El auge histórico del oro impulsa la actividad del 'Compro oro' madrileño Caratt
Con una tienda afincada en pleno Barrio de Salamanca de Madrid, Caratt recoge el interés creciente de los españoles por un material que cada vez genera más demanda de compraventa
Siempre ha sido un activo refugio, pero ahora está cobrando un auge especialmente llamativo. Desde que el pasado 8 de octubre el lingote de oro alcanzara los 8.000 dólares, la inmensa mayoría de ciudadanos, tanto inversores como no inversores, ha visto aumentar su interés por este material.
Los datos hablan por sí solos. Según refleja Macrotrends, el precio se ha disparado en apenas diez años: si en 2015 en 1.263 dólares, a principios de noviembre de este año se instalaba en los 4.073 dólares.
España no ha sido ni mucho menos ajena a este auge. El Estudio sobre la tenencia e inversión en oro y joyas en los hogares españoles refleja que el oro es, de lejos, el material más presente en la joyería de los hogares españoles: de hecho, el 75% de las sortijas, el 67% de los anillos, el 63% de las pulseras, el 53% de los collares y el 31% de los relojes contienen oro.
Incluso quienes acuden al oro como forma de inversión destacan sus virtudes. El oro es el activo con menor penetración en España (4%), pero, sin embargo, es el que genera una mayor satisfacción.
Compraventa de oro en el Barrio de Salamanca
En este contexto, barrios de todo tipo en nuestro país acogen diferentes tiendas en las que cualquier persona puede vender y comprar oro. En pleno barrio de Salamanca de Madrid, concretamente en el número 58 de la calle Conde de Peñalver, se sitúa Caratt, que concentra parte de esa actividad combinando la tradición joyera con la modernidad del barrio. Con más de 50 años de experiencia, la compañía traslada los valores del oficio tradicional a la realidad actual del mercado.
Su actividad en una de las zonas más emblemáticas de la capital refleja que la compraventa de oro y joyas ha evolucionado en los últimos años hacia un modelo más técnico y más orientado a la experiencia del cliente. El enfoque de Caratt parte de un principio, el de "ofrecer confianza a través de la información", afirman desde la tienda. Cada cliente recibe explicaciones sobre los factores que influyen en la valoración, desde la pureza del oro hasta el diseño o el estado de conservación.
Todo ello como respuesta a un público cada vez más exigente y conocedor del mercado. El resultado es un servicio que "combina la precisión del análisis técnico con la cercanía del trato humano, dos cualidades que rara vez coinciden en un mismo espacio".
Cada joya o pieza de oro que llega a manos de un especialista tiene detrás una historia. Hay quienes venden por necesidad de liquidez puntual, otros lo hacen como parte de una reorganización patrimonial y no faltan quienes desean dar una segunda vida a piezas heredadas que ya no utilizan.
"Desde herencias familiares hasta joyas contemporáneas, cada pieza se trata con respeto, sabiendo que su valor no se mide únicamente en gramos, sino también en historia y significado", añaden. Las piezas de autor, las antigüedades o aquellas que reflejan estilos concretos de época (art déco, modernismo, orfebrería clásica, etc.) pueden alcanzar precios superiores a su peso en metal. Por eso, la tasación de joyas requiere una mirada doble: técnica y cultural, que entienda tanto la composición como el contexto histórico o estético de cada creación.
Siempre ha sido un activo refugio, pero ahora está cobrando un auge especialmente llamativo. Desde que el pasado 8 de octubre el lingote de oro alcanzara los 8.000 dólares, la inmensa mayoría de ciudadanos, tanto inversores como no inversores, ha visto aumentar su interés por este material.