Moncloa enfría la compra de Escribano por Indra y pone en guardia a la SEPI
Desde el Gobierno admiten ahora el evidente conflicto de interés y las posibles demandas de accionistas, algunos de los cuales ya han presentado escritos de denuncia a la Comisión Nacional del Mercado de Valores
La compra de Escribano Mechanical and Engineering (EM&E) por parte de Indra se ha encontrado con un obstáculo inesperado. A las reticencias de varios consejeros independientes y accionistas de la multinacional tecnológica y de defensa, se suman ahora las dudas del Gobierno, que ha comunicado sus reservas a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), propietaria del 28%.
La razón del cambio de posición entroncaría con las dificultades de mitigar el conflicto de interés de la familia Escribano, que estaría presente en ambos lados de la operación: como propietaria al 100% de EM&E, por un lado, y, por el otro, como alta dirección y accionista de Indra. Ángel Escribano preside el grupo multinacional desde enero del año pasado y su hermano Javier es consejero. Entre ambos controlan el 14,3% del capital.
Así lo aseguran varias fuentes próximas a las negociaciones, que Indra ha acelerado tras la vuelta de la Navidad con el objetivo de presentar, a través de José Vicente de los Mozos, el consejero delegado, la estructura de la operación en el próximo consejo de administración. La cita está prevista para el 28 de enero, motivo por el cual el presidente de Indra se ha reunido con varios consejeros para adelantarles parte de la información, con el fin de obtener su apoyo cuando se reúna el órgano de gobierno de la compañía.
Según estas fuentes, PwC, asesor de Indra, ha realizado un nuevo informe en el que ha actualizado la cuenta de resultados de Escribano al incluirle los contratos millonarios que el Gobierno concedió discrecionalmente a Indra y EM&E entre noviembre y diciembre. Esta nueva 'due diligence' justificaría una valoración de EM&E próxima a los 2.000 millones de euros, veinte veces más que en 2021, cuando los hermanos la tasaron en 100 millones al recomprar el 33% de su empresa al fondo soberano de Omán. Entonces, con una cartera de pedidos muy inferior.
Por ello, junto a la oposición frontal de Sapa Placencia, que controla el 8% del capital, y de varios consejeros independientes, Escribano ha sido informado de los recelos de los tres consejeros de la SEPI, que a su vez han sido instruidos desde Moncloa para ser muy cautos con la fusión. Especialmente con la citada valoración de la empresa de los Escribano, al consolidar unos ingresos que, en principio, son coyunturales y no estructurales.
Pero los hermanos Ángel y Javier, ambos consejeros de Indra, consideran que su empresa tiene una capitalización más que justificada al aplicar los múltiplos de las empresas cotizadas del sector de la defensa. La prueba es que la propia Indra se ha disparado más de un 220% en los últimos doce meses, revalorización similar a la que han registrado otras multinacionales como Rheinmetall y Saab, en menor medida, Leonardo (107%), Thales y BAE Systems, cerca de un 70%.
Sin embargo, además de la valoración, desde Moncloa admiten ahora el evidente conflicto de interés y las posibles demandas de accionistas, algunos de los cuales ya han presentado escritos de denuncia a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Además de que otros competidores, como General Dynamics, la multinacional estadounidense, han recurrido al Tribunal Supremo los más de 7.000 millones de euros adjudicados a Indra y a Escribano sin concurso público, por una necesidad de interés nacional.
Además, la investigación judicial abierta por las ayudas a Plus Ultra y la detención del anterior presidente del ente público, Vicente Fernández, no ha pasado tampoco desapercibida entre los representantes de la SEPI en el consejo, que son partidarios de extremar la prudencia.
Opciones difíciles sobre la mesa
Más aún, Manuel de la Rocha, la mano derecha de Pedro Sánchez en asuntos económicos y el principal defensor de la operación, ha reconocido a sus allegados que pudo haber infravalorado las dificultades de sacar adelante la operación con Ángel Escribano como presidente de la empresa controlada por la SEPI. Por ello, ha deslizado que su renuncia al primer puesto ejecutivo podría facilitar que los tres consejeros del ente público respaldaran el acuerdo.
De momento, los representantes del ente público ya han comunicado que, hasta que las cuentas de 2025 no estén cerradas y auditadas, no darán su opinión sobre la integración. Con lo cual la potencial transacción no se analizará oficialmente hasta al menos finales de marzo o abril, una vez encargada una nueva ‘due diligence’.
El único accionista que apoya totalmente a los Escribano es Amber Capital, el fondo gestionado por Joseph Oughourlian, a su vez presidente y principal accionista de Prisa. Su 8% de Indra, más el 14,3% de los hermanos, no alcanzan a la participación de la SEPI, cuya posición es clave para que la fusión salga adelante tras casi un año de estudio o se pare definitivamente.
La compra de Escribano Mechanical and Engineering (EM&E) por parte de Indra se ha encontrado con un obstáculo inesperado. A las reticencias de varios consejeros independientes y accionistas de la multinacional tecnológica y de defensa, se suman ahora las dudas del Gobierno, que ha comunicado sus reservas a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), propietaria del 28%.