"Negarse a trabajar es motivo de despido": los maquinistas plantan al presidente de Renfe
Álvaro Fernández y el director operativo de Rodalies han reunido a los maquinistas tras la tragedia vivida este martes en Gelida. Una reunión que ha durado pocos minutos
Los profesionales lanzan chalecos al presidente de Renfe. (EC)
Renfe atraviesa una grave crisis interna tras las dos tragedias ferroviarias ocurridas esta semana. El presidente de la compañía, Álvaro Fernández Heredia, reservó este miércoles una sala en el hotel Barceló Sants, próximo a la estación, para reunirse con los maquinistas de Rodalies tras la muerte de uno de sus compañeros. El objetivo era acercar posturas, dar la cara e iniciar un diálogo abierto para abordar la situación, pero el encuentro no se desarrolló como se esperaba.
Los maquinistas reprocharon a Fernández Heredia haber sido temerario al no suspender todos los servicios de Rodalies este martes pese a las malas condiciones meteorológicas. Es más, el centenar de maquinistas que acudieron a la reunión, ataviados con chalecos amarillos, advirtieron tanto al presidente de Renfe como a Josep Enric García Alemany, director operativo de Rodalies, de que en esas condiciones no pensaban subirse a ningún tren.
La respuesta de los directivos de Renfe encendió los ánimos. “Les recuerdo que negarse a trabajar es motivo de despido”, han trasladado desde la dirección de la compañíaa los maquinistas según destacan varios trabajadores a este medio. Estas palabras provocaron una reacción inmediata: los maquinistas se quitaron los chalecos amarillos y, uno a uno, se los entregaron a los directivos de la empresa pública ferroviaria.
Según explicaban desde Renfe, tras la publicación de esta noticia, la empresa se ha limitado a escuchar las peticiones de los maquinistas con quien mantiene abierto el diálogo, sin avisar ni alertar de nada.
Tragedia en Rodalies
El encuentro en Barcelona se produjo de forma improvisada tras la tragedia registrada en Gelida (Barcelona) este martes 20 de enero de 2026, a las 21:23 horas, apenas dos días después del accidente de Adamuz (Córdoba).
El tren de Renfe Rodalies 77456 colisionó con los restos de un muro de contención desplomado sobre la vía, a la altura del punto kilométrico 64,200 de la línea 240 Sant Vicenç de Calders–L’Hospitalet de Llobregat (vía 2), en las proximidades del apeadero. Como consecuencia del impacto, falleció un tripulante —un becario en formación— y resultaron heridas de gravedad cinco personas, entre ellas el maquinista y dos maquinistas en formación, mientras que otras 36 personas sufrieron heridas leves, según cifras provisionales.
Los sindicatos se movilizan
El malestar de estos maquinistas refleja la crisis laboral que ha abierto estas dos tragedias. CCOO ha subrayado este miércoles que la seguridad de los trabajadores ferroviarios y de los usuarios no puede seguir en la situación actual y que, ante la falta de medidas y actuaciones suficientes, convocarán las jornadas de huelga o las medidas de presión que sean necesarias. "No es aceptable que quienes garantizan cada día el funcionamiento del transporte ferroviario vean comprometida su integridad física mientras desempeñan su trabajo", denuncia el sindicato en un comunicado.
Un posicionamiento que se produce después de que el sindicato español de maquinistas ferroviarios Semaf convocase a primera hora de este miércoles una huelga en el sector para reclamar que se garantice la seguridad y fiabilidad de la red tras los recientes accidentes registrados, con numerosos fallecimientos, entre ellos los de tres maquinistas.
Tras el accidente de tren en Adamuz (Córdoba) y el de Rodalies en Gelida (Barcelona), Semaf ha avanzado en un comunicado que va a exigir responsabilidad penal a las personas encargadas de garantizar la seguridad en la infraestructura ferroviaria y que la apertura del servicio en el ámbito de Cataluña no se realice sin las garantías de seguridad suficientes para la circulación.
Renfe atraviesa una grave crisis interna tras las dos tragedias ferroviarias ocurridas esta semana. El presidente de la compañía, Álvaro Fernández Heredia, reservó este miércoles una sala en el hotel Barceló Sants, próximo a la estación, para reunirse con los maquinistas de Rodalies tras la muerte de uno de sus compañeros. El objetivo era acercar posturas, dar la cara e iniciar un diálogo abierto para abordar la situación, pero el encuentro no se desarrolló como se esperaba.