Alianza entre gasolineras y restaurantes: dos modelos de negocio condenados a entenderse
Uno de los acuerdos que más llamativos es el que de las hamburgueserías Vicio con Moeve. Y esta semana también se anunció que Santagloria va a instalar sus cafeterías en Galp
Cafetería de Santagloria en gasolinera de Galp. (Cedida)
Si hay camiones, es que se come bien. Muchos conductores siguen este consejo de la sabiduría popular para elegir la estación de servicio donde llenar el depósito y el estómago a la vez. Pero las gasolineras han empezado a actuar para que sus clientes dejen de guiarse por ese viejo truco y elijan parar en sus instalaciones atraídas por las conocidas cadenas de restauración que se ubican en ellas.
Uno de los últimos acuerdos que más ha llamado la atención es el que alcanzó la cadena de hamburgueserías Vicio con la energética Moeve para abrir uno de sus restaurantes en una gasolinera del municipio madrileño de Getafe. Y esta semana tam bién se ha anunciado que Santagloria va a instalar sus cafeterías en varias estaciones de servicio de Galp, una alianza que ya está en marcha con la primera apertura en Alcobendas.
Restaurantes y gasolineras son dos negocios condenados a entenderse por las vicisitudes de sus mercados. "Tienen capacidad de generarse muchas sinergias", explica más técnicamente Julián Morón, el CEO de Pangea Food&Leisure. "Antes echabas gasolina en el surtidor y te marchabas, pero ahora las estaciones de servicio son un punto de encuentro", tal y como lo entiende este experto de la consultora especializada en expansión de cadenas de restauración, que señala una estrategia con la que todos ganan.
Por el lado de los establecimientos de comidas, solventan sus problemas para encontrar nuevas ubicaciones. En las estaciones de servicio tienen un gran flujo de clientes y, sobre todo, al tratarse de un espacio compartido, pagan un precio por metro cuadrado inferior al del clásico local a pie de calle. También es una buena manera de cubrir zonas para el reparto a domicilio a las que les cuesta más llegar desde sus localizaciones en el centro de las ciudades.
"Antes echabas gasolina en el surtidor y te marchabas, pero ahora las estaciones de servicio son un punto de encuentro"
Como reconocía esta semana el director general de FoodBox (dueño de Santagloria), Alberto Chamorro, la entrada en la red de Galp les va a facilitar el cumplimiento de su plan de expansión para los próximos dos años, un periodo en el que prevén 100 nuevas aperturas. La energética portuguesa tiene unas 600 estaciones en España, dando múltiples posibilidades de elección a la cadena de cafeterías, que además de tener un alquiler asequible, se ahorra buena parte de la inversión en reforma de los establecimientos.
En cuanto a las gasolineras, ya tienen el terreno amortizado con el suministro de combustible, por lo que ceder parte del espacio a un restaurante les permite aumentar sus ingresos sin coste adicional. Además, las estaciones de servicio ya no quieren ser un lugar de paso, sino que buscan alagar los tiempos de permanencia. Aquí juegan los restaurantes un papel clave, porque retienen a los clientes durante un tiempo suficiente para que aprovechen otros servicios, como el lavado del coche.
Al tratarse de un espacio compartido, pagan un precio por metro cuadrado inferior al del clásico local a pie de calle
Esta estrategia se verá muy claramente en la red de electrolineras que se está desarrollando por España. En cargar un coche eléctrico se puede tardar entre 30 y 60 minutos, un tiempo muerto que los conductores necesitan ocupar de alguna manera. "Estamos negociando con varias cadenas de electrolineras que están desarrollando proyectos híbridos entre recarga y hostelería", señala Morón, augurando que esta conjugación entre negocios irá cada vez a más.
Las estaciones de servicio ya no quieren ser solo sinónimo de repostaje. Ahora, se están convirtiendo en un reflejo de la transformación de las petroleras en multi energéticas que buscan su hueco en la transición ecológica, la digitalización y los nuevos hábitos de consumo a través de acuerdos con retailers. Repsol, por ejemplo, ha cerrado alianzas para incorporar a sus gasolineras productos de Lizarran, Enrique Tomás, Levaduramadre, Starbucks y Nespresso.
Otras sinergias entre sectores
Aunque en su caso no se trate de colocar un restaurante pegado a la gasolinera, desde Repsol indican que su objetivo "es seguir creciendo en restauración" porque "la gastronomía tiene un gran recorrido en el interior de las estaciones de servicio". Ahora mismo tiene instalado en la mayoría de sus 3.500 gasolineras un espacio de autoservicio de café de Starbucks o Nespresso. Además, vende productos de Lizarran en 298 estaciones, bocatas de jamón de Enrique Tomás en 305 espacios y pan artesano de Levaduramadre en otros cinco.
Repsol ha cerrado alianzas para incorporar a sus gasolineras productos de Lizarran, Enrique Tomás, Levaduramadre, Starbucks y Nespresso
Moeve, por su parte, está explorando todas las opciones. La antigua Cepsa desarrolla un modelo conocido como Food Hall, con restaurantes diversificados ajustados a los gustos del mercado, siendo uno de los últimos acuerdos el que ha firmado con Vicio en Getafe. Pero también cuenta ya con 370 córneres de R'SPIRO (un 25% de su red en España), donde ha lanzado esta marca con un concepto de café y bollería premium.
Aunque en la Carretera de Andalucía, a la altura de Bailén, haya un área de servicio con McDonald's y Popeyes incluido, la tendencia es que estas cadenas se instalen en las gasolineras de áreas metropolitanas. Aun así, al CEO de Pangea Food&Leisure no le extraña que se termine implantando el modelo francés o estadounidense: "Aquí nunca nos habíamos planteado tener un área de servicio con marcas de restauración organizada y empieza a generarse ese nuevo modelo porque se ha comprobado que funciona".
Si hay camiones, es que se come bien. Muchos conductores siguen este consejo de la sabiduría popular para elegir la estación de servicio donde llenar el depósito y el estómago a la vez. Pero las gasolineras han empezado a actuar para que sus clientes dejen de guiarse por ese viejo truco y elijan parar en sus instalaciones atraídas por las conocidas cadenas de restauración que se ubican en ellas.