El inversor que lanza un 'todo o nada' de 20.000 M al hidrógeno verde: "No hay burbuja"
El directivo de Ardian y responsable de estrategia de Hy24 defiende un mercado de 93.000 millones con 1.700 proyectos. España es uno de territorios más atractivos
La apuesta por el hidrógeno verde vive un momento de “ahora o nunca”. Están quienes se repliegan porque los números no les salen —ni esperan que les salgan nunca— y consideran que se ha creado una especie de burbuja en un vector sin demanda. Y, por otro lado, están quienes cada día confían más en esta alternativa sostenible para sustituir muchos de los usos de los combustibles fósiles. Uno de ellos es Amir Sharifi, directivo de Ardian y responsable de estrategia Hy24, la mayor gestora de inversiones del mundo dedicada a invertir en toda la cadena de valor del hidrógeno verde.
Sharifi no solo confía en esta tecnología, sino que espera gestionar inversiones por 20.000 millones de euros en 2030, lo que representa entre el 5% y el 10% de la inversión estimada en la cadena de valor del hidrógeno limpio para ese año. Este inversor lo tiene claro: “No es una burbuja, existe un mercado real”, explica en una entrevista concedida a El Confidencial. El directivo de Ardian tiene previsto venir el 14 de enero a España, concretamente a Oviedo, para participar en el “Davos del Hidrógeno” y defender su all in por este negocio.
PREGUNTA. ¿Son necesarios eventos como el de Oviedo para estimular la inversión industrial y financiera en hidrógeno?
RESPUESTA. Sí. Estos eventos son esenciales porque facilitan la colaboración público-privada necesaria para desplegar infraestructura crítica. Reúnen a desarrolladores, compradores, inversores y autoridades públicas para abordar cuellos de botella y traducir ambiciones en acciones concretas.
P. ¿Cuál es el estado actual del sector del hidrógeno verde en el mundo?
R. Vemos alrededor de 110.000 millones de dólares (93.000 millones de euros al cambio actual) en inversiones comprometidas en proyectos de hidrógeno limpio en todo el mundo, un aumento de 30.000 millones respecto al año pasado y un incremento de diez veces en apenas cinco años si se compara con 2020.
En el ámbito global, existen 1.700 proyectos de hidrógeno limpio en distintas fases de desarrollo, con una tasa de cancelación de solo un 3%. Para 2030, se estima que se producirán entre 8 y 10 millones de toneladas de hidrógeno verde o bajo en carbono, lo que equivale a unos 400.000 millones de dólares en inversiones. El sector del hidrógeno avanza al doble de velocidad que el sector renovable durante sus primeras fases de implantación. Geográficamente, Asia y Oriente Medio dominan (Asia concentra más del 50% de los proyectos), seguidos de EEUU, que se beneficia de los proyectos heredados de hidrógeno azul previos a la era Trump y la IRA de Biden.
P. ¿No se ha producido un frenazo en los últimos años?
R. A pesar de los cambios geopolíticos, el mercado del hidrógeno sigue expandiéndose, al contrario de lo que a veces se sugiere. Aunque el progreso quizá no alcanza las previsiones más ambiciosas de hace unos años, el impulso del hidrógeno continúa siendo sólido y sería prematuro afirmar que la “moda” ya ha pasado. Las necesidades industriales son significativas y varios sectores simplemente no pueden descarbonizarse sin un vector como el hidrógeno, por ejemplo el transporte marítimo y aéreo, el refino, el acero y los fertilizantes.
Estos sectores están impulsados por la Directiva de Energías Renovables (RED III), así como por los reglamentos ReFuelEU Aviation y FuelEU Maritime, que establecen requisitos obligatorios para la incorporación de combustibles renovables, incluido el hidrógeno renovable y sus derivados. Este impulso regulatorio está promoviendo grandes proyectos, como el electrolizador de 100 megavatios (MW) en Cartagena, España, desarrollado por nuestra participada Enagás Renovable, o el emblemático proyecto de acero verde de Stegra en Suecia, que aspira a producir 5 millones de toneladas de acero verde al año para 2030.
P. ¿Cree que podría llegar a reemplazar completamente los usos del gas?
R. Probablemente no por completo, y no en un futuro cercano. El gas natural seguirá desempeñando un papel como energía de transición, especialmente como complemento de las renovables en muchas aplicaciones electrificadas, y porque la captura de carbono puede reducir significativamente la huella de algunos proyectos basados en gas. Dicho esto, el hidrógeno se está volviendo indispensable en áreas donde la electrificación simplemente no es posible, los llamados sectores de difícil descarbonización. Esto incluye el transporte marítimo y aéreo, el refino, la siderurgia y los fertilizantes. Para estas industrias, el hidrógeno y sus derivados no son solo una alternativa: son una necesidad para la descarbonización.
El hidrógeno también resuelve un desafío estructural fundamental: el desajuste geográfico y temporal entre la producción de energía renovable y la demanda. Muchos de los recursos renovables más competitivos están en países con mucha radiación solar como España, Marruecos o regiones de Australia —donde apoyamos el desarrollo de proyectos de producción a gran escala—, mientras que los principales polos de demanda industrial están en Europa, Japón y Corea. El hidrógeno permite convertir y transportar este potencial renovable a través de fronteras en forma de hidrógeno o sus derivados.
P. Europa ha anunciado muchos proyectos de hidrógeno verde gracias a las subvenciones, pero aún no existe demanda real. ¿Hay riesgo de que se convierta en una burbuja?
R. El hidrógeno bajo en carbono no es una burbuja; es un habilitador fundamental de la transición energética. La percepción de “no hay demanda real” pasa por alto dos factores esenciales: el mercado existente de hidrógeno y las nuevas corrientes de demanda obligatorias por ley.
Ya existe un enorme mercado de hidrógeno, con una demanda global de aproximadamente 100 millones de toneladas al año, valorado entre 140.000 y 150.000 millones de dólares. Este hidrógeno es hoy “gris” (producido con combustibles fósiles) y se usa en refino petroquímico, producción de amoníaco para fertilizantes y otras aplicaciones industriales. La primera prioridad es descarbonizar este consumo existente, que representa casi el 2% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
P. Los grandes consumidores, como las industrias, se quejan de que el precio actual del hidrógeno no es competitivo. ¿Puede resolverse este problema?
R. El coste actual del hidrógeno verde es un desafío conocido, pero sigue un patrón predecible observado en cualquier industria intensiva en capital. Como ocurrió con el gas natural licuado (GNL) o con las energías renovables, los costes bajarán significativamente gracias a varios factores.
Primero, la experiencia y la reducción del riesgo: a medida que el sector madura, aumenta la pericia tecnológica y operativa, reduciendo la percepción de riesgo para los inversores. Esto disminuye el coste del capital, un componente clave del coste final. Segundo, las economías de escala: el sector está pasando de proyectos piloto a desarrollos a escala gigavatio. Las cifras recientes muestran una consolidación hacia proyectos más grandes y sólidos.
Los costes operativos también se optimizan mediante procesos mejorados. El coste de la electricidad es determinante y resulta competitivo en regiones con sobrecapacidad renovable y cuellos de botella en la red, como el norte de Suecia o España. Por ejemplo, nuestra inversión en el proyecto de acero verde de Stegra en Suecia se beneficia de precios eléctricos de alrededor de 30 euros/MWh.
P. ¿Qué papel deben desempeñar los gobiernos y los reguladores en el sector?
R. El papel más crítico de los gobiernos es proporcionar estabilidad regulatoria a largo plazo y materializar las ambiciones anunciadas. El sector requiere enormes inversiones a largo plazo, y la confianza inversora depende completamente de un entorno político predecible y favorable.
P. ¿Por qué Ardian se ha centrado tanto en esta industria y cuánto han invertido?
R. Hy24 es una empresa conjunta 50/50 creada por Ardian y FiveT Hydrogen para gestionar la mayor plataforma de inversión en hidrógeno limpio del mundo, que incluye el fondo pionero “Clean H2 Infra Fund”, cerrado en 2.000 millones de euros en 2022. Esperamos que movilice una capacidad total de 20.000 millones de euros en la cadena de valor del hidrógeno limpio, entre el 5% y el 10% de la inversión estimada necesaria para 2030.
P. Tras tantos años invirtiendo en la transición energética, ¿cree que la llegada de Trump y el escenario actual han ralentizado la descarbonización global?
R. El impacto de la administración Trump en la política estadounidense de hidrógeno ha sido más ambivalente de lo esperado. La ley “One Big Beautiful Bill” (OBBB), adoptada en julio de 2025, si bien no es tan favorable como la IRA original, no eliminó el apoyo al sector. Se mantuvieron créditos fiscales para la producción de hidrógeno limpio y se ampliaron para la instalación de pilas de combustible.
Esto ha tenido un doble efecto: ha impulsado inesperadamente el sector al crear una ventana temporal clara —los proyectos que inicien construcción antes de finales de 2027 seguirán siendo elegibles—, acelerando así el inicio de proyectos. Pero la imprevisibilidad general de la administración puede enfriar la confianza inversora a largo plazo.
P. En España, estamos viviendo un momento en el que la alta generación renovable está llevando los precios eléctricos a cero. ¿Es un riesgo para inversores como ustedes en energías renovables?
R. Para la industria del hidrógeno, los periodos de electricidad a precio cero son una gran oportunidad. Permiten producir hidrógeno verde a muy bajo coste y actuar como forma de almacenamiento energético que estabiliza la red. Al absorber el excedente renovable que de otro modo se vería vertido, las plantas de hidrógeno ayudan a equilibrar el sistema eléctrico y a poner un suelo a los precios, lo cual beneficia a todo el ecosistema renovable.
Desde la perspectiva más amplia de Ardian, esto también abre oportunidades de consolidación del sector renovable y de creación de sinergias.
La apuesta por el hidrógeno verde vive un momento de “ahora o nunca”. Están quienes se repliegan porque los números no les salen —ni esperan que les salgan nunca— y consideran que se ha creado una especie de burbuja en un vector sin demanda. Y, por otro lado, están quienes cada día confían más en esta alternativa sostenible para sustituir muchos de los usos de los combustibles fósiles. Uno de ellos es Amir Sharifi, directivo de Ardian y responsable de estrategia Hy24, la mayor gestora de inversiones del mundo dedicada a invertir en toda la cadena de valor del hidrógeno verde.