Riquelme despide a la directora de relaciones con inversores de Cox tras el último pinchazo
El presidente del grupo energético y de concesiones destituye a Meritxell Pérez de Castro por la decepción bursátil provocada después de la presentación del reciente plan estratégico
Enrique Riquelme sigue apretando el acelerador para convertir a Cox en uno de los grandes jugadores del sector energético español. Pero el pinchazo en la presentación de su nuevo plan estratégico decepcionó al empresario alicantino, que ha decidido despedir a Meritxell Pérez de Castro, la directora de relaciones con inversores, la persona que se encargó de preparar la salida a bolsa de la compañía de energías renovables y concesiones.
Así lo han confirmado varias fuentes próximas a Cox, que comunicó a Pérez de Castro su destitución el pasado 17 de octubre, un día después de que el grupo controlado por Riquelme presentase en Londres el primer Capital Markets Day. Un evento, el primero desde su estreno en bolsa en noviembre de 2024, en el que el presidente del grupo energético heredero de Abengoa anunció inversiones de 5.500 millones de euros y un objetivo de beneficio bruto de explotación o ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) de entre 1.500 y 1.600 millones.
Sin embargo, este ambicioso ‘guidance’, con el que Riquelme quería ganarse la confianza de los inversores institucionales, tuvo un impacto contrario al previsto. La cotización se desplomó un 5,6%, con el volumen de negociación más alto en cuatro meses, lo que provocó una gran decepción en la cúpula directiva de Cox. La respuesta del presidente y, a su vez, máximo accionista, fue comunicar a Pérez de Castro su salida en cuanto se cumpliera el plazo habitual de preaviso.
La destitución de la directora de relaciones con inversores se consumó la semana pasada. Meritxell Pérez de Castro ha explicado a distintas fuentes consultadas por este periódico que ha acabado su etapa profesional en Cox después de un año y siete meses preparando a la compañía para convertirse en una empresa cotizada. Antes, la ya exdirectiva trabajó en Soltec, que ha estado a punto de ir a la quiebra, y en Llorente y Cuenca (LLYC), la consultora de comunicación, en la que ocupó el mismo rol.
Desde Cox han agradecido a Pérez de Castro su esfuerzo, pero consideran que el grupo, tras la adquisición el pasado verano del negocio de Iberdrola en México por 4.000 millones de euros, ha entrado en otra dimensión. Por ello, Riquelme ha concluido que debe reforzar el área de relaciones con inversores, así como el área financiera, porque su pretensión es llegar a convertirse en una empresa del Ibex 35 si consigue ejecutar su plan estratégico a tres años.
Cox debutó en bolsa el 14 de noviembre del pasado año a 10,53 euros, después de tener que recortar tanto el tamaño de su Oferta Pública de Suscripción (OPS) como el precio fijado en la ampliación de capital por baja demanda. El ajuste de la valoración fue de 400 millones, respecto a los 1.200 millones a los que aspiraba Riquelme. Desde ese momento, pese a que la compañía ha superado sus previsiones iniciales, la cotización no ha cogido vuelo y sigue por debajo del establecido para su estreno en los mercados de capitales.
Más Latam, menos España
La 'hoja de ruta' de Cox apunta a seis regiones claves en las que focalizar sus inversiones: México, Centroamérica, Brasil, Chile, España y Oriente Medio y África. México será el principal destino inversor, con unos 2.600 millones de euros, seguido de Oriente Medio y África, con 950 millones de euros; del arco centroamericano, con 850 millones de euros; Chile, con 650 millones de euros; y Brasil, con 250 millones de euros.
En España, la inversión del grupo en los próximos tres años ascenderá a unos 200 millones de euros, limitada a "algunos proyectos solares, con almacenamiento", así como a la propia suministradora del grupo, añadió Riquelme en la presentación en Londres, al considerar el mercado español como "maduro, con un alto nivel regulatorio y unos niveles de rentabilidad limitados". El plan también incluye ventas de activos no estratégicos, entre los que destacan los que actualmente tiene en África.
Cox se propone invertir 5.500 millones para pasar de unos resultados brutos operativos (ebitda) de entre 220 y 230 millones de euros este año a una horquilla de entre 1.500 y 1.600 millones en 2028. Es decir, quiere multiplicar por más de siete el tamaño de sus resultados brutos. En ingresos, quiere pasar de 1.200 millones este año a una cifra de entre 6.000 y 6.500 millones en 2028.
Enrique Riquelme sigue apretando el acelerador para convertir a Cox en uno de los grandes jugadores del sector energético español. Pero el pinchazo en la presentación de su nuevo plan estratégico decepcionó al empresario alicantino, que ha decidido despedir a Meritxell Pérez de Castro, la directora de relaciones con inversores, la persona que se encargó de preparar la salida a bolsa de la compañía de energías renovables y concesiones.