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Bruselas cede ante la industria y suaviza el veto a la venta de coches de combustión en 2035
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Bruselas cede ante la industria y suaviza el veto a la venta de coches de combustión en 2035

Con la nueva propuesta del Ejecutivo comunitario los fabricantes de vehículos podrán seguir vendiendo coches de combustión a partir de 2035, aunque en pequeñas cantidades

Foto: Apostolos Tzitzikostas, comisario de Transportes. (EFE/Olivier Hoslet)
Apostolos Tzitzikostas, comisario de Transportes. (EFE/Olivier Hoslet)
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La Comisión Europea ha propuesto esta semana la eliminación de la prohibición de la venta de vehículos de combustión a partir del año 2035, sustituyendo dicha medida por una reducción de las emisiones de CO2 de sus ventas, situándolo en el 90% en vez de en el 100%, que equivalía a una prohibición total de la venta de vehículos de combustión. Esto significa que las ventas tendrán que enfocarse fundamentalmente en coches eléctricos, pero que la industria seguirá teniendo un cierto margen para vender vehículos de combustión interna.

Las compañías tendrán que compensar ese 10% adicional utilizando créditos, que se obtendrán por ejemplo utilizando el llamado "acero verde", es decir, producido de forma sostenible, y los identificados como "combustibles alternativos" que siempre ha defendido el Gobierno alemán y sobre el que el Ejecutivo comunitario era hasta hace poco tiempo muy escéptico. La Comisión ha presentado también propuestas para inyectar 1.800 millones de euros en la industria de baterías europeas, mayoritariamente con créditos sin intereses, y también una normativa para modificar los requisitos para las flotas de empresas con más de 250 empleados y más de 50 millones de euros de facturación.

La propuesta de modificación de las normas sobre CO2 están dirigidas por el "sentido común y un pragmatismo adaptativo", ha celebrado Apostolos Tzitzikostas, comisario de Transportes. "Cualquier tipo de reducción que quede pendiente se tendrá que compensar con el uso de créditos", ha defendido una fuente comunitaria, que ha subrayado que los cambios de planes no afecta al objetivo de alcanzar la neutralidad climática a mediados de siglo. "El futuro es eléctrico, pero esto da más flexibilidad para otras tecnologías", explica otra fuente, aunque había una serie de referencias a preferencia a la producción europea que ahora mismo ha quedado en el aire por el retraso a la Ley de Aceleración Industrial, que estaba previsto que se presentara en paralelo a esta revisión, pero que ahora se ha retrasado hasta finales de enero de 2026.

El movimiento de la Comisión Europea es una gran victoria para Alemania y su sector automovilístico, que llevan años intentando que Bruselas cambiara de planes, mientras que la industria de los vehículos eléctricos y de sus componentes han criticado que el cambio de planes afecta negativamente a aquellos sectores de la industria que se han tomado en serio la electrificación. También es una victoria para el Partido Popular Europeo (PPE) y su presidente, el también alemán Manfred Weber, que ha participado en las fuertes presiones al Ejecutivo comunitario para que cambiara de plan. Italia y otros países con una importante industria automotriz, como por ejemplo República Checa, también estaban presionando a la Comisión Europea, que ya este año dio más tiempo a los fabricantes para cumplir con los requisitos de recorte de emisiones para 2025.

Weber ha cargado de hecho contra los planes iniciales de Bruselas, calificándolo de "un serio error de política industrial". El sector de los vehículos eléctricos europeos considera, sin embargo, que el movimiento solamente retrasa los problemas de la industria automovilística tradicional y socava su esfuerzo por desarrollar una industria eléctrica frente a la feroz competencia de los EV chinos que han inundado el mercado europeo en los últimos años, hasta el punto de que la Comisión impuso aranceles a la importación de los mismos. "La UE ha optado por la complejidad en lugar de la claridad. Criar caballos más rápidos nunca habría podido detener el auge del automóvil. Cada euro que se destina a los híbridos enchufables es un euro que no se gasta en vehículos eléctricos, mientras China sigue avanzando a toda velocidad", ha criticado por su parte Isabell Büschel, directora de T&E España, una organización que impulsa la electrificación del transporte.

El sector automovilístico señala que el cambio de planes es obligado porque la demanda de vehículos eléctricos no está creciendo al ritmo esperado y la transición pone en riesgo una industria que representa el 7% del PIB europeo y 14 millones de empleos. Pero organizaciones de la sociedad civil y parte de la industria acusan a algunos fabricantes clásicos de estar retrasando la venta de coches eléctricos baratos que harían aumentar la compra de los mismos. Además, el sector de los vehículos eléctricos europeos considera, sin embargo, que el movimiento solamente retrasa los problemas de la industria automovilística tradicional y socava su esfuerzo por desarrollar una industria eléctrica frente a la feroz competencia de los EV chinos que han inundado el mercado europeo en los últimos años, hasta el punto de que la Comisión impuso aranceles a la importación de los mismos.

Además, el Ejecutivo comunitario propone premiar especialmente a los fabricantes que pongan en el mercado vehículos eléctricos pequeños, con un coeficiente del 1,3, lo que significará que por cada diez coches de este tipo obtendrán créditos equivalentes a 13 vehículos. El objetivo de la Comisión Europea es que esto incentive precisamente a los grandes fabricantes a que pongan en el mercado vehículos eléctricos baratos, a los que también se han añadido requisitos obligatorios de producción europea.

La Comisión Europea ha propuesto esta semana la eliminación de la prohibición de la venta de vehículos de combustión a partir del año 2035, sustituyendo dicha medida por una reducción de las emisiones de CO2 de sus ventas, situándolo en el 90% en vez de en el 100%, que equivalía a una prohibición total de la venta de vehículos de combustión. Esto significa que las ventas tendrán que enfocarse fundamentalmente en coches eléctricos, pero que la industria seguirá teniendo un cierto margen para vender vehículos de combustión interna.

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