Adif toma ahora medidas en la línea Madrid-Barcelona tras la tragedia de Adamuz y cinco meses de quejas
Tras limitar la velocidad en la línea a 160 km/hora, este miércoles Adif a primera hora levantó la restricción y, posteriormente, reculó tras las quejas de los maquinistas
Varias personas en los uno de los andenes de la estación Puerta de Atocha-Almudena Grandes. (Europa Press/Carlos Luján)
La tragedia ferroviaria de Adamuzya ha provocado la adopción de medidas de calado en la red de alta velocidad española, y no precisamente menores. Adif, el gestor público de la infraestructura, limitó inicialmente este martes la velocidad en 150 kilómetros de la línea más transitada de su red después de que los maquinistas detectaran baches e irregularidades en la vía. Sin embargo, a primera hora de este miércoles Adif levantaba la limitación temporal de velocidad a 160 kilómetros por hora, tras la revisión del tramo entre Madrid y Calatayud de la línea de Alta Velocidad Madrid-Barcelona y dejaba únicamente cuatro puntos con una velocidad limitada a 230 kilómetros por hora, aunque a media mañana daba marcha atrás y volvía a reducir la velocidad máxima a 160 kilómetros por hora tras las nuevas quejas de los maquinistas.
Según confiesan fuentes conocedoras a El Confidencial, estos avisos se vienen reportando desde el pasado mes de agosto. No obstante, las limitaciones fueron revisadas en la noche del martes y se levantaron este miércoles, a excepción de cuatro puntos limitados que hoy prosiguen con una limitación temporal de velocidad a 230 kilómetros por hora y que serán revisados en la próxima banda de mantenimiento (noche) con la previsión de que se puedan también levantar.
El pasado verano, como adelantó este medio, Renfe canceló su oferta 'low cost' entre Madrid y Barcelona. El motivo de aquella decisión fue que los trenes Talgo serie 106, adquiridos por la empresa pública para este servicio, se encontraban en un estado muy deficiente, hasta el punto de que desde el sector se describían como que se "caían a cachos". No obstante, según el sindicato de maquinistas SEMAF, el deterioro del material rodante estaba estrechamente relacionado con los problemas existentes en la vía. En los 667 kilómetros del trazado de alta velocidad entre Madrid y Barcelona, se identificó un tramo de unos 150 kilómetros en el que se notificaban de forma recurrente incidencias a los centros de control y en distintos informes técnicos.
Unos avisos continuos que no han sido escuchados en estos meses, pero que, después de lo vivido en Adamuz, han llevado ahora a la toma de medidas. Este martes, según explican fuentes de Adif a El Confidencial, se han registrado nuevos avisos por baches en ese tramo, al que atribuyen ya cierta "edad". Se trata de kilómetros en los que, aseguran, no existe riesgo para la seguridad, pero que serán revisados de manera preventiva.
El Ministerio de Transporte añadió que se trataba de la limitación temporal de velocidad en un tramo de la línea entre Madrid-Barcelona, sin que ello suponga una reducción general de la velocidad de circulación de la línea. “La medida se adoptó este martes tras las notificaciones de varios trenes a Adif sobre posibles incidencias en distintos puntos del tramo entre Madrid y Calatayud, en cumplimiento de los protocolos de seguridad vigentes”, afirmaban desde el equipo de Óscar Puente.
Pero, como reconocen fuentes conocedoras del proceso, aunque este martes se hayan producido nuevos avisos por parte de algunos maquinistas, Adif y los técnicos de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria son conocedores del mal estado de las principales vías por parte del principal sindicato de maquinistas.
Problemas en la vía
El sindicato ponía el foco en el estado de líneas como la '050' y la '010', esta última donde se produjo el accidente de Adamuz, lo que evidencia que estos problemas no son recientes. En aquel momento, los maquinistas propusieron reducir la velocidad de 300 a 250 km/h, pero tras lo ocurrido en Córdoba Adif ha optado por una medida aún más restrictiva.
Su decisión preventiva sobre el eje Madrid-Barcelona se produce horas después de que los problemas en la vía se consolidaran como la principal línea de investigación del accidente de Adamuz. La hipótesis técnica principal apunta a una rotura o alteración en un tramo de la vía férrea como factor clave en el descarrilamiento inicial del tren de alta velocidad de Iryo.
Alberto SanzMapa: Emma EsserGráficos: Unidad de Datos
No obstante, las autoridades aún no han determinado si esa rotura fue la causa directa del accidente o una consecuencia del mismo. Los investigadores ponen el foco en que los daños en los carriles coinciden con el punto del descarrilamiento, lo que ha convertido esa anomalía en uno de los principales focos de análisis técnico por parte de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y la Guardia Civil.
Mientras se esclarecen las causas y se trabaja en la recuperación de las vías afectadas, más de la mitad de la operación de alta velocidad en España queda condicionada por estas medidas preventivas. El corredor Madrid-Barcelona soporta 14,6 millones de pasajeros al año, según los datos de la CNMC correspondientes a 2024, frente a los cinco millones del eje Madrid-Sevilla.
Si a estas cifras se suman los cinco millones de viajeros anuales que circulan por los corredores Madrid-Málaga y Madrid-Granada, el Ministerio de Transportes y Adif mantienen bajo restricciones o directamente suspendida la circulación en líneas que mueven 24,6 millones de los 40 millones de pasajeros que utilizan cada año la alta velocidad española, entre reducciones de velocidad y la interrupción total del tráfico ferroviario entre Madrid y Andalucía.
La tragedia ferroviaria de Adamuzya ha provocado la adopción de medidas de calado en la red de alta velocidad española, y no precisamente menores. Adif, el gestor público de la infraestructura, limitó inicialmente este martes la velocidad en 150 kilómetros de la línea más transitada de su red después de que los maquinistas detectaran baches e irregularidades en la vía. Sin embargo, a primera hora de este miércoles Adif levantaba la limitación temporal de velocidad a 160 kilómetros por hora, tras la revisión del tramo entre Madrid y Calatayud de la línea de Alta Velocidad Madrid-Barcelona y dejaba únicamente cuatro puntos con una velocidad limitada a 230 kilómetros por hora, aunque a media mañana daba marcha atrás y volvía a reducir la velocidad máxima a 160 kilómetros por hora tras las nuevas quejas de los maquinistas.