que se reconozca la responsabilidad total —principalmente de Renfe— en el caos de las cercanías catalanas de la última semana.
De puertas a dentro, los directivos de Renfe están señalados por no interrumpir el servicio tras el accidente mortal del pasado 20 de enero, pese a las alertas de Meteocat, y por su posterior fracaso en la negociación con los maquinistas para retomar la actividad. Una mala gestión que, según explican fuentes conocedoras, se completó cuando el propio Josep García Alemany y el presidente Álvaro Fernández trasladaron a la Generalitat que Rodalies iba a estar operativa "al 100%" el pasado jueves, pese a no poder asegurarlo.
De puerta a fuera, la Generalitat quiere dar saldar la crisis de Rodalies cuanto antes. En la rueda de prensa tras el consell Executiu la protavoz de la Generalitat, que además es la consellera de Territori, Sivia Paneque evitó valorar los ceses subrayando que Renfe y Adif son las las que han de señalar las responsabilidades. A partir de aquí, Paneque no solo ha renuciado a reclamar más dimisiones, sino que ha subrayado la estrecha colaboración con el Gobierno central garantizando que el contacdo con el ministro Óscar Puente ha sido constante, tanto con el conseller Dalmau como con ella misma.
El pasado jueves los maquinistas cumplieron su promesa, no se presentaron a trabajar y tanto la Generalitat como los 400.000 usuarios diarios de Rodalies se quedaron "tirados". Una decisión que obligó al Govern a tomar las riendas de esta grave crisis institucional y a acceder a todas las exigencias de seguridad de los maquinistas para intentar recuperar una normalidad en las cercanías catalanas que, hasta este martes, no se ha producido.
La bronca del Govern al Ministerio de Transportes se hizo notar ese mismo jueves. El secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, tuvo que viajar de urgencia a Barcelona para "dar la cara", como lo definen los conocedores, y trasladar al equipo de Salvador Illa sus disculpas con los ceses de directivos como García Alemany.
"Una nueva etapa"
Las negociaciones y conversaciones para seguir tomando medidas continúan. Renfe se ha remitido a su comunicado de este lunes, en el que asegura que se abre "una nueva etapa" para ofrecer "un servicio con todas las garantías de seguridad", de la mano "del titular del servicio, la Generalitat de Catalunya". "Seguiremos trabajando intensamente hasta recuperar la normalidad del servicio. Reiteramos nuestras disculpas a todas las personas usuarias", expone la nota.
Pero no es suficiente. "Porque esto viene de lejos y desde el 12 de enero hay una sociedad que se comparte", explican fuentes conocedoras a El Confidencial. Es decir, pese a que el listón ya estaba alto, la peor crisis ferroviaria de las cercanías catalanas ha llegado en el peor momento. 'Rodalies de Catalunya SME', donde se engloba el traspaso de competencias a la Generalitat, se ponía en marcha hace apenas una semana, controlada en un 49% por la Generalitat y en un 51% por Renfe, aunque el Govern dominará el consejo con la presidencia de Silvia Paneque y un consejero más que la empresa del Ministerio de Transportes.
Una relación que no funciona
Una sociedad que no arranca de la mejor manera porque ni Paneque ni el PSC confían en Fernández Heredia, como destacan fuentes internas. Su gestos a los ferroviarios catalanes no han gustado. El presidente de Renfe, que llegó hace un año al cargo, revolucionó el equipo de Rodalies priorizando personas de confianza frente a ferroviarios históricos.
Su elección fue Josep García Alemany, un directivo que accedió a un cargo estratégico tras una larga experiencia en el sector del autobús en Valencia. El exdirector de Rodalies generó numerosas brechas internas, según fuentes de Renfe, al mover a históricos de la compañía con perfil técnico y ascender a personas de confianza que fueron consideradas no cualificadas para esos puestos.
Renfe es un asunto crítico para el PSC. Como informó este medio, la mala relación del ministro Óscar Puente con el anterior presidente, Raül Blanco —muy cercano al equipo de Illa—, era conocida en la Generalitat. Más aún porque, durante toda la presidencia de Pedro Sánchez, la empresa ferroviaria ha estado encabezada por un socialista catalán. Blanco sustituyó en 2023 a otra figura del PSC, como es Isaías Táboas. Por eso, la elección de Álvaro Fernández no fue bien recibida entre los socialistas catalanes, algo que ya se notó en la gestión de la crisis del pasado verano.
La presión sobre Renfe y el Ministerio de Transportes también se canaliza a través de los sindicatos. Tanto Táboas como Blanco lograron establecer buenas relaciones con los representantes de los trabajadores, que prevén protestar de manera masiva el próximo martes 3 de febrero ante la sede del Ministerio. Un arma clave para que sus exigencias lleguen al despacho de Óscar Puente.
Ruido en Cataluña
La presión también se notará en Cataluña. El 7 de febrero, los actores habituales del independentismo —ANC, Òmnium y el Consell de la República— han convocado una manifestación que aspira a ser masiva para protestar contra el mal funcionamiento de Rodalies.
El objetivo de Junts es reactivar el procés. El último gran agravio de Madrid. Las grandes protestas que fueron la gasolina del independentismo entre 2012 y 2017 y que llevan tres años de capa caída.
Pero, si el PSC participó en movilizaciones anteriores —como la que siguió a la sentencia del Estatut en 2010—, la consellera de Territori, Silvia Paneque, ya ha dejado claro que el PSC no acudirá a esta. "El Govern está para resolver problemas", señaló Paneque este martes en la rueda de prensa posterior al Consell Executiu. La única llave para que el cambio que demandan se note es que el ruido llegue a Madrid.
El Ministerio de Transportes ha puesto en bandeja a la Generalitat y al PSC los ceses de Raúl Míguez, director de operaciones de Adif, y de Josep García Alemany, director de Rodalies hasta este lunes, por la crisis ferroviaria en Cataluña de esta semana. Pero no es suficiente. Salvador Illa y los suyos quieren que se reconozca la responsabilidad total —principalmente de Renfe— en el caos de las cercanías catalanas de la última semana.