La peste del jabalí tumba el aluvión de fusiones y adquisiciones de la industria porcina
El sector estaba en recuperación tras pasarlo mal entre 2021 y 2023. Hay operaciones cerradas y otras en marcha de industriales para ganar escala que ahora están en duda
La industria porcina es una de las más importantes del sector primario español. Y estaba en clara dinámica de crecimiento, con los industriales haciendo compras para ganar escala en un nicho todavía muy atomizado. Pero esta dinámica se ha frenado de raíz con el brote de peste porcina africana (PPA) surgido en Barcelona, donde se han confirmado más de una decena de casos en jabalíes.
Fuentes de la banca de inversión advierten de que algunas compras recientes podrían ser difíciles de digerir si este escenario de incertidumbre y caída de las exportaciones se prolonga o empeora, sobre todo si la peste pasa de esos jabalíes silvestres a cerdos en explotaciones, mientras que otras operaciones en marcha podrían cancelarse por la dificultad de cruzar expectativas de precio entre vendedor y comprador, ante la caída del flujo de caja futuro del negocio.
El sector lo pasó mal en 2021, 2022 y parte de 2023, tras el aumento de costes generalizados y, en especial, de piensos y electricidad, tras la invasión de Ucrania. Fue, de hecho, una de las primeras industrias que recurrió a usar el nuevo marco concursal, aprobado en 2022, con reestructuraciones de deuda, como la de Grupo Alimentario Copese, uno de los grandes grupos de Castilla y León, y otras de menor tamaño como Cárnicas Segovia, Cárnicas González u otros nombres propios que han escapado de los titulares por su menor dimensión, explican juristas especializados en reestructuraciones.
Pero en 2024 y 2025 la dinámica estaba siendo distinta, hasta este shock. Se han sucedido las compras para ganar escala, algunas aprovechando crisis mencionadas por el apalancamiento y la caída de márgenes en ejercicios previos, y otras con ventas de empresas familiares que han hecho líquido su patrimonio en cifras millonarias. También hay algunos fondos que empezaban a interesarse. Las operaciones se estaban haciendo a valoraciones de entre ocho y 11 veces ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones), aunque la clave es el número de madres registradas en la explotación y si había otros elementos como tener matadero incorporado, explican fuentes de la banca de inversión.
"Hasta la irrupción de la PPA, hace apenas una semana, el sector porcino atravesaba uno de sus momentos más sólidos de los últimos años, apoyado en una integración vertical robusta, una competitividad internacional consolidada y una industria cada vez más tecnificada", explica Alberto Moro, presidente de Solventis, entidad que ha participado en algunas de estas compras.
Desde mediados de 2024, cuando se confirmó el punto de inflexión del sector, ha habido hasta 10 compras, la mayoría de industriales para ganar escala. En octubre, Vall Companys (uno de los grandes jugadores españoles, de la familia Esquerda, una de las más ricas de Cataluña) compró el 75% de Carnes Selectas a Sigma, dueña de Campofrío, alcanzando una capacidad de producción de 625.000 toneladas de carne al año. En septiembre, Zender Foods adquirió el 100% de Vanguard Aliment, con la que Zender superó los 5.000 puntos de venta.
Durante el verano, Congelados Navarra compró Embutidos La Hoguera y Embutidos Solà; y Vall Companys adquirió Agroalimentaria Chico, en Aranda del Duero. En mayo, Vall Companys, Incarlopsa y Grupo Cañigueral adquirieron Inga Food, la filial de porcino de Nutreco, con 650 granjas y 1,5 millones de cerdos. En marzo, Grupo Fuertes, dueño de El Pozo, realizó una de las grandes operaciones del año al comprar Agropor, añadiendo 90 millones de facturación.
Asimismo, el año pasado JB Capital, GPF, Ion-Ion (family office de los Ribera), Corporación Financiera Guadalmar y Label Investment se aliaron para comprar la participación en Palacios Alimentación, que tenían los fondos MCH y Ardian. La empresa factura casi 400 millones de euros, con centros productivos en España, Estados Unidos y Reino Unido. Vall Companys también se movió el año pasado con las compras de Ganadería Casaseca, que produce 130.000 cerdos al año en Castilla y León, y La Rourera, con 7.500 madres en Aragón y Lleida.
"En los últimos años, se había producido un traslado de valor en la cadena productiva hacia la actividad ganadera (reproducción, cría y engorde). El crecimiento orgánico y las operaciones de M&A avanzaban impulsados por la necesidad de ganar escala, optimizar costes y reforzar la capacidad de transformación. Los principales grupos se apoyaban en una combinación atractiva de estabilidad en demanda, eficiencia operativa y oportunidades de modernización, especialmente en automatización y digitalización, factores que favorecían a los grupos con mayor tamaño y capacidad de inversión", apunta Alberto Moro.
"Hasta la irrupción de la PPA, hace apenas una semana, el sector porcino atravesaba uno de sus momentos más sólidos de los últimos años"
El presidente de Solventis avisa que "la reciente aparición de la PPA ha provocado una bajada brusca del precio del cerdo, desde niveles en inicios de 2024 de 1,8 euros por kilogramo, hasta aproximadamente 1,2 euros/kg (precios Mercolleida), llevando a muchas compañías a operar con márgenes ya muy reducidos. En este nuevo contexto, es previsible un enfriamiento del M&A, con inversores más cautos, valoraciones presionadas a la baja y operaciones pospuestas hasta recuperar visibilidad operativa". Así, pronostica el banquero, "la PPA ralentizará el proceso de consolidación que hasta ahora se estaba llevando a cabo en el sector".
De la guerra de Ucrania a la peste
La guerra que inició Rusia en febrero de 2022 generó una inflación global que afectó con especial fuerza al sector primario, aumentando sus costes y reduciendo sustancialmente su rentabilidad. Ucrania era considerada el granero de Europa por su ingente producción de cereales, que se utilizaban en buena medida para el pienso de los animales. Al focalizar los esfuerzos de la población en el frente de batalla, el país dejó de exportar estos productos, encareciendo el alimento de los cerdos porque había menos disponible.
Las asociaciones agrarias calcularon por aquel entonces que los granjeros pagaron un 37% más por el pienso, solo en 2022. La cuestión es que la alimentación de los cerdos supone en torno al 70% de los costes de producción, a lo que se sumó el alza de los precios de la energía que sufrieron todas las industrias y los particulares. "Los ganaderos no sacan rentabilidad por su carne", denunció en su momento la organización del sector Unión de Uniones, que calculó una pérdida de 12 euros por animal.
Para mitigar estos efectos, España activó una serie de ayudas para el sector agrario. El Estado destinó un paquete de fondos para productores del sector primario, con más de 136.000 ganaderos y citricultores beneficiados con más de 356 millones de euros. Aunque muchas explotaciones familiares de porcino quedaron fuera, principalmente aquellas que operaban de forma autónoma, al no cumplir con los requisitos mínimos que exigían las instituciones públicas.
Aunque en los años posteriores los precios de los piensos se moderaron hasta niveles algo más razonables, el coste de producción sigue siendo superior al de la época prepandemia. Pero la recuperación de las explotaciones ha sido desigual, y muchas —sobre todo las familiares— siguen con márgenes apretados o en situación vulnerable. Por tanto, el impacto ya no es tan brusco como en 2022, pero todavía pesan las secuelas en costes estructurales y competitividad.
En este complicado contexto ha llegado la peste porcina, que ha llevado a una veintena de países a cancelar las exportaciones de cerdo español. Entre ellos se encuentran grandes socios comerciales como México, Japón o Chile. También China, aunque en su caso ha delimitado la prohibición a los productos que provengan de la provincia de Barcelona, que es donde se ha detectado la enfermedad, en vez de a todo el territorio nacional.
En este contexto ha llegado la peste porcina, que ha llevado a una veintena de países a cancelar las exportaciones de cerdo español
Es importante resaltar que la peste porcina africana solo se ha certificado en poco más de una decena de jabalíes salvajes, sin llegar por el momento a afectar a las granjas de cerdos que exportan al extranjero. Además, no se trata de una enfermedad zoonótica, es decir, que no se transmite de animales a humanos. Por lo tanto, en el hipotético caso de comer carne infectada, no habría problemas para la salud de las personas.
La industria porcina es una de las más importantes del sector primario español. Y estaba en clara dinámica de crecimiento, con los industriales haciendo compras para ganar escala en un nicho todavía muy atomizado. Pero esta dinámica se ha frenado de raíz con el brote de peste porcina africana (PPA) surgido en Barcelona, donde se han confirmado más de una decena de casos en jabalíes.