Qué son las salas blancas y qué papel juegan en las industrias que trabajan en instalaciones críticas
Muchos sectores recurren a estas instalaciones para evitar la contaminación y mantener condiciones de temperatura, humedad, etc. La empresa española Valtria tiene más de 20 años de experiencia ofreciendo este tipo de espacios
Cualquier persona sabe que, dentro de un quirófano, las medidas de seguridad son exhaustivas: hay que evitar la contaminación, mantener una temperatura idónea, reducir al máximo el riesgo de infecciones... Lo mismo sucede en otros muchos sectores: el tecnológico, el farmacéutico, el cosmético o el alimentario, por nombrar solo algunos ejemplos, también trabajan bajo estas exigencias de seguridad.
Y son precisamente estas exigencias las que se encargan de cumplir las cleanrooms o salas blancas, unas infraestructuras que, buscando la protección de los productos sensibles, del personal y del medio ambiente, garantizan entornos seguros para cualquier tipo de empresa.
No se trata de una mera opción, sino de una exigencia industrial. De hecho, según el análisis de Data Bridge Market Research, en 2024 las salas blancas movieron un mercado de 1.300 millones de dólares a nivel mundial. Y de cara a 2032, este mercado estará cerca de duplicarse, alcanzando los 2.240 millones.
El crecimiento tiene su razón de ser. Como decíamos, cada vez son más los sectores que recurren a ellas en sus labores de investigación y producción: el farmacéutico y biotecnológico (producción estéril, vacunas, terapias celulares...), el de la microelectrónica (semiconductores, chips, sensores, pantallas...), el sanitario (desarrollo de dispositivos y materiales), el de la automoción (baterías, sensores de geolocalización...) o el alimentario (evaluación y control de los procesos de calidad), entre otros.
Ingeniería de salas blancas para entornos críticos
En este contexto creciente de seguridad, las empresas apuestan por mantener las condiciones idóneas en sus entornos críticos a través de compañías que desarrollen salas blancas. Es el caso de Valtria, una empresa española con más de 20 años de experiencia en el desarrollo de estas instalaciones, que además adapta dichos espacios a los protocolos y normativas nacionales e internacionales, como ISO, FDA, EMEA GMP y GLP.
Con más de 290 profesionales especializados en diseño e ingeniería de salas limpias, HVAC, fluidos de proceso, compliance y Good Manufacturing Practices (GMP), la compañía trabaja desde el diseño conceptual, el desarrollo de la ingeniería constructiva de las instalaciones, hasta la puesta en marcha incluyendo el proceso de commissioning, la validación de protocolos y un servicio con controles periódicos y acompañamiento continuo.
Desde su fundación en 2013, ha ejecutado más de 900 proyectos y diseñado más de 300.000 metros cuadrados de salas limpias a nivel global. No en vano, tiene presencia directa en países como España, México, Argentina, Chile, Portugal, Francia, Alemania, Suiza, Finlandia, Suecia, además de tres nuevas delegaciones este mismo año en Italia, Paraguay y Rumanía.
Valtria ha ejecutado más de 900 proyectos y diseñado más de 300.000 metros cuadrados de salas limpias a nivel mundial
La compañía es partner estratégico para empresas de sectores como el biofarmacéutico, el hospitalario, el de la alimentación, la I+D, la alta tecnología, la bioseguridad y la cosmética, entre otros. La mayor parte de sus proyectos han sido llevados a cabo para empresas referentes en sus mercados como Pfizer, Bayer, Roche, Merck, Saint Gobain o BASF. En el sector de la microelectrónica, también ha trabajado para Silex, IQM o Daimler, mientras que en la industria de la alimentación lo ha hecho con el grupo Bimbo o El Pozo.
Merced a sus más de 20 años de trayectoria, actualmente, Valtria continúa su camino de expansión por todo el mundo reforzando su desarrollo de entornos limpios y críticos que impulsen el progreso de las industrias con las que trabaja.
Cualquier persona sabe que, dentro de un quirófano, las medidas de seguridad son exhaustivas: hay que evitar la contaminación, mantener una temperatura idónea, reducir al máximo el riesgo de infecciones... Lo mismo sucede en otros muchos sectores: el tecnológico, el farmacéutico, el cosmético o el alimentario, por nombrar solo algunos ejemplos, también trabajan bajo estas exigencias de seguridad.