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Un apagón es menos probable en 2026… mientras el consumidor pague más
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hasta 1.000 millones 'extra'

Un apagón es menos probable en 2026… mientras el consumidor pague más

La falta de explicaciones sobre lo ocurrido el pasado 28 de abril se compensa con costosas medidas de seguridad que seguirán lastrando el bolsillo de los ciudadanos en el nuevo año

Foto: Calles apagadas debido al apagón en la ciudad de Albacete. (Europa Press/Víctor Fernández)
Calles apagadas debido al apagón en la ciudad de Albacete. (Europa Press/Víctor Fernández)
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Aunque parezca mentira, nos adentramos en 2026 y todavía no se sabe con certeza qué sucedió ni quién es el responsable de que España se quedase completamente a oscuras el pasado 28 de abril. Por ello, ningún organismo se atreve a afirmar que sea imposible que vuelva a producirse un apagón. Lo que sí parece claro es que ahora es menos probable, entre otras cosas porque se han reforzado medidas de seguridad en el sistema que estaban algo descuidadas cuando todo colapsó. Eso sí, esas medidas tienen —y seguirán teniendo— un coste para los consumidores.

Se espera que las causas y los responsables se conozcan en los primeros meses de este año. Los informes de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), junto con la investigación definitiva de ENTSO-E, la patronal europea de operadores del sistema eléctrico, son los más esperados por su presunta "independencia". Los informes del Gobierno, de Red Eléctrica, de las grandes eléctricas y de investigadores particulares solo han servido para concluir que el apagón no tuvo una única causa ni un solo culpable.

Mientras los abogados de cada bando afilan sus cuchillos, el resto de la sociedad se pregunta si en algún momento puede volver a quedarse sin luz. En hogares y negocios hay hoy más radios y linternas que antes. Un miedo que avivó Red Eléctrica en octubre, cuando envió una carta al Gobierno y a la CNMC alertando de un riesgo para la seguridad del suministro si no se aplicaban medidas de urgencia. Es decir, la posibilidad de un segundo apagón era real si no se actuaba.

¿Medidas para qué, si en teoría aún no se sabe qué ocurrió? Lo que solicitaba la empresa que preside Beatriz Corredor era disponer de más herramientas para controlar la alta penetración de generación renovable en el sistema, la falta de inercia en la red, reforzar sistemas de control de tensión que no estaban completamente preparados y mejorar unos procedimientos insuficientes para gestionar eventos extremos. Un diagnóstico que ENTSO-E, su "hermano mayor" europeo, ya había dejado por escrito días antes de esta alerta.

Foto: iberdrola-ree-demanda-beatriz-corredor

Y tras esa advertencia se han adoptado aún más medidas de las que ya estaban en marcha. Desde el 28 de abril, Red Eléctrica activó un "modo reforzado" para hacer más estable la red eléctrica. Esto consiste en utilizar más centrales de gas, vigilar de forma más estricta las tensiones y mantener mayores reservas de potencia por si surge un problema. Estas medidas hacen el sistema más seguro, pero también más caro de operar.

Baile de cifras

El operador del sistema, controlado por la semipública Redeia, explicó —en palabras de su presidenta— que hasta noviembre estas medidas habían generado un sobrecoste de 486 millones de euros, frente a los 422 millones anunciados en octubre. Según sus cálculos, esto supone un incremento del 2,9% sobre el precio final de la energía y cerca de tres céntimos al día más para los consumidores acogidos a la tarifa regulada (PVPC).

Como ocurre con casi todo lo relacionado con el apagón, hay un baile de cifras. Fuentes del sector consultadas por El Confidencial, que prefieren mantener el anonimato, aseguran que los sobrecostes acumulados hasta noviembre superan con creces los 1.000 millones de euros si se comparan con el mismo periodo de 2024, que incrementa hasta en 14 euros la factura mensual de un consumidor medio.

Ese es el dinero que se ha gastado de más en servicios de ajuste y en operaciones reforzadas para evitar una nueva caída del sistema, sin tener en cuenta el aumento de los vertidos de electricidad de fuentes renovables, que han pasado del 5% al 10% para dejar espacio a tecnologías síncronas, que dan seguridad al sistema. Un derroche energético de difícil cuantificación pero que, como insisten desde el sector, termina pagándose por otras vías.

Un golpe a toda la economía española

Por ahora, el coste se está pagando en forma de medidas preventivas. El Gobierno, la CNMC y Red Eléctrica están acelerando actuaciones para reforzar la red, aumentar la supervisión, mejorar el control de tensión e impulsar tecnologías olvidadas como el almacenamiento. Medidas de urgencia que, según BBVA Research, restarán algo más de una décima al crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) tanto en 2025 como en 2026.

Foto: gobierno-presionara-cnmc-mejorar-ingresos-electricas

"Desde el apagón del pasado mes de abril se observa un encarecimiento significativo como consecuencia de las medidas adoptadas para estabilizar el sistema", señalan en su informe Situación España. "Asegurar que se mantiene esta ventaja comparativa requiere más inversión —especialmente en distribución y puntos de red—, certidumbre regulatoria y amplios consensos", añaden. En otras palabras, el sistema eléctrico es hoy más caro y lastra a la economía por razones de seguridad; la duda es si ese esfuerzo será suficiente para evitar otro apagón.

Aunque parezca mentira, nos adentramos en 2026 y todavía no se sabe con certeza qué sucedió ni quién es el responsable de que España se quedase completamente a oscuras el pasado 28 de abril. Por ello, ningún organismo se atreve a afirmar que sea imposible que vuelva a producirse un apagón. Lo que sí parece claro es que ahora es menos probable, entre otras cosas porque se han reforzado medidas de seguridad en el sistema que estaban algo descuidadas cuando todo colapsó. Eso sí, esas medidas tienen —y seguirán teniendo— un coste para los consumidores.

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