De Avilés a Nueva York: la inversora que controla 50.000 millones en infraestructuras
La máxima responsable de infraestructuras de Allianz Global Investors vuelve a su tierra para analizar las oportunidades de negocio que existen en sectores como el hidrógeno
Marta Pérez ha logrado cumplir el sueño americano. Tras abandonar en 2002 su Avilés natal como ingeniera de minas para continuar su formación en New York University, Pérez es hoy una de las grandes inversoras en infraestructuras a nivel global. Desde Nueva York, gestiona cerca de 50.000 millones de euros en activos de infraestructuras de la cartera de la gestora alemana Allianz Global Investors (AllianzGI). Este mes de enero regresa a Asturias para analizar el recorrido de negocios emergentes como el hidrógeno.
"La limitada adopción del hidrógeno hasta la fecha no se debe a dudas sobre su utilidad —especialmente del hidrógeno verde, esencial para descarbonizar sectores difíciles de electrificar—, sino a un problema de coordinación", explica Marta Pérez a El Confidencial. "Para que el hidrógeno escale de forma significativa es necesario desarrollar simultáneamente la capacidad de producción, las infraestructuras de transporte y almacenamiento y una demanda final fiable. Si uno de estos pilares se queda atrás, toda la cadena de valor se resiente", añade.
Las dudas en el mercado sobre este tipo de tecnología son amplias y dependerá de que este tipo de inversores apuesten tanto por su producción como por toda la nueva infraestructura que se necesita. Por ello, la chief investment officer de Infraestructuras de Allianz Global Investors acude el 14 de enero a Oviedo, a un evento ya conocido como el "Davos del Hidrógeno", para analizar esta alternativa de inversión. Su opinión es especialmente relevante. Pérez forma parte del Comité Ejecutivo de Inversiones de Allianz y del International Management Group, desde donde dirige decisiones que están moldeando la transición energética a escala global.
"Muchas empresas están dispuestas a descarbonizarse, pero sin marcos de precios estables, incentivos claros y contratos de compra a largo plazo es comprensible que duden. Como resultado, productores y consumidores suelen esperar a que el otro lado se mueva primero", afirma. "La demanda de hidrógeno —y especialmente de hidrógeno verde— aumentará a medida que los ecosistemas maduren, mejore la claridad regulatoria y crezca la confianza en que la cadena de suministro y la infraestructura estarán disponibles", puntualiza.
Su modelo de inversión en infraestructuras se apoya en tener una amplia base de activos convencionales, que abarca desde carreteras hasta activos energéticos regulados, que permita incorporar otras apuestas más innovadoras o menos consolidadas. Su base en el sector energético son los gasoductos o las redes eléctricas, que son piezas clave de la transición energética y, además, un elemento esencial para reforzar la seguridad de suministro en Europa, como destaca la directiva de Allianz.
"La generación renovable y las redes deben desarrollarse de la mano, pero la realidad es que la red se está convirtiendo cada vez más en el principal cuello de botella", explica Pérez. "El sistema eléctrico europeo fue diseñado originalmente para un modelo de generación centralizado y predecible. Hoy, con un despliegue renovable muy significativo, se enfrenta a exigencias completamente distintas".
Según los datos que maneja, alrededor del 40% de las redes de distribución europeas tienen más de 40 años, una infraestructura que nunca fue concebida para gestionar un sistema renovable descentralizado, intermitente y de gran volumen. En su opinión, es imprescindible seguir destinando capital a soluciones que aumenten la capacidad de la red, faciliten la integración de renovables y permitan construir un sistema energético más estable y eficiente.
Respaldo de los gobiernos
Como reclaman muchos inversores institucionales, Marta Pérez pide a los gobiernos mayor certidumbre regulatoria para sostener el flujo de inversión. "Las infraestructuras energéticas a gran escala tienen vidas útiles muy largas y las decisiones de inversión dependen de la previsibilidad de los ingresos futuros. Hoy, las decisiones finales de inversión son muy selectivas; una mayor claridad regulatoria ayudaría a desbloquear un despliegue de capital mucho más amplio", señala.
Este estímulo regulatorio añade, sería especialmente relevante en Europa para atraer tanto a fondos de infraestructuras como a los fondos soberanos llamados a jugar un papel creciente. "En la práctica, sus roles son complementarios. Los fondos de infraestructuras originan, estructuran y escalan oportunidades; los fondos soberanos las consolidan con capital permanente. Dada la magnitud de la inversión necesaria, esta combinación de agilidad y estabilidad será esencial en la próxima década", apunta.
La responsable de infraestructuras de Allianz subraya que la relevancia de este tipo de inversión va mucho más allá de la ingeniería financiera. "La inversión en infraestructuras impulsa el progreso social y económico a la vez que protege el bienestar financiero de millones de ahorradores", concluye. Esa alineación entre beneficio público y retorno privado es, a su juicio, lo que convierte a esta clase de activos en "una de las más potentes de la próxima década".
Marta Pérez ha logrado cumplir el sueño americano. Tras abandonar en 2002 su Avilés natal como ingeniera de minas para continuar su formación en New York University, Pérez es hoy una de las grandes inversoras en infraestructuras a nivel global. Desde Nueva York, gestiona cerca de 50.000 millones de euros en activos de infraestructuras de la cartera de la gestora alemana Allianz Global Investors (AllianzGI). Este mes de enero regresa a Asturias para analizar el recorrido de negocios emergentes como el hidrógeno.