Carlyle se atraganta con la venta de Codorníu por el rechazo al consumo de alcohol
Numerosos fondos de capital riesgo han rechazado la compra de la emblemática compañía catalana por la tendencia descendente de la ingesta de bebidas espirituosas en los jóvenes
Codorníu suele estar presente en muchas casas donde se celebra la Navidad y Año Nuevo. Sin embargo, no ha conseguido sentarse en las mesas de los fondos de capital riesgo a los que ha sido ofrecido por parte de The Carlyle Group, su dueño mayoritario desde 2019. El 'private equity' estadounidense se ha encontrado con la abstinencia de otros fondos de capital riesgo para hacerse con la emblemática multinacional española de vinos y cavas por la caída continuada del consumo de alcohol, especialmente entre la gente joven. Según aseguran distintas fuentes, el proceso de venta se ha topado con el rechazo a invertir en un sector con tendencia bajista.
Carlyle lanzó el pasado verano el proceso para buscar un comprador que adquiriera las famosas bodegas de la familia Raventós. La firma contrató a Banco Santander y a Morgan Stanley para lanzar una subasta al mejor postor al calor de unos buenos resultados en el ejercicio 2024-2025, finalizado el pasado 30 de junio. En concreto, unas ventas de 195 millones de euros, un 4% más, y un beneficio de explotación o Ebitda de 44 millones, lo que supone un crecimiento del 13%. Además, la compañía anunció una mejora hasta los 50 millones del beneficio operativo en el año en curso.
Según fuentes del sector, Codorníu ha sido ofrecida a fondos como KKR, Blackstone y General Atlantic, que tienen participaciones en compañías de bebidas espirituosas. "Lo lógico es que sea un industrial, como Diageo, Henkel, la dueña de Freixenet, o Constellation, quien la compre, pero no a los precios que pide Carlyle", apuntan desde varios bancos de inversión que han analizado la transacción. La inversión de HIG con la ginebra Puerto de Indias, por la que pagó 110 millones y que ha acabado en reestructuración financiera, ha sido un mal precedente.
La cotización de Diageo, una de las grandes del mundo, con marcas como Johnnie Walker, Tanqueray o Smirnoff, ha caído un 37% en 2025 y se ha dejado casi la mitad de su valor en los últimos cinco años. Evolución similar a la de Pernod Ricard (Absolut Vodka, Ballantine's o Beefeater), que ha cerrado el ejercicio con un desplome del 32%, y Constellation Brands (Corona, Modelo, Pacífico).
Por ello, pese a los positivos resultados de la compañía catalana, Carlyle no ha tenido éxito a la hora de convencer a otros fondos para que presenten ofertas por Codorníu. La empresa fue valorada en 390 millones de euros cuando el 'private equity' con sede en Washington (EEUU) se hizo con el 67% del capital desde un vehículo inversor con sede en Luxemburgo. Una operación que provocó en un gran dilema entre las familias fundadoras, que finalmente, lideradas por la presidenta, Mar Raventós, y el consejero delegado, Xavier Pagés, dieron su brazo a torcer gracias a una mejora de la oferta.
La pelea no acabó ahí. Porque AZ Capital, la firma asesora de las familias, presentó una demanda contra los Raventós en la que les exigía una comisión adicional de 3,5 millones de euros por haber conseguido elevar a última hora el precio de la compraventa al convencer a Carlyle. Sin embargo, el pasado verano, el Tribunal Supremo sentenció a favor de Codorníu la disputa legal contra el banco de inversión dirigido por Jorge Lucaya, que previamente ya había recibido una bofetada de la Audiencia Provincial de Barcelona por esta reclamación.
Raventós Codorníu comercializa al año más de 57 millones de botellas en 63 países con marcas de reconocido prestigio como Viña Pomal, Raimat, Scala Dei, Parxet, Abadía de Poblet, Legaris y Codorníu, entre muchas otras. Desde el año 2022, es el mayor elaborador de cava ecológico del mundo con 16 millones de botellas de cava orgánico al año, lo que representa el 43% del mercado mundial. Aunque la compañía elaboradora de vinos y cavas nació en Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona), su sede social está en Haro (La Rioja).
Pero, pese a los buenos números de Codorníu, a los potenciales compradores les preocupa la tendencia a la baja del consumo mundial de alcohol en los últimos diez años. Según distintos informes, se ha reducido cerca de un 12%. España no se ha librado de esta ola como demuestra que las ventas de vino en 2025 han bajado cerca de un 3,2%, hasta los 9,5 millones de hectolitros, según datos de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE). La patronal de las bebidas espirituosas en España apunta a una caída del 8% de las ventas en los supermercados y del 1,2% en la hostelería, después de que las ventas globales bajaran un 5,9% en 2023 y un 3,7%, en 2024.
Codorníu suele estar presente en muchas casas donde se celebra la Navidad y Año Nuevo. Sin embargo, no ha conseguido sentarse en las mesas de los fondos de capital riesgo a los que ha sido ofrecido por parte de The Carlyle Group, su dueño mayoritario desde 2019. El 'private equity' estadounidense se ha encontrado con la abstinencia de otros fondos de capital riesgo para hacerse con la emblemática multinacional española de vinos y cavas por la caída continuada del consumo de alcohol, especialmente entre la gente joven. Según aseguran distintas fuentes, el proceso de venta se ha topado con el rechazo a invertir en un sector con tendencia bajista.