Revés para las telecos europeas: Bruselas abandona el peaje a las 'Big Tech' en su nueva ley
El Ejecutivo comunitario no incluye ninguna tarifa a las grandes plataformas digitales como Netflix para financiar la modernización de las infraestructuras de telecomunicaciones
La Comisión Europea ha presentado este miércoles su propuesta para reformar su Ley de Telecomunicaciones en la que las grandes empresas del sector, como por ejemplo Telefónica o Vodafone, han estado tratando de influir durante años para la inclusión de un “peaje” por parte de las grandes plataformas digitales por su uso. La propuesta final que ha puesto sobre la mesa el Ejecutivo comunitario no incluye esa idea. En cambio, Bruselas asegura que ha puesto el énfasis en la modernización de la red, el despliegue de fibra que deberá cubrir el 95% del territorio, y a un nuevo enfoque respecto a la gestión del espectro como un bien “escaso” y geopolítico.
A cambio, la Comisión Europea propone que los derechos de uso de espectro sean, en principio, de duración ilimitada, y que en caso de tener que establecer un mínimo este sea de 40 años, con el objetivo de aumentar la “previsibilidad” y así fomentar las inversiones. Además, el Ejecutivo comunitario propone contar con más poderes en el proceso de entrega de estas licencias para guiar y armonizar la forma en la que las autoridades nacionales lo gestionan. Se trata solamente de una propuesta legislativa, que ahora puede sufrir numerosos cambios a manos del Parlamento Europeo y del Consejo, donde están representados los Estados miembros.
Sin peaje
Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, ha abandonado la posición que Thierry Breton, comisario de Mercado Interior entre 2019 y 2024, había defendido durante la anterior legislatura, cuando se abrió a la posibilidad de que las grandes plataformas digitales de contenidos, como por ejemplo Netflix o Google, pagaran "peajes" a las empresas de telecomunicaciones por hacer uso de sus infraestructuras para llegar a los consumidores europeos, a cambio de que estas invirtieran esos montantes en el refuerzo y modernización de las redes.
Un grupo de 84 asociaciones, entre las que se encontraban la Unión Europea de Radiodifusión (EBU, por sus siglas en inglés) o la Asociación de Derechos Digitales Europeos (EDRi), escribieron hace algunas semanas una carta abierta al Ejecutivo comunitario, solicitando que se dejara caer cualquier referencia a una tarifa por uso de las redes. “Las medidas que introducen tarifas de interconexión podrían provocar un aumento de los costes, limitar las opciones y el libre acceso a la información, y socavar la asequibilidad, la calidad y la diversidad de los productos y servicios digitales”, señalaban.
En contra de lo que aseguran las asociaciones y otras fuentes, una alta fuente comunitaria asegura que "nunca se consideraron seriamente" los peajes en el proceso de elaboración de la propuesta de la Ley de Telecomunicaciones. La misma fuente señala que habría sido “corto de miras” creer que el peaje a las grandes plataformas habría ayudado al sector a enfocarse hacia el futuro. En cambio, el Ejecutivo comunitario propone un mecanismo de cooperación voluntario para que las telecos y las empresas de contenidos puedan resolver sus conflictos porque, según Virkkunen, “en general el sistema está funcionando bien”.
La idea de un peaje con el que las grandes empresas de contenidos contribuyan de manera “justa” al coste de las infraestructuras que permiten sus operaciones lleva sobre la mesa desde hace mucho tiempo. La primera vez que se planteó fue hace ahora ya un cuarto de siglo, y desde entonces EEUU y la UE lo han rechazado haciendo frente común. Lo hicieron entonces, también en 2005, en la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) celebrada en Túnez y en 2012 en la Conferencia Mundial sobre Telecomunicaciones Internacionales en Dubái. Pero desde entonces el Ejecutivo comunitario había dado muestras de estar abierto a la idea de un peaje, y eso había alarmado tanto a las empresas de contenidos, mayoritariamente americanas, como a algunas asociaciones de consumidores.
La Comisión sabe, en todo caso, que hay claros ejemplos de que no siempre va a funcionar un mecanismo de conciliación. El conflicto entre Deutsche Telekom (DT) y Meta (la empresa de Facebook, Instagram o WhatsApp) es una muestra. En 2010, a los inicios de la democratización extrema de internet, las dos partes llegaron a un acuerdo para que la gigante americana utilizara las infraestructuras de la teleco alemana para sus contenidos. El conflicto comenzó cuando diez años después Meta quiso un descuento que, según medios alemanes, era del 40% respecto a lo que venía pagando. La empresa americana dejó de pagar aunque seguía usando la infraestructura de DT, y eso les llevó a los tribunales, donde una corte de Colonia por ahora ha dado la razón a Deutsche Telekom.
La Comisión Europea ha presentado este miércoles su propuesta para reformar su Ley de Telecomunicaciones en la que las grandes empresas del sector, como por ejemplo Telefónica o Vodafone, han estado tratando de influir durante años para la inclusión de un “peaje” por parte de las grandes plataformas digitales por su uso. La propuesta final que ha puesto sobre la mesa el Ejecutivo comunitario no incluye esa idea. En cambio, Bruselas asegura que ha puesto el énfasis en la modernización de la red, el despliegue de fibra que deberá cubrir el 95% del territorio, y a un nuevo enfoque respecto a la gestión del espectro como un bien “escaso” y geopolítico.