Arabia Saudí encarga a Deloitte España el diseño del "cerebro" de su nueva ciudad inteligente
Se trata de un mandato tan relevante como complejo para la Big Four, que ha tenido que abordarlo de forma transversal, movilizando equipos de hasta tres verticales distintos
Aquarabia será uno de los parques acuáticos más grandes del mundo. (White Waters)
La tecnología a veces supera la ficción. Lo que durante años se imaginó en películas como Minority Report —o en series como Psycho-Pass para los más cafeteros— empieza a materializarse lejos de la pantalla. En el desierto saudí, a pocos kilómetros de Riad, se está construyendo una ciudad diseñada para ser observada, anticipada y gestionada desde un único cerebro digital. Un gigante tecnológico y urbanístico que, además, tiene sello español.
La arquitectura digital que permitirá gobernar Qiddiya —la futura smart city del ocio financiada por Arabia Saudí— ha sido diseñada por Deloitte España, responsable de crear el sistema central desde el que se supervisará el funcionamiento de toda la ciudad. Un mandato tan relevante como complejo para la Big Four, que ha tenido que abordarlo de forma transversal, movilizando equipos de ingeniería tecnológica, ciberseguridad, soluciones smart y sistemas industriales OT/IoT.
El trabajo ha estado liderado por Xavi Gracia, socio responsable de Ciberseguridad y miembro del comité directivo de Deloitte España, Jorge Arahuetes, socio de Engineering, y Flor de Esteban, socia al frente de Deloitte Digital. Los tres han coordinado el diseño del sistema central desde el que se supervisará el funcionamiento tecnológico y operativo de la ciudad, todavía en fase de construcción.
Qiddiya forma parte de Saudi Vision 2030, la estrategia con la que el reino busca diversificar su economía más allá del petróleo. A unos 45 kilómetros de Riad, el proyecto contempla una ciudad de más de 360 kilómetros cuadrados con infraestructuras de ocio, deporte y uso residencial, aún pendientes de validación operativa a gran escala.
Más allá de su dimensión física, el principal reto se sitúa en la trastienda tecnológica. A diferencia de otras ciudades que han ido digitalizándose de forma progresiva, Qiddiya se está construyendo como un entorno nativo digital, donde los sistemas informáticos, los flujos de visitantes, los activos industriales y la seguridad se están montando literalmente desde cero.
Ese control se articula a través del Intelligence Command Center (ICC), una plataforma que centraliza datos procedentes de sistemas IT, dispositivos industriales, sensores IoT, aplicaciones corporativas, entornos cloud y redes de comunicaciones. El sistema permite correlacionar información en tiempo real y ofrecer de un golpe de vista una imagen del estado de la ciudad.
La plataforma está montada de tal forma que a través de analítica avanzada y automatización se busca anticipar incidencias, detectar patrones anómalos y simular escenarios operativos. El enfoque predictivo busca poder responder con antelación ante conflictos que puedan darse en un entorno que, de funcionar según lo previsto, concentrará multitudes de personas.
En este sentido, la ciberseguridad es uno de los ejes del diseño. La integración de infraestructuras críticas, sistemas industriales y servicios digitales convierte a la ciudad en un verdadero blanco para ciberataques. El sistema también incorpora gemelos digitales. Se trata deréplicas virtuales de activos y procesos que permiten ensayar escenarios complejos sin necesidad de que se produzcan en el entorno real.
El desarrollo del cerebro de la smart city saudita ha implicado a más de tres decenas de consultores españoles de la Big Four, especializados en ingeniería, sistemas industriales, ciberseguridad y visualización de datos.
Se espera que el sistema empiece a operar en condiciones reales a partir de 2025, con la puesta en marcha de los primeros activos. Al no existir precedentes sobre este tipo de proyectos, también servirá como banco de pruebas para futuros desarrollos similares.
Más de medio millón de viviendas
La ciudad saudita se proyecta sobre una superficie superior a los 360 kilómetros cuadrados, una extensión equivalente a tres veces el centro de París. El plan urbanístico incluye más de 400 activos culturales, deportivos y de ocio, además de más de medio millón de viviendas distribuidas en 20 distritos y alrededor de 60.000 edificaciones.
El proyecto aspira a recibir más de 45 millones de visitantes anuales en 2040 y a generar más de 325.000 empleos. Uno de los principales ganchos de esta ciudad es el parque temático Six Flags, que contará con una superficie de más de 530.000 metros cuadrados y más de 28 atracciones repartidas en seis áreas temáticas.
El desarrollo incluye además otras infraestructuras, como un circuito de Fórmula 1, previsto para acoger el Gran Premio de Arabia Saudí a partir de 2027 y que incorporará una curva elevada suspendida a 70 metros del suelo. A ello se suma el estadio Prince Mohammed bin Salman, ubicado en el borde del acantilado de Tuwaiq. Ejemplos de la creatividad con la que Arabia Saudí está encontrando nuevas formas de gastar las ingentes fortunas acumuladas gracias al petróleo.
La tecnología a veces supera la ficción. Lo que durante años se imaginó en películas como Minority Report —o en series como Psycho-Pass para los más cafeteros— empieza a materializarse lejos de la pantalla. En el desierto saudí, a pocos kilómetros de Riad, se está construyendo una ciudad diseñada para ser observada, anticipada y gestionada desde un único cerebro digital. Un gigante tecnológico y urbanístico que, además, tiene sello español.