'Dientes de sable' para la Armada: militares e industria arriman el hombro con la aviación naval
La Flotilla de Aeronaves de la Armada está en plena actualización de material y capacidades operativas. Conocemos de primera mano el esfuerzo mancomunado de militares e industria
Ejercicio de Fast Rope con tropas de Infantería de Marina. (Juanjo Fernández)
Visitar con unos años de diferencia la Flotilla de Aeronaves, unidad que integra la aviación naval española, es un ejercicio de perspectiva muy interesante. Como tantas otras áreas de nuestra defensa, el capítulo de aeronaves navales llevaba años en declive. Helicópteros demasiado exprimidos, aviones al límite de edad y escasez generalizada de medios y personal han sido la constante. Ahora, los cambios también están llegando a la Base Naval de Rota donde militares e industria están inmersos en una profunda actualización de material y capacidades de grandes proporciones.
La Flotilla de Aeronaves está pasando por una transición crítica, en este caso positiva. Una renovación que se debía haber acometido hace años pero que ahora, por fin, parece bien encaminada. Este cambio se debía fundamentalmente al hecho de operar con una gran diversidad de medios, pero todos ellos en pequeñas cantidades. A un observador externo le podría parecer —y con razón— una aberración desde un punto de vista económico y logístico. Pero era algo que venía forzado por la dimensión de nuestra fuerza naval y la multiplicidad de cometidos asignados.
Todo ello había llevado a la aviación naval a operar hace tan solo unos años con hasta siete tipos diferentes de aeronaves, a los que habría que sumar los blancos aéreos y drones de la Undécima Escuadrilla. Si a esto le añadimos el contexto de que la cifra total de medios aéreos podría rondar las 60–65 aeronaves, cifra muy fluctuante en el tiempo por sucesivas bajas e incorporaciones, la dificultad de sostener esta situación es comprensible.
El momento de cambio que vive la Flotilla se explica muy gráficamente al ver cómo, en muy poco tiempo, se dieron de baja tres modelos de helicóptero (los SH-3D Sea King, los AB-212 y los H-500) y en paralelo, se incorporaron otros tres (el SH-60F, muy similar a los SH-60B, pero sin radar ni equipos antisubmarinos, H135 y NH90). Por otro lado, a muy corto plazo, se darán de baja los veteranos Cessna Citation y SH-60B (antisubmarinos) y llegarán los Pilatus PC-24 para reemplazar a los primeros y MH-60R a los segundos. El gran enigma en toda esta reconfiguración sigue siendo el crucial capítulo del ala fija embarcada, es decir, reemplazar a los Harrier de despegue y aterrizaje vertical, que ya hemos tratado en recientes análisis.
H135 de la Duodécima Escuadrilla. (Juanjo Fernández)
Quizás el aspecto más relevante de todos los cambios en la Flotilla ha sido la incorporación de medios europeos de la mano de Airbus. Antes, todo el material aéreo era de origen estadounidense, por lo que la llegada, primero de los H135 y ahora de los NH90, ha supuesto un gran cambio. Del H135 les hemos ido dando puntual información desde el mismo momento de su llegada a Rota y ya forman una Escuadrilla plenamente operativa, consolidada casi al completo. El helicóptero está dando un resultado muy satisfactorio en su papel de aeronave ligera para adiestramiento y tareas de apoyo, según las impresiones que comparten pilotos y mandos.
'Dientes de sable'
Más importante desde el punto de vista operativo es la llegada del NH90. Este modelo reemplaza a las antiguas aeronaves de empleo táctico como eran el Sea King y el AB-212. Aporta una tecnología muy superior y se produce con ellos un verdadero salto generacional. Pasar de un helicóptero como el Sea King (que pese a sus modernizaciones no dejaba de ser de los años 60) a un NH90 es un salto significativo
"Fui piloto de Sea King y era una máquina extraordinaria. Pero pasar de aquella cabina analógica con apenas pantallas a otra completamente digital con cinco monitores MFD [pantallas multifunción], supuso para mí un salto enorme. La diferencia tecnológica es abismal", comenta el capitán de fragata Javier Moreno Ochoa, comandante de la Decimocuarta Escuadrilla.
Esta nueva escuadrilla tiene como indicativo radio Sable, término que procede de los extintos felinos dientes de sable que hace millones de años también poblaron la península Ibérica. Se les atribuye una gran agresividad y ataques fulminantes, por lo que este animal encaja con el espíritu de una escuadrilla táctica y deja una interesante puerta abierta a que la unidad se integre en un futuro en la comunidad de Escuadrones Tigre de la OTAN, que celebran sus famosas reuniones Tiger Meet.
NH90 de la Decimocuarta Escuadrilla. (Juanjo Fernández)
De momento, solo cuentan con dos aparatos entregados, esperando el tercero para antes de fin de año y trabajando contra reloj para alcanzar el nivel operativo. Ahora se encuentran en pleno proceso para obtener el IOC o Capacidad Operativa Inicial (Initial Operational Capability), con la que se deberían alcanzar los requisitos mínimos para trabajar y desplegarse en operaciones reales. Es el paso previo para obtener el FOC (Full Operational Capability) o Capacidad Operativa Completa, que se espera conseguir para mediados de 2027.
El proceso para alcanzar el IOC es meticuloso y se basa en siete hitos consecutivos. En estos momentos se han superado los pasos 1 y 2 (adiestramiento afianzado de pilotos y tripulantes y ejercicios con personal en suelo) y se trabaja en el hito 3 (inicio de despliegues). A estos seguirán Operaciones Embarcadas (hito 4, previsto para marzo de 2026), Despliegues Embarcados (hito 5, muy relevante y verdadera prueba de fuego), Misiones de Operaciones Especiales (hito 6) y Consolidación (hito 7). Todo esto se alcanzará en el año próximo.
Polémica industrial, potencial operativo
El NH90 es un modelo que arrastra cierta polémica, vinculada sobre todo a los temas de recambios, mantenimiento y dependencia de la industria. Sin embargo, desde el punto de vista de capacidades operativas, las posibilidades que ofrecen sus sistemas para volar con seguridad y realizar misiones complejas son excepcionales, coinciden los pilotos consultados. Para transporte táctico tiene una cabina muy amplia para veinte soldados equipados, con dos puertas laterales y una rampa trasera, que admite vehículos ligeros. Está preparado para fast rope, operaciones especiales, vuelo en condiciones nocturnas y de baja visibilidad, etc.
Otro aspecto importante es el de las armas. Aunque no dispone de puntos de anclaje para armas externas (tipo cohetes, misiles, etc.) se puede instalar un montaje M3M Mk3+ con arma de 12.70 mm en una de las puertas laterales. Esto tiene sus ventajas e inconvenientes. Por un lado, este sistema es letal y preciso. Su montaje es muy estable y la potencia de fuego usada en altura proporciona una defensa muy buena incluso contra blindados ligeros. Pero tiene el problema de que restringe el espacio interior y anula una de las puertas laterales de acceso.
La cola de un H135 y al fondo un NH90. Todo un símbolo de la llegada de Airbus a la Armada. (Juanjo Fernández)
Para la Armada este es un factor importante pues las operaciones tácticas habituales implican el desembarco de personal en condiciones de combate. Esto exige máxima rapidez y queda limitada si se dispone de un único acceso lateral. La solución es la instalación de dos armas MAG-58 de 7,62 mm en las ventanillas laterales traseras (en las delanteras no es posible por la apertura de las puertas). Para ello se hará una modificación haciendo que estas ventanillas sean correderas en lugar de fijas e instalando un soporte. Una solución que dota a la aeronave de un adecuado fuego defensivo por ambos costados, permitiendo a la vez un mejor aprovechamiento de la cabina y sin condenar una de las puertas laterales.
Para las operaciones navales, el NH90 español cuenta con un sistema automatizado para plegado de rotor principal y cola que se ejecuta en minuto y medio. También tiene tren reforzado, freno rotor, reducción de firma IR (calor) en salidas de gases y potencia de emergencia.
"En el Sea King teníamos una potencia extra para situaciones comprometidas. Era un 4% adicional que usábamos, por ejemplo, en tomas cuando íbamos a plena carga. Esto lo controlábamos con los mandos de gases de las turbinas, que estaban en la parte central arriba y uno de los pilotos estaba siempre con una mano en dichas palancas. Con el NH90 es todo mucho más fácil, pero la potencia extra es justamente la misma. Nos da un 104%, como en el viejo Sea King", nos comenta el capitán de fragata Moreno.
Arrimando el hombro
Hay otras empresas que también arriman el hombro en esta renovación de capacidades de la Flotilla. En Rota pudimos ver algunas soluciones de Arquimea y Einsa. La primera nos mostraba uno de sus principales productos, su sistema Q-SLAM -40, una munición merodeadora que ya ha sido evaluada por diferentes unidades militares españolas con buenos resultados. Se trata de un sistema muy sencillo, ligero y económico de munición pensada para ser lanzada, mantenerse un tiempo en vuelo y atacar objetivos designados o de oportunidad. Puede desplegar en menos de tres minutos y mantenerse en vuelo entre 25 y 45 minutos con un alcance máximo de 45 km. Su cabeza de guerra es de 1,2 kg de carga de fragmentación o perforante.
UGV Alano con kit de lanzador de municiones loitering. (Juanjo Fernández)
La novedad es su posibilidad de lanzamiento desde un helicóptero NH90 aprovechando su compuerta en el suelo de la cabina, algo que parece sencillo pero que ha requerido múltiples adaptaciones. No se trata solo de "lanzar el ingenio", sino de hacerlo con seguridad tanto para la munición como para el helicóptero. Hubo para ello que calcular el momento óptimo de apertura de sus alas plegables, de su puesta en marcha, etc.
Esta empresa también está ensayando un contenedor para instalarse en la rampa de un A400M y lanzar numerosos sistemas incluso de forma simultánea. Esta parece una forma mucho más interesante que el lanzamiento individual y la idea se podría trasladar a la rampa del NH90, permitiendo usar el espacio de cabina al completo.
Por su parte Einsa es una vieja conocida de la Armada ya que es el diseñador y fabricante de todos los vehículos especiales utilizados en buques para el movimiento de aeronaves, armas y contraincendios, lo que en el argot naval se conoce como el "tren amarillo". Allí pudimos ver su nueva plataforma (PEA) para mover los H135 que, al tener tren de patines, precisan de este sistema. Es un modelo muy similar al que ya se utilizaba para mover los AB-212 y que se controla por mando a distancia.
Más novedosa la cooperación entre Einsa y Arquimea para dotar al UGV Alano de la primera (del que ya hemos hablado otras veces) de un kit que permite el lanzamiento de tres Q-SLAM -40 y el almacenaje para otros ocho ingenios, lo que abre aún más el abanico de posibilidades para este interesantísimo y versátil UGV terrestre.
Visitar con unos años de diferencia la Flotilla de Aeronaves, unidad que integra la aviación naval española, es un ejercicio de perspectiva muy interesante. Como tantas otras áreas de nuestra defensa, el capítulo de aeronaves navales llevaba años en declive. Helicópteros demasiado exprimidos, aviones al límite de edad y escasez generalizada de medios y personal han sido la constante. Ahora, los cambios también están llegando a la Base Naval de Rota donde militares e industria están inmersos en una profunda actualización de material y capacidades de grandes proporciones.