McKinsey pisa el freno: recorta un 12% de su plantilla tras una década de expansión
El ajuste de personal ha golpeado con mayor intensidad a los perfiles más jóvenes. Los empleados menores de 30 años concentran más de la mitad del recorte total
Después de diez años creciendo sin pausa, McKinsey ha pisado el freno en España. La consultora estadounidense ha recortado cerca del 12% de su plantilla en el último ejercicio. Es su primer ajuste importante en el mercado español. El movimiento replica la estrategia del grupo a nivel global tras el fuerte aumento de la demanda de servicios de consultoría que se produjo después de la pandemia y dos ejercicios consecutivos de caída de ingresos en nuestro país.
El recorte en España no es un hecho aislado, sino parte de una reducción de plantilla a escala global tras el extraordinario crecimiento vivido entre 2021 y 2022, cuando McKinsey amplió de forma significativa su estructura para atender el pico de proyectos tras la pandemia. Según datos de LinkedIn, McKinsey ha pasado de 46.342 empleados en enero de 2024 a 38.629 en enero de 2026, lo que implica la salida de 7.713 personas, cerca del 16,6% de su fuerza laboral mundial.
La filial española cerró 2024 con 600 empleados, frente a los 681 del ejercicio anterior, lo que supone una reducción neta de 81 personas, según información depositada en el Registro Mercantil. El recorte se ha concentrado de forma especialmente clara en los tramos de menor edad, aunque fuentes familiarizadas con el asunto señalan que el ajuste también ha afectado a socios que promocionaron tras el boom pospandemia.
Durante una década, McKinsey ha estado expandiendo su plantilla en España, en paralelo al ciclo de crecimiento del sector. La firma pasó de 222 empleados en 2014 a 681 en 2023, con una aceleración especialmente intensa tras la pandemia, cuando los incrementos anuales llegaron a alcanzar hasta el 29%.
Según explican directivos consultados, ese periodo llevó a muchas firmas a dimensionar sus estructuras pensando que el nivel de actividad excepcional sería estructural. “Durante el boom pospandemia se contrató como si ese volumen de proyectos hubiera llegado para quedarse”, señalan estas fuentes.
Los menores de 30, los más afectados
El recorte de personal en McKinsey ha golpeado con mayor intensidad a los perfiles más jóvenes. Según los datos por edad consultados por El Confidencial, el número de empleados menores de 30 años pasó de 279, en 2023 a 232 en 2024, una caída del 16,8% que concentra más de la mitad del recorte total.
Pese a ello, el grueso de la plantilla de McKinsey España se sigue concentrando en el tramo de 30 a 50 años, que representa más de la mitad de los empleados de la firma, con un ajuste sensiblemente menor que el registrado entre los perfiles más jóvenes.
Más allá del ajuste cuantitativo, la evolución de la plantilla refleja un cambio más profundo en el modelo de negocio de la consultoría. “La inteligencia artificial está absorbiendo buena parte del trabajo que tradicionalmente realizaban los perfiles más júnior, especialmente en análisis y tareas repetitivas”, explican directivos del sector. Desde McKinsey señalan que la IA “no sustituye a los consultores—seguimos contratando al mismo ritmo que siempre—,pero sí nos permite hacer más y generar mayor impacto”.
Este desplazamiento está alterando el tradicional modelo piramidal de la industria. “La base se está estrechando y el valor se concentra cada vez más en las capas sénior, donde el criterio y la relación con el cliente siguen siendo clave”, apuntan otro directivo. La menor entrada de jóvenes está empezando a generar cuellos de botella en los niveles intermedios y a alargar los tiempos de promoción, un fenómeno que ya se refleja en el freno de hasta el 20% en la contratación de júniors en las Big Four.
El ‘search time’ dispara el absentismo
El proceso de ajuste también deja rastro en el absentismo. Las horas registradas por la consultora por este concepto se han más que duplicado, al pasar de 21.328 en 2023 a 49.976 en 2024, un incremento que la propia compañía vincula a los procesos de salida ordenada.
En concreto, el estado de información no financiera vincula el aumento del absentismo al denominado search time. Según la definición incluida literalmente en el documento, se trata del “período otorgado por la Firma a un empleado que ha decidido dejar la organización, durante el cual, como beneficio, se le concede un tiempo determinado, con salario pagado, para que pueda buscar nuevas oportunidades laborales fuera de la Firma”.
Los ingresos caen más de 49 millones
El ajuste de plantilla se produce tras un descenso de la cifra de negocios durante los dos úlitmos años. Una vez agotado el fuerte crecimiento experimentado tras el boom del covid, la consultora comenzó a reducir su facturación en España.
En 2022, los ingresos de McKinsey España se situaban en 321 millones de euros. Al año siguiente, la cifra bajó a 312,4 millones, registrados en 2023, y, por último, en 2024 la facturación descendió hasta los 271,5 millones de euros.
La caída total entre 2022 y 2024 fue de 49,5 millones de euros, lo que equivale a un retroceso acumulado cercano al 15,4%. En términos interanuales, la disminución más significativa se produjo entre 2023 y 2024, con un retroceso de 40,9 millones de euros, es decir, aproximadamente un 13,1%.
No obstante, la facturación local no es un indicador determinante por sí solo, dado el modelo operativo de una firma como McKinsey, en la que buena parte de los proyectos tiene carácter internacional. De hecho, en 2024, el 46% de los ingresos de la filial española procedió del extranjero en el pasado ejercicio.
Grant Thornton les pone una salvedad
Las cuentas incluyen además una salvedad del auditor, Grant Thornton, que se viene repitiendo desde hace varios ejercicios, ya que la compañía no facilita información sobre la retribución media de la plantilla ni sobre las remuneraciones de su equipo directivo.
Según el auditor, esta falta de datos le impide realizar una evaluación completa de la estructura salarial de la consultora, a pesar de las obligaciones de transparencia establecidas en la normativa de información no financiera.
Respuesta de McKinsey:
Un portavoz de la firma señala a este periódico lo siguiente: "En conjunto, la solidez financiera de McKinsey y el impulso en el servicio a clientes se mantienen muy firmes. En la actualidad, estamos generando un mayor impacto para nuestros clientes gracias a la tecnología y estamos reconfigurando nuestras capacidades internas, lo que nos permite ser más eficaces y eficientes".
"Medimos nuestro éxito por el impacto que logramos junto a nuestros clientes y por el desarrollo diferencial que ofrecemos a nuestros profesionales. Analizar indicadores aislados puede llevar a interpretaciones erróneas y no refleja adecuadamente la dinámica del mercado ni el funcionamiento de una firma global como la nuestra".
"Nuestra Firma está centrada en seguir siendo una institución de primer nivel, impulsada por la tecnología. A medida que avanzamos en este camino, ya estamos observando niveles sin precedentes de oportunidades e impacto, tanto para nuestros clientes como para nosotros mismos. Los cambios en la plantilla reflejan la evolución de nuestras capacidades para responder a las necesidades de los clientes. La inteligencia artificial no sustituye a los consultores - seguimos contratando al mismo ritmo que siempre-, pero sí nos permite hacer más y generar mayor impacto".
Después de diez años creciendo sin pausa, McKinsey ha pisado el freno en España. La consultora estadounidense ha recortado cerca del 12% de su plantilla en el último ejercicio. Es su primer ajuste importante en el mercado español. El movimiento replica la estrategia del grupo a nivel global tras el fuerte aumento de la demanda de servicios de consultoría que se produjo después de la pandemia y dos ejercicios consecutivos de caída de ingresos en nuestro país.