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El poder de las empresas

El triunfo de la carta breve: dos empresarios analizan el riesgo y la gloria de apostar todo su negocio a un plato estrella

POR EC BRANDS

Las trayectorias de Grosso Napoletano y Álex Cordobés, aunque nacidas en contextos diferentes, convergen en una misma obsesión por el producto. Repasamos el desafío de escalar la artesanía junto a Bruno González y David Cordobés

Imagina la escena: un garaje en Las Rozas, a las afueras de Madrid, justo después del confinamiento por el covid. Dos hermanos (por el momento con poca experiencia en el mundo emprendedor) cocinan un dulce que les obsesiona. De repente, un autobús repleto de turistas asiáticos aparca en la entrada. Han rastreado la dirección a través de redes sociales y quieren comprar aquello cuyo aroma se percibe desde el otro lado de la puerta. "Los vecinos flipaban", recuerda uno de ellos. Aquel momento caótico fue la primera señal de que algo grande estaba naciendo.

La segunda señal llegó tiempo después, a miles de kilómetros de aquel garaje. El mismo hermano se encontraba impartiendo una clase como docente en una prestigiosa universidad de la Ivy League, en Boston, cuando un alumno levantó la mano y preguntó: "Oye, ¿tú no eres el de las tartas de queso?". Fue en ese instante cuando se percató de que su proyecto, por fin, había traspasado fronteras.

Ese profesor era David Cordobés, cofundador de la marca de tartas de queso Álex Cordobés, que nació en 2021. Su creador todavía recuerda las dudas e inseguridades que persistían en los comienzos. Fue un mensaje de su hermano Álex lo que le dio la fuerza: "Me envió un pódcast en el que participaba Bruno González, director ejecutivo de la cadena Grosso Napoletano, donde contaba cómo la compañía había pasado de cinco locales a cincuenta en pocos años. Mi hermano me dijo, 'mira tío, es posible'". Hoy, ambos se sientan frente a frente para compartir las distintas experiencias y aprendizajes que han marcado sus caminos.

Del garaje a las tiendas en Madrid: la historia de Álex Cordobés

Todo empezó con esa pasión compartida por las tartas de queso. David estudiaba ingeniería mientras Álex hacía sus pinitos en el mundo del emprendimiento. Un día decidieron dar el paso: "Nació sin ínfulas de negocio, sino fruto de la obsesión. Queríamos hacer la mejor tarta de queso para nosotros mismos", explica David. Buscaron los mejores quesos. David se formó en el Basque Culinary Center, y Álex compartió el proceso en Instagram. El nombre, Álex Cordobés, surgió de la cuenta personal de Álex: "Quitamos las fotos personales y lo convertimos en marca".

El garaje de sus padres fue el primer obrador, donde la demanda explotó. "Empezamos en casa, y de repente comenzó a agotarse todo muy rápido. Cogimos un local, un obrador más grande, y abrimos otra tienda". Pero el crecimiento trajo desafíos: "Cuando abrimos Velázquez fue una inversión enorme. Estábamos en tensión las primeras semanas. Éramos conscientes de que si no funcionaba, tendríamos que pagar durante años".

Afortunadamente, funcionó desde el principio, aunque no sin tropiezos. Una Nochevieja, un incidente logístico destruyó 300 tartas: "Tuvimos que cancelar pedidos. Fue muy duro, porque el cliente confía en ti para un día especial y, en muchas ocasiones, no perdonan este tipo de cosas". Aprendieron a producir más, diversificar transportes y sistematizar procesos. Hoy, con varias tiendas en Madrid –incluyendo la icónica en Velázquez, donde las colas son habituales–, mantienen la esencia: "Somos fieles a nuestra obsesión. Traemos gente al equipo para escalar, pero sin perder coherencia".

Recorrido de Grosso Napoletano Recorrido de Álex Cordobés

Abre el primer local en la calle Hermosilla con éxito inmediato de público y rotura de stock de masa

2017

Definen el plan estratégico con el fin de convertirse en la mejor cadena de pizza artesanal de Europa

2018

Bruno González se incorpora al equipo como socio y director general asumiendo el liderazgo del crecimiento de la compañía

2019

Álex Cordobés empieza a hornear tartas en su casa para amigos y conocidos.

2019

Deciden mantener el servicio de delivery y perfeccionarlo pese a las primeras quejas de calidad

2019/2020

Gestionan la pandemia con 7 restaurantes cerrados y salvaguardan una plantilla de casi 80 personas

2020

David se forma en el Basque Culinary Center y se une al negocio de su hermano. Dan sus primeros pasos en el garaje familiar de Las Rozas

2020

Lucas Vega, chef del restaurante El Toque de Majadahonda y buen amigo de Álex, les cede un local para que abran su primera tienda física

Principios 2021

Abren su primer obrador y tienda propia en el Centro Comercial Burgocentro de Las Rozas

Octubre 2021

El local de Las Rozas se queda pequeño e inauguran su gran tienda flagship en la calle Velázquez, 60 (Madrid)

Diciembre 2022

Tienen un incidente logístico durante la Navidad que los lleva a forzar la profesionalización del transporte

Diciembre 2023

Consolidan 50 unidades de negocio y obtienen el reconocimiento mundial consecutivo como mejor cadena artesanal

Actualidad

Integran tecnología de sistemas ERP y CRM para digitalizar la gestión del crecimiento masivo

Actualidad

Reivindicar Nápoles en España: la historia de Grosso Napoletano

Al igual que Álex Cordobés elevó la tarta de queso, Grosso Napoletano quiso transformar la pizza, un producto masivo, en un emblema de la artesanía. Nació en 2017 de la visión de Hugo Rodríguez de Prada y Jorge Blas, Coke, quienes coincidieron en Nueva York y vieron la oportunidad de reivindicar la pizza napolitana auténtica en España. "En ese momento, no había nadie liderando ese movimiento en nuestro país. Hugo y Coke se propusieron devolverle al producto ese carácter artesano, excelente, y para ello fueron al origen, a Nápoles", cuenta Bruno González, actual CEO de la compañía.

El primer local en Hermosilla fue un éxito inmediato: "Abrieron en una zona apagada, y pronto había colas. Se quedaban sin masa". Pronto abrieron el segundo en Santa Engracia, y el boca a boca hizo el resto. Pero el crecimiento exigió estructura: "En 2019 dibujamos nuestro destino: ser la mejor cadena de pizza artesanal de Europa". Hoy, con 50 locales, han sido premiados como la mejor del mundo dos años seguidos. "Hacemos mejor pizza ahora que en 2017", asegura.

Los desafíos no han faltado. La pandemia, con siete locales cerrados, fue crítica, según recuerda, y hasta se plantearon prescindir del delivery: "Estuvimos a punto de dejarlo por las críticas; los clientes nos decían que la pizza llegaba fría. Hoy el reparto a domicilio representa el 30% de sus ventas". La primera clave, fidelidad con el propósito. "Somos pizzería, no ofrecemos pasta. Todo pasa por el horno de leña". La segunda clave, la innovación en la gestión: "Tecnología para supervisar unidades deslocalizadas, customer journey para medir el sentimiento del cliente".

Dos visiones, un camino

"Lo más importante como empresa es generar un impacto social positivo. Crear valor emocional para las personas, empleo y comunidad"

Bruno González CEO de Grosso Napoletano

“El poder de las empresas radica en transformar la realidad más cercana: ayudar a los clientes a tener un momento feliz. Convertir lo cotidiano en algo extraordinario"

David Cordobés Cofundador de Alex Cordobés

Para David Cordobés, el poder de las empresas radica en "transformar la realidad más cercana: ayudar a los clientes a tener un momento feliz, generar cultura para empleados y hacer posible la existencia de proveedores pequeños. Convertir lo cotidiano en algo extraordinario". Bruno González coincide: "Lo más importante como empresa es generar un impacto social positivo. Crear valor emocional para las personas, empleo y comunidad".

En la charla, cargada de admiración mutua, no faltaron las anécdotas sobre su relación diaria con el producto. Bruno confiesa que come pizza todas las semanas: "Todos los miércoles, en un local diferente, para obligarnos a tener una reunión fuera de la oficina y conectar con los equipos".

David, por su parte, se ríe de su propia rutina: "Al principio cogía una porción entera, ahora solo media cucharada. No podría resistir en el obrador sin meter la cuchara". Y cuando Bruno, con un guiño, propone una colaboración –"¿Cuándo hacemos algo juntos? Fabri, nuestro director de producto, os admira"–, David responde con humor: "Encantados, pero cuando seamos capaces de vender tartas en cincuenta sitios como vosotros". Un sueño que, quién sabe, podría llegar muy pronto.

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