Ni prensa ni caramelos: el quiosco se reinventa para dar servicio a la ciudad hiperconectada
El nuevo capítulo del pódcast documental de Cellnex analiza cómo una infraestructura tan tradicional de nuestras ciudades se ha reconvertido en un elemento de conectividad
fEs un elemento tradicional de nuestro paisaje urbano y, con el tiempo, sus usos se han ido transformando y adaptando. Hasta hace pocas décadas, los quioscos tenían dos tipos de clientes: por un lado, los adultos, que acudían a comprar periódicos o revistas; por otro, los niños, que se agolpaban ahí para gastarse la paga en chucherías o cromos. Con el tiempo, también han acabado vendiendo bebidas, postales, camisetas, souvenirs...
Y la reinvención definitiva consta de doce letras: conectividad. También de un término extra: small cells. Las small cells son pequeñas infraestructuras que, a modo de estaciones base, proporcionan conexión a internet. Y es que, aunque no conste de una gran potencia, resulta esencial a día de hoy, especialmente para las ciudades hiperconectadas. Y precisamente de esas ciudades se habla en el nuevo capítulo de 'Connecting the dots', el videopódcast documental de Cellnex.
Una necesidad de conectividad... y una solución
Para entender cómo los quioscos se han transformado hay que partir de dos factores clave. El primero es que, a diario, por las calles de nuestras ciudades transcurren multitud de personas, con el móvil en la mano, conectándose de manera constante. Aunque en los alrededores hay diversas antenas telefónicas, se trata de un área pequeña, con lo que se requiere mucha capacidad de conexión. El segundo es que, frente a los edificios antiguos, que tienen muros de piedra gruesos, los nuevos suelen ser de acero y cristales metalizados. Y estos materiales, por desgracia, bloquean la señal de internet.
"Ahí es donde estamos nosotros", afirma Jordi Sanchís, site management director de Cellnex España. "Estamos incrementando constantemente el número de estaciones y small cells para fomentar la conectividad en las ciudades", ya que "el 5G tiene más ancho de banda y velocidad, pero poca penetración en edificios y en distancias más cortas".
En este punto entran también en juego los quioscos. Merced a un acuerdo entre Cellnex y UPS, ambas compañías están desplegando "estaciones de conectividad 4G y 5G en los quioscos. Son estaciones muy pequeñas, de 20x30 centímetros, situadas en el techo de dichos quioscos", cuenta Luis Sancho, CEO de UPS. Gracias a estos desarrollos, los ciudadanos pueden disfrutar de una mayor conectividad cuando van por la calle.
Para Sancho, esto no ha hecho más que empezar: "Las smart cities son el gran objetivo común europeo, así que andamos en esa dirección. Gracias a estas celdas, por ejemplo, casos como el de los vehículos autónomos serán una realidad".
De hecho, en Cellnex ya se piensa incluso en la llegada de las redes 6G, un momento para el que las redes serán mucho más potentes. Llegado ese contexto, la compañía prevé que haya muchas small cells, más sitios con conectividad 5G y 6G y las transiciones sean más fluidas.
En este escenario, en definitiva, los quioscos acabarán culminando su transformación: "Acabarán evolucionando hacia un modelo multiservicio, en los que habrá cajeros, taquillas de última milla, antenas... Serán centros de servicios más que distribuidores", concluye Sancho.
fEs un elemento tradicional de nuestro paisaje urbano y, con el tiempo, sus usos se han ido transformando y adaptando. Hasta hace pocas décadas, los quioscos tenían dos tipos de clientes: por un lado, los adultos, que acudían a comprar periódicos o revistas; por otro, los niños, que se agolpaban ahí para gastarse la paga en chucherías o cromos. Con el tiempo, también han acabado vendiendo bebidas, postales, camisetas, souvenirs...