El fútbol que más factura: el Madrid lidera, el Barça sube y el Atlético cae en plena entrada de Apollo
Durante la temporada 2024/25, los veinte clubes de fútbol con mayores ingresos del mundo superaron, por primera vez, los 12.000 millones de euros en conjunto
El fútbol de élite atraviesa una frontera económica inédita. Los 20 clubes con mayores ingresos del mundo superaron por primera vez los 12.000 millones de euros en conjunto durante la temporada 2024/25, según la 29ª edición de la Football Money League de Deloitte. La cifra supone un incremento del 11% respecto al ejercicio anterior y deja entrever una tendencia que va más allá del terreno de juego. El crecimiento ya no depende únicamente de la televisión o del resultado deportivo, sino de la capacidad de los clubes para funcionar como plataformas de negocio cada vez más diversificadas.
El Real Madrid volvió a situarse en lo más alto del ranking, con ingresos de 1.161 millones de euros, ampliando su liderazgo por delante del FC Barcelona (974,8 millones) y del Bayern de Múnich (860,6 millones). El dato más relevante no está solo en el volumen total, sino en su composición. Mientras los ingresos por partidos del club blanco cayeron un 6%, los ingresos comerciales crecieron un 23%, hasta el punto de que esta partida, por sí sola, situaría al Real Madrid dentro del ‘top 10’ mundial. Es un reflejo de hacia dónde se está desplazando el centro de gravedad del negocio del fútbol.
El informe de Deloitte confirma ese cambio estructural. Los ingresos comerciales alcanzaron los 5.300 millones de euros, el 43% del total agregado, por delante de los derechos de emisión (38%) y del matchday (19%). Es el tercer año consecutivo en el que la actividad comercial es la principal fuente de ingresos, impulsada por un mayor uso de los estadios los 365 días del año, el crecimiento del patrocinio y la venta directa de productos. En los diez primeros clubes del ranking, esta partida representa ya casi la mitad de los ingresos totales.
En ese contexto, el Real Madrid se ha convertido en el caso más avanzado de transformación de un club de fútbol en un activo económico autosuficiente. Más allá del liderazgo del ranking, el equipo blanco ha sido el primero en Europa en superar la barrera de los 1.000 millones de euros de ingresos anuales, incluso en temporadas sin grandes éxitos deportivos. Fuentes expertas señalan que la explicación está en la diversificación del negocio y en la conversión del estadio en el principal motor financiero.
El nuevo Santiago Bernabéu ha pasado de ser un recinto que abría una veintena de veces al año a un complejo capaz de generar ingresos constantes, un modelo de negocio que se puede ver en parte truncado en los tribunales, donde el club se enfrenta a varias causas por la organización de conciertos y la obra de los parkings, pero que, por el momento, se ha demostrado muy lucrativo.
Solo la explotación del estadio se ha duplicado desde antes de la pandemia, pasando de unos 150 millones de euros en 2019 a cerca de 300 millones en 2024. La clave está en los palcos y asientos VIP —más de 7.100 plazas premium y más de 240 palcos—, con precios que oscilan entre los 15.000 y los 30.000 euros por asiento y entre 250.000 y 400.000 euros por palco y temporada, así como en la hospitalidad corporativa, los eventos, la restauración y el Tour Bernabéu, que aspira a facturar en torno a 80 millones anuales, con más de un millón y medio de visitantes.
A este modelo se suman los ingresos comerciales vinculados a la marca. El Real Madrid mantiene acuerdos a largo plazo con socios como Adidas, Emirates o HP, ha internalizado parte del negocio del merchandising y gestiona directamente sus canales digitales.
Todo ello convive con un contexto deportivo e institucional muy convulso. Deportivamente, el equipo atraviesa una de sus etapas más inestables tras la destitución de Xabi Alonso, apenas siete meses después de su llegada, la derrota ante el FC Barcelona en la final de la Supercopa, y la eliminación en la Copa del Rey por el Albacete.
En paralelo, como ya adelantó este periódico en exclusiva, se intensifica el debate sobre el relevo de Florentino Pérez, que cumplirá 79 años en marzo, con movimientos en el entorno empresarial y exjugadores históricos como Iker Casillas o Sergio Ramos presentes en actos vinculados a posibles alternativas futuras. Todo ello sucede mientras el club aplaza su transformación societaria y mantiene abierto el debate sobre cómo atraer capital sin perder el control social.
El Barça sube y cambia de auditor
El ranking de Deloitte también refleja cómo este modelo se extiende por Europa. El FC Barcelona regresa al top 3 por primera vez desde la temporada 2019/20, con un crecimiento del 27% interanual, impulsado en gran medida por la introducción de las Licencias de Asiento Permanente (PSL) asociadas a la reforma del Spotify Camp Nou, a pesar de no haber podido jugar como local en su estadio durante la temporada.
Esta mejora de ingresos convive, no obstante, con tensiones contables. Como adelantó este medio, el club cambió el año pasado de auditor tras el choque con Grant Thornton, que se negó a firmar las cuentas sin salvedades, por sus dudas sobre la operación de más de 400 millones vinculada a Barça Media. Ahora trabaja con Crowe como firma auditora.
El Bayern de Múnich, por su parte, se cuela en el podio gracias al impacto de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2025, que elevó sus ingresos por derechos de emisión. La influencia de ese nuevo torneo también se aprecia en otros clubes.
Diez de los veinte equipos del ranking participaron en el Mundial de Clubes, lo que supuso un aumento medio del 17% en sus ingresos audiovisuales. En contraste, el Paris Saint-Germain fue el único representante francés en la lista, en un año marcado por los problemas de la Ligue 1 con los derechos de emisión nacionales.
Manchester City cae a sexta posición
En Inglaterra, el Liverpool lidera a los clubes de la Premier con 836 millones de euros, impulsado por su regreso a la Champions y un crecimiento del 7% en ingresos comerciales. El Manchester City cae hasta la sexta posición tras una eliminación temprana en Europa, mientras que el Manchester United desciende al octavo puesto, penalizado por su ausencia en la Champions y una caída de los ingresos por televisión de 258 a 206 millones de euros.
En este escenario, el Atlético de Madrid ocupa la decimotercera posición del ranking, con 454,5 millones de euros, tras aumentar sus ingresos en unos 45 millones pese a perder un puesto. A diferencia del Real Madrid, el club colchonero ha optado por abrir su capital. En noviembre de 2025, el fondo estadounidense Apollo adquirió el 57% del capital, en una operación que valoró la entidad en torno a 2.500 millones de euros. Miguel Ángel Gil Marín y Enrique Cerezo continúan como consejero delegado y presidente, respectivamente.
La entrada de Apollo se acompaña de un plan de inversión a largo plazo centrado en reforzar la estructura financiera y desarrollar nuevos activos fuera del terreno de juego, como la Ciudad del Deporte, junto al estadio Riyadh Air Metropolitano. El propio Gil Marín ha reconocido que el club ha recurrido a varias ampliaciones de capital —más de 120 millones en 2021, 70 millones en 2024 y al menos otros 60 millones previstos— para poder compaginar la financiación del estadio con la inversión deportiva.
El ranking de Deloitte deja así una fotografía clara del momento que vive el fútbol de élite. Los ingresos siguen creciendo, pero lo hacen cada vez más lejos del césped. Los estadios, los eventos, los activos inmobiliarios y la capacidad de atraer capital se han convertido en los verdaderos factores de peso. El fútbol sigue siendo el producto, pero el negocio real está, cada vez más, en todo lo que lo rodea.
El fútbol de élite atraviesa una frontera económica inédita. Los 20 clubes con mayores ingresos del mundo superaron por primera vez los 12.000 millones de euros en conjunto durante la temporada 2024/25, según la 29ª edición de la Football Money League de Deloitte. La cifra supone un incremento del 11% respecto al ejercicio anterior y deja entrever una tendencia que va más allá del terreno de juego. El crecimiento ya no depende únicamente de la televisión o del resultado deportivo, sino de la capacidad de los clubes para funcionar como plataformas de negocio cada vez más diversificadas.