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El dueño de Inside pide el concurso de acreedores para intentar salvar su negocio
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Tras el rechazo a su reestructuacion

El dueño de Inside pide el concurso de acreedores para intentar salvar su negocio

Es "la vía legal necesaria para ordenar la deuda financiera y alcanzar un acuerdo mediante convenio con las entidades financieras acreedoras en el menor plazo de tiempo posible"

Foto: Fachada de una tienda Inside en Cala Millor, Mallorca. (Alamy/Nemesio Jiménez)
Fachada de una tienda Inside en Cala Millor, Mallorca. (Alamy/Nemesio Jiménez)
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Liwe Española, la sociedad que controla las tiendas de ropa Inside, ha solicitado este lunes el concurso voluntario de acreedores. Su Consejo de Administración ha tomado esta decisión "ante la situación de desamparo" en la que consideran que ha quedado la compañía después de que, tal y como avanzó El Confidencial, el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Murcia rechazase homologar el plan de reestructuración que iba a aplicar sobre una deuda de 65 millones de euros.

La intención del concurso de acreedores no es llegar al cierre de sus más de 300 tiendas y al despido de sus 1.000 empleados. El objetivo es "proteger la continuidad del negocio y la viabilidad del proyecto empresaria", ya que este procedimiento "se plantea como la vía legal necesaria para ordenar la deuda financiera y alcanzar un acuerdo mediante convenio con las entidades financieras acreedoras en el menor plazo de tiempo posible", según ha informado a la CNMV, que ha suspendido a la compañía de cotización.

Según indican fuentes del mercado, el próximo paso es presentar un nuevo plan de reestructuración (en concurso, será un convenio de acreedores), prácticamente idéntico al anterior, que en el contexto del concurso de acreedores se podrá aprobar con solo el 50% del apoyo de los acreedores. Liwe Española ya contaba con el apoyo de CaixaBank, que es su principal prestamistas, y también de Caja Rural de Granada. En cambio, el resto de entidades decidió no adherirse, con Santander a la cabeza como segundo banco que más había aportado. Si mantiene el apoyo de CaixaBank, Liwe tendrá más del 50% de la deuda para sacar adelante un plan que garantice su viabilidad. Además, las condiciones podrían ser más duras y no ofrecer la alternativa de un préstamo participativo a la quita, como hizo en el plan de reestructuración. Liwe está asesorado por Alvarez & Marsal y por Crowe, y Auren es el experto de la reestructuración.

En este sentido, en el comunicado firmado por su presidente Juan Carlos Pardo, la compañía "confía en la colaboración de las entidades financieras para llevar a cabo un concurso de acreedores que permita de manera acelerada la consecución de un convenio de acreedores que de paso a la normalidad de la actividad comercial y la continuidad de todos los puestos de trabajo".

El plan denegado por el juez contemplaba que los acreedores eligieran entre una quita del 49% o un préstamo participativo que computaría para elevar la solvencia de la empresa, con una amortización única en 2033 condicionada a una evolución positiva del negocio que eleve los ingresos y reduzca el aplancamiento. Sin embargo, el juez se negó a homologarlo al cuestionar la formación del perímetro de deuda y las distintas afectaciones a los acreedores.

El concurso de acreedores no tiene impacto en los proveedores ni en los socios comerciales, con los que la compañía se encuentra al corriente de los pagos, salvo muy pequeñas excepciones. Lo mismo sucede con los trabajadores, que hasta el momento siempre han cobrado sus remuneraciones. Además, la compañía no tiene deuda con Hacienda ni con la Seguridad Social, siendo los bancos los únicos que no han visto cumplidos los compromisos financieros.

Despidos y cierre de tiendas previos

Solo durante el primer semestre del año pasado, Liwe Española pagó el finiquito a 96 empleados de sus tiendas —el 8,5% de su plantilla—, a los que después se sumaron otros 41 trabajadores de los servicios centrales, que abandonaron la compañía por el expediente de regulación de empleo (ERE) ejecutado en agosto. Fue la consecuencia de cerrar casi un centenar de tiendas en 2025, reduciendo en un 27% su red de establecimientos.

Según la versión de la compañía, este escenario es consecuencia de una falta de adaptación a los nuevos retos que se habían originado en la industria de la moda con la pandemia del coronavirus, que obligó a cerrar todas las tiendas durante meses. Más en concreto, señaló la necesidad de potenciar la omnicanalidad y la digitalización, para poder hacer frente a la aparición de nuevos competidores —como Shein o Temu— o la complejidad de la cadena de suministro.

Con el cierre de tiendas y la reducción de plantilla trató de revertir la caída de las ventas y las pérdidas que le habían provocado esa situación. En el primer semestre de 2024, justo antes de iniciar los ajustes, su facturación venía de caer un 13% y los números rojos ascendían a 2,1 millones de euros solo en ese periodo, para finalizar el ejercicio con un agujero de 24 millones. En el año anterior, ya había obtenido un resultado negativo de 2,9 millones tras reducir sus ingresos en un 1%.

En el año anterior, ya había obtenido un resultado negativo de 2,9 millones de euros tras reducir sus ingresos en un 1%

Estas remodelaciones suelen traer beneficios, pero no en el medio y largo plazo. Por ahora, el primer impacto ha incluido los costes asociados a los despidos, traduciéndose en nuevas pérdidas de 18,3 millones en los seis primeros meses de 2025, de acuerdo con las últimas cuentas que remitidas a la CNMV. Además, el cierre de tiendas le originó un descenso de las ventas del 15,5%. Un panorama que hace imposible pagar la deuda sin un plan de reestructuración.

Liwe Española, la sociedad que controla las tiendas de ropa Inside, ha solicitado este lunes el concurso voluntario de acreedores. Su Consejo de Administración ha tomado esta decisión "ante la situación de desamparo" en la que consideran que ha quedado la compañía después de que, tal y como avanzó El Confidencial, el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Murcia rechazase homologar el plan de reestructuración que iba a aplicar sobre una deuda de 65 millones de euros.

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