Neoelectra entra en preconcurso tras fracasar su plan de venta por piezas
Proa, el dueño de la compañía, ha tratado de vender las instalaciones con mayor valor o potencial, con el fin de obtener liquidez y asegurar la continuidad operativa de la energética
Neoelectra ha entrado en una fase crítica tras varios años de desgaste en el negocio de la cogeneración. La compañía, controlada por ProA Capital y considerada uno de los principales operadores independientes del país, se ha visto arrastrada por un entorno regulatorio cada vez más adverso. Fuentes consultadas explican que el fondo español, que este año ha tenido desinversiones muy rentables con la venta de Solitium, Somos Hijolusa y Avioparts, no ha podido evitar la caída en preconcurso de acreedores.
ProA Capital había intentado desprenderse de las instalaciones con mayor valor o potencial de Neoelectra, con el fin de obtener liquidez y asegurar la continuidad operativa del resto. Y aunque hubo contactos con distintos inversores que llegaron a mostrar interés por esta vía, no lograron llegar a un acuerdo.
El caso de Neoelectra es una de tantas compañías de cogeneración que se han visto arrastradas por el entorno regulatorio. Concretamente, los cambios impulsados por el Ministerio para la Transición Ecológica han ido restando rentabilidad al sector y provocando un cierre progresivo de plantas, hasta reducir de forma drástica su peso dentro del sistema energético. Este escenario ha puesto a muchas compañías en una situación límite.
El último golpe lo recibió a mediados de noviembre, con la propuesta de la ministra Sara Aagesen sobre la retribución para las plantas de renovables, cogeneración y residuos en el siguiente periodo regulatorio 2026-2031. A diferencia del resto de fuentes de energía, el Gobierno le aplica un recorte de más de 250 millones de euros a las instalaciones promovidas por el gas, lo que las hace prácticamente inviables. La patronal del sector ha denunciado que la cogeneración ha reducido un 50% su producción en los últimos cinco años, al pasar de generar el 12% de la electricidad de España a apenas el 6%. Más de 200 plantas por todo el país han estado paradas.
Mientras se esperaba la nueva propuesta del Ministerio, ProA había iniciado conversaciones con Deutsche Bank —su principal financiador— para rediseñar la estructura financiera del grupo, según publicó El Economista. El préstamo de 80 millones de euros que permitió la adquisición de Neoelectra en 2018 incluía vencimientos relevantes este año, lo que ha incrementado la presión para encontrar una salida. Ya en 2022, la empresa no pudo cumplir con sus obligaciones financieras con el banco germano, que un año más tarde le dio una dispensa para dar tiempo al equipo gestor a buscar una solución. Pero el último hachazo gubernamental ha imposibilitado cualquier acuerdo.
Tras varios intentos de venta
El actual escenario es especialmente delicado porque llega después de varios intentos fallidos de vender Neoelectra en su conjunto. ProA probó suerte en el mercado a través de Nomura y Óptima, pero la combinación de incertidumbre regulatoria, la crisis energética derivada del conflicto en Ucrania y los resultados negativos registrados hace dos ejercicios frustraron cualquier posibilidad de cierre.
Algunos grupos internacionales como Getec, Met, Engie y White Summit estudiaron seriamente la operación, e incluso hubo propuestas preliminares, pero ninguna avanzó hacia una negociación firme.
Con la venta por partes frustrada y el negocio bajo presión, el fondo y la compañía se ven obligados a activar un plan de rescate que permita sobrevivir hasta que el sector vuelva a contar con un marco estable. Una vez Neoelectra se declare oficialmente en preconcurso de acreedores, será un administrador concursal el que decida el proceso para intentar evitar su quiebra definitiva.
El grupo energético cuenta con cuatro plantas de recuperación de CO2, trece de cogeneración, tres de biomasa, una de tratamiento de purines y una fotovoltaica ubicadas en diferentes localidades de las comunidades autónomas de Aragón, Andalucía, Galicia, Cataluña, Castilla y León, Navarra, Castilla-La Mancha, Canarias, así como en Chile y Francia.
Neoelectra ha entrado en una fase crítica tras varios años de desgaste en el negocio de la cogeneración. La compañía, controlada por ProA Capital y considerada uno de los principales operadores independientes del país, se ha visto arrastrada por un entorno regulatorio cada vez más adverso. Fuentes consultadas explican que el fondo español, que este año ha tenido desinversiones muy rentables con la venta de Solitium, Somos Hijolusa y Avioparts, no ha podido evitar la caída en preconcurso de acreedores.