El drástico plan renove de Puente... se agrieta en su primera crisis
El ministro ha cambiado a todos los presidentes de los entes estratégicos que dependen de Transportes, a excepción de Aena. Unos directivos que se encuentran en el foco
El ministro de Transportes, Óscar Puente, y Luis Pedro Marco de la Peña, presidente de Adif. (EFE)
En apenas una semana se han producido dos accidentes ferroviarios con víctimas mortales y se han registrado bloqueos de rutas terrestres por causas climatológicas, con el consiguiente impacto en la movilidad y el suministro. Un escenario de colapso e incertidumbre sobre la situación del transporte en España que recae en gestores públicos nombrados tras la llegada de Óscar Puente al Ministerio en 2023.
El colapso de la red ferroviaria, coincidente con los problemas en las carreteras, ha puesto en evidencia las debilidades de los nuevos responsables de las empresas públicas. Puente decidió, al asumir la cartera, renovar a todos los ‘jefes’ de los entes dependientes de Transportes, aunque el proceso se prolongó más de lo inicialmente previsto.
El objetivo era marcar distancias con la etapa de José Luis Ábalos y reforzar el control político de un sector estratégico, al que podía dedicar mayor atención tras la desaparición del Ministerio de Vivienda como cartera independiente. Con el respaldo y algunas recomendaciones de Moncloa, el ministro impulsó una cascada de ceses y nombramientos en Renfe, Adif, Puertos del Estado y SEITT, el gestor estatal de carreteras.
Uno de los nombramientos más citados en el contexto de esta crisis es el de Álvaro Fernández Heredia, presidente de Renfe desde enero de 2025. Fernández Heredia, que había trabajado estrechamente con Puente en Valladolid, ocupó previamente el cargo de secretario general de Movilidad Sostenible en el arranque de la legislatura. Fue elegido para sustituir a Raül Blanco, que dejó la presidencia de Renfe —más por voluntad del ministro que propia— para incorporarse a la empresa armamentística Sapa.
Con este relevo, Fernández Heredia y Puente rompieron la hegemonía del PSC en Renfe durante los gobiernos de Pedro Sánchez, primero con Isaías Táboas y después con Blanco. El nuevo presidente, con mayor experiencia en el transporte por autobús y en políticas de movilidad urbana —como la bicicleta—, estaba llamado a ejercer un papel de contrapeso frente a la política de movilidad de la Comunidad de Madrid, territorio que conocía bien por su etapa como director gerente de la EMT en el Ayuntamiento de la capital.
Sin embargo, el plan no ha evolucionado como se esperaba. Los problemas de puntualidad, los cortes de servicio y las tensiones internas derivadas de los nombramientos, reveladas por este medio, han marcado su mandato. Tras las dos tragedias ferroviarias recientes, la figura de Fernández Heredia y la del propio ministro han quedado señaladas, especialmente por lo ocurrido en Rodalies.
Un gran cambio en Adif
La otra gran empresa afectada por esta crisis es Adif. Óscar Puente cesó a Ángel Contreras como presidente del gestor ferroviario apenas un año después de su nombramiento, en un contexto marcado por las investigaciones relacionadas con la trama Koldo y Ábalos. El objetivo del ministro era apartar de uno de los mayores contratistas del Estado a figuras como Juan Pablo Villanueva (director de Adif Alta Velocidad), Michaux Miranda (exdirector de Recursos Humanos) o Manuel Fresno (exdirector financiero).
El encargado de ejecutar ese ‘plan renove’ en una de las empresas más salpicadas por el escándalo de corrupción fue Luis Pedro Marco de la Peña, directivo cántabro con peso en instituciones vascas. Nombrado a finales de 2024, se apostó por un perfil técnico, experto ferroviario, del que se esperaba mano dura, criterio para formar equipo y precisión para avanzar en la liberalización del sector conforme a la hoja de ruta del Ministerio de Transportes.
Hasta el trágico domingo 18 de enero, su figura había pasado prácticamente desapercibida. Sin embargo, la tragedia de Adamuz ha situado a Marco de la Peña en el centro del foco. Aunque el estado de la vía gestionada por Adif se perfila como una de las principales hipótesis del accidente, el presidente del gestor ferroviario mantuvo un perfil bajo durante los primeros días de la crisis, hasta comparecer cinco días después en rueda de prensa junto a Óscar Puente. La depuración de responsabilidades y el análisis de lo ocurrido marcarán, según fuentes del sector, la relación de confianza del ministro con el equipo de Marco.
Otros nombres en el foco
Una dinámica similar se ha reproducido en Puertos del Estado. Tras el estallido del caso Koldo y la revisión de contratos tramitados durante la etapa de Ábalos, el Ministerio promovió el cese de Álvaro Sánchez Manzanares como secretario general y el relevo en la presidencia del ente. Puente propuso y el Consejo de Ministros nombró a Gustavo Santana, hasta entonces director general de la Marina Mercante, como nuevo presidente de Puertos del Estado.
Pese a la centralidad del ferrocarril en la agenda del ministro, su primer gran cambio se produjo en la SEITT, la sociedad estatal encargada de gestionar las autopistas de peaje revertidas al Estado. Allí, Puente impulsó inicialmente el nombramiento de Juan Manuel Serrano, expresidente de Correos y persona cercana a Pedro Sánchez. Serrano asumió una empresa llamada a gestionar asuntos tan sensibles como un eventual pago por uso en las autovías y el deterioro del mantenimiento de una red envejecida.
Nada de eso se ha resuelto. Las condiciones meteorológicas han provocado bloqueos recurrentes del transporte terrestre y el malestar del sector va en aumento. Serrano duró apenas un año en el cargo y Puente lo sustituyó por Jaime Moreno García-Cano, director general de Transporte Terrestre.
El bloqueo de carreteras registrado en los últimos días vuelve a poner el foco sobre los responsables de la movilidad terrestre del Ministerio. Al mismo tiempo, resurgen las quejas del sector de la construcción, que reclama la puesta en marcha de un gran plan de conservación de la red viaria. Según Seopan —que agrupa a compañías como ACS, Ferrovial o Acciona—, serían necesarios 11.494 millones de euros para cubrir el déficit de mantenimiento.
El único gran gestor que se ha mantenido en el cargo es Maurici Lucena, presidente de Aena, empresa controlada por Transportes a través de Enaire. El sólido crecimiento de la compañía tras la pandemia hacía difícil justificar un relevo. Pero Aena mantiene abiertos varios frentes, desde el enfrentamiento con aerolíneas como Ryanair hasta las presiones de las comunidades autónomas para beneficiarse del plan de ampliación de aeropuertos. Un frente de inestabilidad que también ronda el ministerio.
En apenas una semana se han producido dos accidentes ferroviarios con víctimas mortales y se han registrado bloqueos de rutas terrestres por causas climatológicas, con el consiguiente impacto en la movilidad y el suministro. Un escenario de colapso e incertidumbre sobre la situación del transporte en España que recae en gestores públicos nombrados tras la llegada de Óscar Puente al Ministerio en 2023.