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El fondo de Louis Vuitton 'regala' Goiko a Capza ante los problemas para repagar su deuda
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El fondo de Louis Vuitton 'regala' Goiko a Capza ante los problemas para repagar su deuda

La firma francesa se hace con la representación mayoritaria del órgano de gobierno al nombrar a José Tomás Moliner como presidente y a Christophe Carrasco como consejero

Foto: La hamburguesa Kevin Bacon, de Goiko. (Goiko)
La hamburguesa Kevin Bacon, de Goiko. (Goiko)
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Goiko Grill cambia de manos. L. Catterton, el conglomerado propietario de Louis Vuitton, ha cedido el control definitivamente a Capza ante la imposibilidad de hacer frente al pago de la deuda que adquirió cuando compró hace ocho años la famosa cadena de hamburgueserías. El fondo francés fue quien financió esa operación y, como adelantó El Confidencial hace tres meses, se pone ahora al frente al convertir parte del préstamo en acciones, mejorando el balance de la compañía y haciéndose con una representación mayoritaria en el consejo de la matriz Internationalburgerco.

Este cambio de poder supone la reducción del consejo de administración a tres miembros. Dos de ellos pertenecen a Capza y fueron nombrados el pasado 16 de diciembre: José Tomás Moliner, que es el country manager del fondo francés en España y que actuará como presidente de Goiko Grill, y Christophe Carrasco, que es el socio del área de deuda privada y ocupará asiento de consejero. El otro sillón lo mantiene Alejandro Hermo, que sigue como CEO de la cadena de hamburgueserías.

Esta nueva alineación del órgano de gobierno ha supuesto el cese del anterior presidente, Eduardo Velasco, que es socio de L. Catterton Europe desde 2009. También de los otros dos miembros pertenecientes al fondo estadounidense, Nicolas Desbois y Sacha Barry, según el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME). Asimismo, se marcha el hermano del fundador de Goiko, Javier Goicoechea, que aún ocupaba un asiento de consejero y además ha sido relevado como apoderado de varias filiales.

La toma de control por parte de Capza también se refleja en la designación de otros dos miembros del consejo, que no tendrán derecho a voto. Se trata de Roberto Pomares, que será vicepresidente, y de Elena Torrecillas, la nueva secretaria del organismo. Ambos pertenecen a Addleshaw Goddard, un bufete de abogados internacional que tiene al fondo francés entre sus principales clientes en España, asesorándole en operaciones como la adquisición de IMF International Business School.

Esta nueva alineación del órgano de gobierno ha supuesto el cese del anterior presidente, Eduardo Velasco, que es socio de L. Catterton

Culmina así un relevo que llevaba meses gestándose. Como adelantó este medio, L. Catterton no ha logrado cerrar ni la venta de la compañía ni una refinanciación global de su pasivo, lo que ha terminado precipitando la cesión del control a Capza por motivos estrictamente financieros. Ocho años después de adquirir el 80% de Goiko —dejando el 20% en manos de su fundador, Andoni Goicoechea—, el fondo norteamericano no ha conseguido devolver a la entidad francesa los 39 millones de euros que le aportó en financiación mezzanine para respaldar la operación.

La deuda ya había sido objeto de refinanciaciones recurrentes que no han logrado enderezar la estructura financiera del grupo. Y eso que la facturación de Goiko se multiplicó desde la entrada de L. Catterton. Según las últimas cuentas disponibles, correspondientes a 2023, alcanzó unos ingresos de 138,6 millones, frente a los algo más de 30 millones que facturaba antes de su llegada. Sin embargo, el resultado ha sido negativo de forma recurrente.

Un contexto complicado

Lo cierto es que la situación macroeconómica no ha acompañado. No solo porque durante su travesía ha vivido la pandemia del covid, sino porque últimamente las familias han limitado el consumo en restaurantes hasta elevar su ahorro a niveles históricos. Se suma, además, una competencia feroz. Goiko Grill trató de diferenciarse con una oferta gourmet, pero pronto otros negocios copiaron su modelo, intensificando la rivalidad, que se ha visto aún más acentuada con la popularización de las smash burgers.

Al cierre de 2023, la deuda total de la compañía superaba ligeramente los 100 millones, de los que 29 millones vencían a corto plazo. La mayor parte correspondía a compromisos financieros a largo, incluyendo la refinanciación de los 39 millones firmada con Capza. A este pasivo se suman episodios como el megabonus de unos 15 millones abonado al fundador y a la cúpula directiva en el momento de la compra, financiado mediante un crédito convertible, así como los préstamos ICO solicitados durante la pandemia.

Capza, que inicialmente aspiraba a un papel de apoyo financiero, asume ahora el control efectivo del grupo ante la falta de alternativas. Ni el proceso de venta asesorado por Arcano ni el intento de refinanciación liderado por Rothschild llegaron a buen puerto.

Al cierre de 2023, la deuda total de la compañía superaba ligeramente los 100 millones, de los que 29 millones vencían a corto plazo

El desenlace confirma el escenario que se anticipaba desde hace meses en el mercado: en un contexto adverso para el ‘private equity’ en consumo, el crecimiento —que ha llevado a Goiko de 44 a cerca de 130 establecimientos y a expandirse a Portugal e intentarlo en Italia— ya no compensa una estructura de deuda que ha terminado por imponer su lógica.

Goiko Grill cambia de manos. L. Catterton, el conglomerado propietario de Louis Vuitton, ha cedido el control definitivamente a Capza ante la imposibilidad de hacer frente al pago de la deuda que adquirió cuando compró hace ocho años la famosa cadena de hamburgueserías. El fondo francés fue quien financió esa operación y, como adelantó El Confidencial hace tres meses, se pone ahora al frente al convertir parte del préstamo en acciones, mejorando el balance de la compañía y haciéndose con una representación mayoritaria en el consejo de la matriz Internationalburgerco.

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