La banca rebaja la liquidez en el BCE para una guerra hipotecaria con "ofertas irracionales"
Parte del sector endurece la competencia para aumentar volúmenes de crédito hipotecario y captar clientes. La liquidez remunerada en el BCE se ha reducido a mínimos de 2020
Los bancos han empezado 2026 con un nuevo impulso a la guerra hipotecaria que mantienen desde hace un año, y para algunas de las entidades que se han quedado fuera es a “precios irracionales”. Pero el grueso del sector sigue alimentando esta guerra y tira de liquidez para tener munición.
De hecho, el colchón de liquidez que tiene la banca española en el Banco Central Europeo (BCE) ha caído a su nivel más bajo desde junio de 2020, en el inicio de la crisis del covid, según datos del Banco de España. En aquel momento, la autoridad monetaria regó al sector financiero con préstamos a largo plazo con condiciones ventajosas para la banca (TLTRO III). El objetivo era evitar cualquier crisis de liquidez.
Desde entonces, las entidades financieras han mantenido un volumen importante de depósitos en el BCE, que se remuneran al tipo de interés oficial, actualmente en el 2%. La gestión de esta liquidez depende del apetito por prestar, ya que la entrada de depósitos de clientes suele ser estable, con picos en junio y diciembre (por las pagas extra de muchos asalariados). Así, cuando hay interés de los bancos en expandir el crédito, se reduce este colchón, mientras que si se cierra el grifo de la financiación a empresas y familias, tiende a crecer.
En este caso, la guerra hipotecaria marca la estrategia comercial y de gestión de la liquidez de la mayoría de los bancos. El sector sigue teniendo niveles de liquidez muy por encima de los requerimientos regulatorios, y está tirando del colchón que tienen en el BCE porque considera más rentable prestarlo a clientes que mantenerlo con una remuneración del 2%. Aun así, hay entidades que hablan de “precios irracionales”.
Este jueves, la consejera delegada de Bankinter, Gloria Ortiz, justificó que el banco está reduciendo su crecimiento de clientes y volúmenes por debajo de la media del mercado como ya hizo entre 2005 y 2009, porque no está de acuerdo con los precios que se están ofreciendo. Hay varios bancos ofreciendo de forma general hipotecas a tipo fijo cerca del 2% a 30 años, en torno a 100 puntos básicos del swap a 30 años, referencia para este periodo, y también por debajo del bono español a 10 años, que está entre el 3,2% y el 3,3%.
Estas ofertas, que para Ortiz son “irracionales”, están en línea con el euríbor a 12 meses, que terminó diciembre en el 2,267%. La cuestión es que son préstamos a tipo fijo a 30 años, con lo que construir carteras crediticias a estos precios pone riesgo para la banca si el euríbor se dispara, como ya ocurrió entre 2021 y 2023. No obstante, los bancos que están en esta carrera comercial se justifican en las proyecciones de tipos son estables y en que esta es la vía para captar clientes con los que hacer venta cruzada, elevando la rentabilidad por cliente.
Es decir, no se trata tanto de generar retornos con la hipoteca, como de atraer al cliente, cubriendo costes, y a partir de ahí, comerciar: desde seguros que condicionan la bonificación de la oferta hipotecaria, hasta la oferta de fondos de inversión, servicios de corretaje para renta variable y renta fija, préstamos al consumo, y otros servicios bancarios que generen comisiones.
Este modelo ha sido muy explotado por las antiguas cajas de ahorros. CaixaBank disparó la nueva producción hipotecaria hasta septiembre, según los últimos resultados publicados, un 39% interanual, con 14.409 millones prestados para la compra de vivienda entre enero y septiembre. El banco dirigido por Gonzalo Gortázar amplía así su liderazgo en España y muestra que está en el lado de las entidades que apuestan por esta guerra hipotecaria para crecer.
Para CaixaBank, es un elemento crucial para cumplir con su plan estratégico de 2025 a 2027, que pasa por mantener márgenes gracias al aumento de volúmenes. La entidad lleva años, también, siendo líder en seguros, con VidaCaixa y SegurCaixa Adeslas (esta última participada en un 50% con Mutua), y en la venta de fondos, elementos clave para la estrategia de crecer en hipotecas y generar más negocio con nuevos clientes vinculados.
Esta misma estrategia la comparten otros bancos de menor tamaño, como Ibercaja, Kutxabank o Abanca, líderes en regiones como Aragón, País Vasco o Galicia, respectivamente, y que quieren expandirse a otras áreas como Madrid con ofertas agresivas en hipotecas. También hay cajas rurales metiendo presión en precios y, por supuesto, la opa hostil de BBVA al Sabadell fue un acicate.
La guerra hipotecaria es una realidad creciente en la banca
El banco catalán ha sido de los más agresivos comercialmente, tanto en hipotecas como en empresas, con el objetivo de incrementar cuotas de mercado y mostrar crecimiento al mercado en su intento por no ser comprado por BBVA. Otro ejemplo de agresividad comercial está en Unicaja, que ha intentado crecer y no ceder terreno desde que se estabilizó su gobernanza, con José Sevilla e Isidro Rubiales al frente.
ING también está ganando cuota, tras haber puesto el foco en jóvenes con alto poder adquisitivo, pero sin ahorro, a los que se financia más del 100%. La sucursal en España del banco holandés es una de las entidades que más cuota tiene en el programa Mi Primera Vivienda de Madrid, por el que hay un aval público para hipotecas de hasta el 100% en el caso de menores de 40 años.
Voces críticas
“No estamos en esa guerra. No vamos a vender hipotecas al 2,2% porque queremos construir una cartera sostenible en la mayoría de los entornos”, insistió este jueves la CEO de Bankinter, que cree que son “carteras deficitarias”. No es el único banco que ha mandado esta señal de alerta. BBVA también ha compartido este mensaje desde hace más de un año, mientras que Santander se mantenía en esta línea hasta septiembre, cuando el consejero delegado, Héctor Grisi, indicó que veía señales de estabilización en el mercado y que el banco estaba volviendo a competir en hipotecas.
Durante 2026, la nueva producción de hipotecas ha estado todos los meses por encima de los 6.000 millones, con la excepción de agosto (4.385 millones) y con el pico de 8.377 millones en julio, según estadísticas del Banco de España, con un acumulado entre enero y noviembre de 74.360 millones. En noviembre, el tipo medio ponderado se situó en el 2,63%, el nivel más bajo desde octubre de 2022. Pero, con bonificaciones por vinculación, es habitual que el precio final esté por debajo.
Los bancos han empezado 2026 con un nuevo impulso a la guerra hipotecaria que mantienen desde hace un año, y para algunas de las entidades que se han quedado fuera es a “precios irracionales”. Pero el grueso del sector sigue alimentando esta guerra y tira de liquidez para tener munición.