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El BCE exigirá a la banca un análisis de su riesgo geopolítico con un nuevo test de estrés
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ANTE UN GOLPE DE 300 PUNTOS EN EL CAPITAL

El BCE exigirá a la banca un análisis de su riesgo geopolítico con un nuevo test de estrés

El banco central quiere que los bancos examinen y muestren su exposición a situaciones comprometidas por la incertidumbre geopolítica en términos de capital, crédito o divisas

Foto: Sede del BCE. (Reuters / Rattay)
Sede del BCE. (Reuters / Rattay)
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El Banco Central Europeo (BCE) quiere ir un paso más allá con el primer test de estrés para los bancos centrado en los riesgos geopolíticos. La entidad supervisora está poniendo en marcha una prueba de esfuerzo a la inversa. Es decir, serán los propios bancos los que tendrán que calcular escenarios potencialmente negativos para sus niveles de capital y liquidez según las exposiciones de crédito y divisas a situaciones complejas, como el aumento de los aranceles o la inestabilidad de algunas geografías, con los sucesos de Venezuela, Oriente Medio, Taiwán o Groenlandia.

La institución que preside Christine Lagarde hará este año un reverse test de estrés en el que los bancos deberán hacer un análisis interno para definir el escenario geopolítico y las vulnerabilidades específicas en función de las exposiciones de la cartera de crédito y de divisas. Sucesos como la amenaza estadounidense a Groenlandia, los nuevos anuncios de Donald Trump sobre aranceles, la captura de Maduro y la incertidumbre en Venezuela, o las protestas en Irán, han elevado el riesgo geopolítico percibido por el BCE, que además considera más incierta en 2026 la exposición del sector bancario europeo, directo o indirecto, a Estados Unidos.

El BCE ha definido sus prioridades supervisoras para el periodo 2026 a 2028, entre las que destacan el análisis del desafío que suponen las amenazas geopolíticas por el aumento del proteccionismo y el impacto en el comercio global, la fragmentación de la economía mundial o más tensiones en diferentes países. El banco central avisa de que, en los últimos años, el impulso del gasto público había mitigado los efectos adversos sobre la economía real de estos fenómenos, pero es probable que el margen para ello de los gobiernos se reduzca. Por ahora, la banca se ha mostrado resiliente y, de hecho, cotiza en máximos históricos y las ratios de capital son más altas que nunca, pero el BCE quiere incrementar el análisis.

Para ello, los test de estrés de este año se centrarán en potenciales escenarios negativos por riesgos geopolíticos. Se trata de una prueba temática. Hace dos años fue sobre los riesgos climáticos, que siguen preocupando al BCE. Pero, esta vez, el foco va hacia la geopolítica. El banco central solo publicará los resultados agregados, como hace dos años, con las pruebas de esfuerzo en torno al clima. La institución empezará ya a recopilar datos de los bancos para hacer controles de calidad y pedir revisiones o más cifras, con el objetivo de tener los resultados entre mayo y junio. Prevé publicarlos en verano.

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La autoridad supervisora, con sede en Fráncfort, considera que los bancos tienen niveles de capital, liquidez y rentabilidad que les permiten estar bien posicionados para navegar en estas turbulencias. No obstante, considera necesario que hagan una auditoría interna para evaluar sus vulnerabilidades y compartirlas con el BCE, que ya está dejando claro a las entidades que deben tomarse muy en serio este ejercicio y que tendrá en cuenta sus resultados en futuras decisiones de supervisión, como el análisis individualizado anual (SREP) por el que determina ratios de capital exigidos a cada banco. Porque, aunque el test de estrés no tiene impacto en capital, el BCE considera que podría llegar a hallazgos cualitativos que convengan introducir en su revisión supervisora anual.

Así, reclamará a los bancos que sean críticos con los riesgos geopolíticos e identifiquen eventos que puedan generar un daño a su actividad, así como canales de contagio, que puedan afectar al capital o a la liquidez. De hecho, el BCE quiere saber qué pasaría con la banca si, por una situación geopolítica, se deteriora la ratio de capital en, al menos, 300 puntos básicos. Se trata, por lo tanto, de que cada banco estudie un escenario geopolítico adverso que afecte al crecimiento global, al empleo, y a otros indicadores clave, para evaluar pérdidas crediticias y destrucción de capital

Otro aspecto que preocupa en Fráncfort es la innovación tecnológica, especialmente el desarrollo de la inteligencia artificial y su uso estratégico a largo plazo. El BCE quiere estar encima de cómo se desarrollan herramientas de IA generativa en la banca, y de cómo afectan a sus activos y al esquema de gobernanza.

Por otro lado, el banco central aumentará la supervisión de los proveedores tecnológicos de la banca, cada vez más concentrados en torno a los gigantes estadounidenses. La autoridad monetaria quiere supervisarlos y muestra preocupación por el incremento de ciberataques y quiere comprobar cómo se refuerzan las políticas de ciberseguridad.

El Banco Central Europeo (BCE) quiere ir un paso más allá con el primer test de estrés para los bancos centrado en los riesgos geopolíticos. La entidad supervisora está poniendo en marcha una prueba de esfuerzo a la inversa. Es decir, serán los propios bancos los que tendrán que calcular escenarios potencialmente negativos para sus niveles de capital y liquidez según las exposiciones de crédito y divisas a situaciones complejas, como el aumento de los aranceles o la inestabilidad de algunas geografías, con los sucesos de Venezuela, Oriente Medio, Taiwán o Groenlandia.

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