Secuoya negocia la compra de Mediapro a precio de derribo ante su asfixia financiera
El socio de Netflix en España abre conversaciones con el nuevo equipo gestor de la productora audiovisual catalana, que afronta una situación complicada
Secuoya Content Group ha puesto sus ojos en Mediapro, la mayor productora audiovisual de España, que atraviesa por problemas financieros. La compañía liderada por Raúl Berdonés y por Pablo Jimeno ha abierto conversaciones para hacerse con la empresa fundada por Jaume Roures y Tatxo Benet, pero propiedad ahora de la china Southwind Media Capital. Así lo han confirmado varias fuentes próximas a las negociaciones, que estiman el valor de la propuesta en unos 700 millones de euros, incluida la deuda y el pago de ciertos variables en función de objetivos.
Fuentes próximas a Secuoya han confirmado su interés por Mediapro, que se encuentra de nuevo en un momento delicado debido a los números rojos registrados en 2024 y la pérdida de varios contratos relevantes este ejercicio. Pero matizan que todavía no han presentado una oferta formal a los dueños de la productora catalana, ya que aún deberían hacer una due diligence adicional o análisis exhaustivo de las cuentas para que fuese vinculante.
Especialmente tras la última rebaja del rating aplicado por Fitch, la agencia de calificación financiera que asegura que Mediapro está en riesgo de incumplir sus obligaciones financieras con sus acreedores. El principal es Pimco, que refinanció los cerca de 500 millones de deuda de la productora hace apenas un año. El pasivo ronda ahora los 600 millones, con una calificación de "B-", lo que se conoce como bono basura y alta probabilidad de no poder atender sus pagos.
De hecho, en el último comité de dirección de Mediapro, Sergio Oslé, el que será oficialmente el nuevo presidente a partir del próximo 1 de enero, comentó a la cúpula ejecutiva que existe un riesgo elevado de no cumplir los covenants o cláusulas que miden la salud del negocio (la relación entre el beneficio operativo y la deuda, principalmente) comprometidos con Pimco. Por lo tanto, la compañía deberá pedir a la firma propiedad de Allianz una prórroga de tiempo o waiver para recuperar su fortaleza financiera para evitar que su principal ejecutor ejecute las garantías —las acciones de la empresa— y se quede con la propiedad.
Secuoya está analizando la potencial compra de Mediapro con un banco internacional, que desde hace meses trabaja mano a mano con Berdonés y Jimeno en un plan de crecimiento inorgánico. Y la productora catalana, con presencia en casi treinta países y cerca de 1.000 millones de facturación, sería un salto exponencial para los socios de Netflix en España. Pero para dar este bocado necesitarían el apoyo de inversores, ya que su cifra de negocio ronda los 145 millones y su beneficio bruto de explotación o ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones), los 60 millones, según datos de 2024.
La mitad del negocio, off
No obstante, Secuoya ha visto una oportunidad en adquirir Mediapro, cuyo beneficio bruto ha caído de los 160 hasta los 120 millones, con una deuda que vuelve a repuntar a unos 600 millones. Las previsiones de Fitch para los tres próximos años no son nada halagüeñas, ya que estima que en 2026 el ebitda se reduzca aún más, hasta los 85 millones, con un descenso de los márgenes. Un retroceso que llevaría a la compañía a incumplir sus obligaciones con Pimco, lo que obligaría a Southwind Media Capital a inyectar de nuevo dinero nuevo.
La multinacional china, que controla Mediapro desde Orient Hontai Capital, pagó cerca de 1.000 millones en 2018 para comprar el 53% de las acciones. Después, en 2022, tras el impacto de la crisis del covid, aportó otros 620 millones para evitar la quiebra, lo que le dio la titularidad del 85% del capital. En total, unos 1.600 millones. Otras fuentes indican que la inyección total hasta la fecha es inferior, más próxima a los 1.000 millones, porque endeudaron la compañía cuando entraron en su accionariado.
Según fuentes financieras, la propuesta provisional de Secuoya ronda los 700 millones, incluidos variables y la deuda, por lo que Southwind apenas recibiría 200 millones limpios. Hao Tang, el propietario chino, quiere conocer el análisis de Oslé para saber con detalle las necesidades de capital adicional de Mediapro, que quiere aplicar un duro ajuste de empleo. Una vez sabido el diagnóstico concreto, decidirá si acepta la aproximación de Berdonés y Jimeno o si, por el contrario, inyectan más dinero para darse una última oportunidad. Solo el recorte de personal previsto, que puede superar las 1.000 personas, costará más de 50 millones.
Cuando Southwind compró Mediapro en 2018, la compañía facturaba 1.800 millones y contaba con un ebitda de 225 millones. Desde su llegada, ambos parámetros han encogido cerca de un 50%. Una evolución que provocó la salida de Roures en octubre de 2023 y la no renovación del contrato de Benet el próximo 31 de diciembre.
Secuoya Content Group ha puesto sus ojos en Mediapro, la mayor productora audiovisual de España, que atraviesa por problemas financieros. La compañía liderada por Raúl Berdonés y por Pablo Jimeno ha abierto conversaciones para hacerse con la empresa fundada por Jaume Roures y Tatxo Benet, pero propiedad ahora de la china Southwind Media Capital. Así lo han confirmado varias fuentes próximas a las negociaciones, que estiman el valor de la propuesta en unos 700 millones de euros, incluida la deuda y el pago de ciertos variables en función de objetivos.