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Grandes fortunas atrapadas en la crisis de la peste porcina tras apostar por el mercado
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INVERSIONES Y M&A

Grandes fortunas atrapadas en la crisis de la peste porcina tras apostar por el mercado

La crisis de la industria de la explotación del cerdo, por la enfermedad en jabalíes silvestres, está golpeando la apuesta de inversores vip

Foto: Lechones en una granja de porcino. (EFE/Javier Belver)
Lechones en una granja de porcino. (EFE/Javier Belver)
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La crisis de la peste porcina está hundiendo las exportaciones y metiendo miedo al sector, en el que ya empieza a haber medidas de empleo. La industria está en vilo por la evolución de esta enfermedad en jabalíes silvestres, y también todos sus trabajadores. No en vano, es uno de los verticales más importantes del sector primario, y de los más intensivos en capital. Pero también hay grandes fortunas a las que se les está atragantando su inversión.

El sector de la carne porcina sufrió entre 2021 y 2023 por el auge de los precios, como consecuencia de la invasión rusa de Ucrania, que disparó el coste del grano. A esto se sumó el auge del coste energético. Muchas explotaciones tuvieron que recurrir a más deuda, por el estrechamiento de márgenes, y se sucedieron las reestructuraciones del pasivo y los concursos. Pero entre 2024 y 2025 estaba habiendo una recuperación que había provocado un aluvión de operaciones de adquisiciones y fusiones (M&A), tal y como publicó este medio.

Ahora, algunas de estas inversiones se les están atragantando a quienes las hicieron, con múltiplos de entre ocho y 11 veces el Ebitda, según el tamaño de la explotación, el número de madres cerdas registradas, o si tiene matadero incorporado. Entre estas compras, en un sector muy atomizado, estaban varios de los grandes del sector, para ganar más escala, y algunos inversores vip.

Destacan las compras de Grupo Vall Companys y Grupo Fuertes, los dos grandes jugadores a escala nacional. Vall Companys, que obtuvo un beneficio de 279 millones en 2024, ha adquirido en el último año y medio Carnes Selectas a Sigma, dueño de Campofrío; Agroalimentaria Chico, en Aranda del Duero; participó con Incarlopsa y Grupo Cañigueral en la adquisición de Inga Food, la filial de porcino de Nutreco; y el año pasado cerró las compras de Ganadería Casaseca, que produce 130.000 cerdos al año en Castilla y León, y La Rourera, con 7.500 madres en Aragón y Lleida.

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Vall Companys pertenece a la familia Vall Esquerda, una de las más ricas de Cataluña. Los dueños son Josep, Óscar y Meritxell Vall Esquerda, herederos del fundador Josep Vall Palou. Forbes sitúa a esta familia entre los 10 mayores patrimonios de Cataluña, con 400 millones. Solo el año pasado, se repartieron 60 millones en dividendos por la compañía familiar.

En el caso de Grupo Fuertes, propietario de El Pozo y mecenas de uno de los clubes más laureados de la historia del fútbol sala español, protagonizó este año una de las operaciones más importantes en el sector al comprar Agropor, con 90 millones de facturación. El presidente es Tomás Fuertes, accionista junto con sus hermanos José y Juana. El beneficio de la compañía fue de 225 millones en 2024, y Forbes estima una fortuna de 390 millones, la mayor de Murcia.

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La familia Loriente Piqueras, de Incarlopsa, también se está viendo afectada por esta crisis. En este caso, es el mayor patrimonio de Castilla-La Mancha, con cerca de 440 millones, según Forbes. En Aragón también hay familias entre las más ricas, cuyo patrimonio proviene de la industria cárnica, como ocurre con la Familia Samper Rivas, con 240 millones, que controla Grupo Jorge. Igualmente, en Navarra está Benito Jiménez Cambra entre los 10 más ricos, según Forbes, con 150 millones, gracias a Congelados Navarra, que este año compró Embutidos La Hoguera y Embutidos Solà.

Todos estos grandes patrimonios han protagonizado operaciones de M&A para ganar escala, pero sus apuestas se están viendo amenazadas por la peste. También la de inversores reconocidos que han entrado en los dos últimos años como inversión para diversificar su portafolio y tomar exposición a un sector que estaba creciendo con fuerza, y donde habían identificado oportunidades.

El año pasado, JB Capital, GPF, Ion-Ion, Corporación Financiera Guadalmar y Label Investment se aliaron para comprar la participación en Palacios Alimentación, que tenían los fondos MCH y Ardian. La empresa factura casi 400 millones de euros, con centros productivos en España, Estados Unidos y Reino Unido.

JB Capital es la sociedad de valores de Javier Botín, que en este caso ha estado con Ion-Ion, el family office de la familia Riberas (Gestamp). También con Guadalmar, vehículo de inversión de la familia Sainz de Vicuña, a la que se le calcula un patrimonio de más de 1.000 millones, y que es conocida por introducir la Coca-Cola en España y ser dueños históricos de la comercializadora. Mientras que Label Investments está constituido por Alexandre Pierron Darbonnee, antiguo presidente de Planasa.

Frenazo

La mayoría de estas fortunas realizaron sus últimas inversiones en el sector del cerdo al albur de la recuperación que estaba experimentando el sector desde mediados de 2024. Aprovecharon que muchas explotaciones estaban sumidas en una complicada situación económica, debido a la crisis inflacionaria ocasionada por la guerra en Ucrania. Este país estaba considerado el granero de Europa y el conflicto generó un fuerte incremento del precio de los piensos, que están elaborados en buena medida de cereales.

Consiguieron a buen precio aumentar su escala en una industria en la que España es líder mundial. Una apuesta sobre seguro que han visto tambalearse con la aparición de la peste porcina africana, que por ahora solo se ha detectado en jabalíes salvajes, pero que ya ha levantado el temor en el extranjero. Aunque no se trata de una enfermedad zoonótica —no se transmite de animales a humanos—, una veintena de países se apresuraron a cancelar temporalmente las exportaciones de cerdo español.

Las labores diplomáticas han conseguido calmar el temor de algunos socios comerciales, que han limitado la prohibición a los productos que provengan de la zona afectada por la enfermedad, en vez de a todo el país. Esta es la política que aplica ahora China, Reino Unido o Chile. No así Japón o México, dos grandes importadores de cerdo español, que no han aceptado la regionalización y mantienen totalmente cerrados sus mercados al porcino nacional.

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Pese a que la situación se va normalizando, a medida que los análisis en las explotaciones dentro del perímetro afectado descartan infección en los cerdos, ya hay compañías que han tomado decisiones para paliar los efectos de esta crisis en su cuenta de resultados. La Generalitat ya ha dado el visto bueno a un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que afecta a 458 personas.

Ese ajuste de empleo lo presentó la empresa de trabajo temporal GCTPlus, que suministra trabajadores a cuatro mataderos que pertenecen a Grupo Jorge. La compañía propiedad de la familia Samper Rivas decidió prescindir momentáneamente de la actividad en las instalaciones más cercanas al monte de Collserola (Barcelona), donde se encuentra el foco del virus, y devolvió a la ETT los empleados que ya no necesitaba.

Es importante resaltar que la peste porcina africana solo se ha certificado en poco más de una decena de jabalíes salvajes, sin llegar por el momento a afectar a las granjas de cerdos que exportan al extranjero. Además, no se trata de una enfermedad zoonótica, es decir, que no se transmite de animales a humanos. Por lo tanto, en el hipotético caso de comer carne infectada, no habría problemas para la salud de las personas.

La crisis de la peste porcina está hundiendo las exportaciones y metiendo miedo al sector, en el que ya empieza a haber medidas de empleo. La industria está en vilo por la evolución de esta enfermedad en jabalíes silvestres, y también todos sus trabajadores. No en vano, es uno de los verticales más importantes del sector primario, y de los más intensivos en capital. Pero también hay grandes fortunas a las que se les está atragantando su inversión.

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