Cuando estalló la guerra de Ucrania y el mundo veía desarrollarse en directo una invasión terrestre a gran escala que creían superadas por la historia, España tenía medio centenar de carros de combate en un almacén en Zaragoza. La historia de cómo esos blindados acabaron a medio refaccionar es el ejemplo perfecto de la disuasión sobre el papel. Un papel mojado por años de recortar (financieramente), escatimar (industrialmente) y desestimar (políticamente) la defensa. Esto ya no vale.
España se ve inmersa, por primera vez en décadas, en un proceso real —no retórico— de modernización y recuperación de capacidades militares. El Gobierno se ha comprometido con la OTAN a un umbral mínimo del 2,1% del PIB en inversión en defensa. Un esfuerzo militar, industrial y financiero sin precedentes que va a poner a prueba a nuestras Fuerzas Armadas, al sector de la defensa y aeroespacio y a las propias administraciones.
En un mundo de incertidumbres geopolíticas y crecientes riesgos de conflicto, ya no valen trucos contables. El pilar europeo de la Alianza Atlántica ha asumido que necesita una disuasión creíble en tres niveles: nacional, europeo y aliado. Pero el dinero, por sí solo, no disuade. La clave está en el adjetivo que ahora acompaña a la palabra defensa: operativa. Disuasión que existe, que se integra, que se mantiene y que se puede emplear cuando deja de ser teoría. Es decir, la disuasión será operativa, o no será.
Esa transición —de la defensa nominal a la disuasión operativa— exige una arquitectura industrial, tecnológica y financiera capaz de sostenerla en el tiempo. De ahí que la industria haya pasado del margen al centro del debate estratégico. Autonomía estratégica compartida no significa autarquía, sino capacidad real de decidir, producir, mantener y escalar junto a aliados. Significa fábricas, cadenas de suministro resilientes, ingenieros y técnicos especializados, mantenimiento y reparación, acceso a financiación y programas multinacionales que no se queden en el powerpoint.
Para llevar este debate nuclear a las grandes audiencias y fomentar un debate público serio e informado, El Confidencial organiza la tercera edición del foro Desafíos Defensa 26: Disuasión Operativa en Córdoba, el próximo 29 de enero. Un encuentro que vuelve a reunir a líderes militares, empresariales y políticos del ecosistema de defensa en un momento geopolítico crítico para hacer una radiografía del estado real de la disuasión española y europea.
Para ello, reuniremos a altos mandos operativos de nuestros tres ejércitos (el Teniente General Carlos Melero Claudio, Jefe de la Fuerza Terrestre (FUTER); el Teniente General Julio Nieto Sampayo, jefe del Mando Aéreo de Combate (MACOM) y el Capitán de Navío Salvador Moreno Regil, en representación de la Armada) para conocer de primera mano el estado, perspectivas y desafíos para alcanzar esta disuasión operativa. Tres visiones complementarias sobre cómo convertir sistemas, plataformas y doctrina en capacidad real de disuasión, bajo la moderación del experto en defensa Juanjo Fernández, analista de El Confidencial, premio especial de la Armada y premio de periodismo del Ejército de Tierra.
La oradora de orden será María Amparo Valcarce, secretaria de Estado de Defensa, quien lleva el pulso industrial a las estrategias de modernización y rearme nacional. La defensa ha dejado de ser un asunto periférico en la agenda política nacional con implicaciones industriales, presupuestarias y estratégicas de largo alcance.
También analizaremos la hoja de ruta hacia la defensa europea del futuro y cómo construir esa disuasión operativa aliada. Intervienen Javier Colomina, vicesecretario general adjunto de la OTAN para el flanco sur; Alex Saz-Carranza, de la oficina de Defensa y Seguridad del Banco Europeo de Inversiones; y Nicolás Pascual de la Parte, eurodiputado y exembajador ante la Alianza. Tres piezas clave para entender financiación, gobernanza y ambición estratégica europea.
Al foro asistirán las principales empresas del sector defensa para analizar los desafíos y oportunidades que se abren con este ciclo inversor. Indra, GMV, Grupo Oesía y Airbus debatirán sobre las estrategias, proyectos y objetivos del sector en la gran transformación de la defensa continental. El reto: cómo integrar tierra, mar, aire, ciber y espacio en un mismo marco operativo.
También abordaremos cómo la disuasión industrial es cada vez más parte integral del concepto de defensa. Hablaremos con PwC, Urovesa, SAPA e ITP Aero cómo aprovechar la oportunidad histórica para reindustrializar el país. Una conversación sobre inversión, escalabilidad, MRO, empleo cualificado y soberanía industrial.
Y conversaremos con ICEYE, Aicox y Telefónica el gran cambio de paradigma: hoy la disuasión se construye tanto en órbita como en la fábrica. Sensores, satélites, comunicaciones seguras y capacidades duales ya no son apoyo, son núcleo de las capacidades estratégicas.
La disuasión ya no admite atajos ni relatos tranquilizadores. O es operativa o no es. Comprender qué significa exactamente ese adjetivo —en los cuarteles, en las fábricas y en Bruselas— será instrumental para entender el potencial papel de España en el gran debate estratégico global. Si está interesado en seguir la jornada puede inscribirse aquí.
Cuando estalló la guerra de Ucrania y el mundo veía desarrollarse en directo una invasión terrestre a gran escala que creían superadas por la historia, España tenía medio centenar de carros de combate en un almacén en Zaragoza. La historia de cómo esos blindados acabaron a medio refaccionar es el ejemplo perfecto de la disuasión sobre el papel. Un papel mojado por años de recortar (financieramente), escatimar (industrialmente) y desestimar (políticamente) la defensa. Esto ya no vale.