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CaixaBank y Santander se enfrentan por la quita del 49% que evitaría la quiebra de Inside
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CaixaBank y Santander se enfrentan por la quita del 49% que evitaría la quiebra de Inside

El banco catalán es el principal acreedor de Liwe, matriz de la cadena de tiendas de ropa, que busca reestructurar una deuda de 65 millones. Hay más de 1.000 empleos en juego

Foto: Una tienda de Inside en Cala Millor, Mallorca. (Alamy/Nemesio Jiménez)
Una tienda de Inside en Cala Millor, Mallorca. (Alamy/Nemesio Jiménez)
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Liwe Española, matriz de la cadena de tiendas de ropa Inside, ha presentado esta semana el plan de reestructuración en el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Murcia para su homologación, apurando el plazo de la segunda prórroga del preconcurso. El plan también deberá ser aprobado por los accionistas en la Junta convocada para el 25 de noviembre. Los bancos asumen un potencial roto del 49% del crédito, pudiendo elegir entre préstamos participativos o quitas. Internamente, aunque opten por la vía de la conversión, la banca siempre habla de quita, dado que no cobrarían hasta 2033 y suponiendo que la evolución de la empresa sea positiva.

En el plan, al que ha tenido acceso este medio, Liwe cuenta con el apoyo de su principal acreedor, CaixaBank, y también de Caja Rural de Granada. Sin embargo, otros bancos han decidido no adherirse, como Santander, segundo máximo acreedor, o Sabadell, Bankinter, Deutsche Bank, Cajamar, Banco Cooperativo y el Instituto de Crédito Oficial (ICO), cuyo voto han ejercido las entidades. El pool bancario también cuenta con BBVA, Unicaja, Abanca, Caja Rural Central, Banca March, Ibercaja y Kutxabank.

El perímetro de deuda de Liwe, cuya sede está en Puente Tocinos (Murcia) y que tiene más de 1.000 empleos, asciende a 65 millones de euros, entre préstamos y avales. Más de la mitad está garantizada por avales del ICO. La empresa, que perdió 18 millones en el primer semestre, tras los números rojos de 24 millones en 2024, solicitó el preconcurso en abril para negociar una reestructuración con los acreedores, y consiguió en julio una prórroga de otros tres meses para evitar el concurso. Esta semana ha presentado el plan de reestructuración, según fuentes del mercado. La empresa está asesorada por Crowe, que sustituyó a EY, y Auren es el experto de la reestructuración.

El plan se ha presentado a través del artículo 639.2 de la Ley Concursal, que implica la aprobación por una mayoría cualificada de una clase de acreedores, con arrastre al resto. Liwe cuenta con el apoyo de CaixaBank, pero no con el de otros grandes bancos. De esta forma, podría haber impugnaciones ante la Audiencia Provincial de Murcia si se homologa el plan.

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El salvavidas propuesto al juez por parte de Liwe incluye la carencia hasta 2027 de todos los pagos de la deuda que mantendrá tras la reestructuración, el 51% del perímetro de 65 millones. A partir de ese año, se pagaría un 8,6% en 2027, un 12,2% en 2028, un 15,8% en 2029, un 19,6% en 2030, un 20,5% en 2031 y un 23,3% en 2032. Además, se propone una quita del 49%, con la alternativa de convertir el crédito en préstamos participativos, opción que los bancos han escogido para gran parte de la deuda no avalada por el ICO.

Los préstamos participativos se contabilizarán como patrimonio neto para la empresa, mejorando sus niveles de solvencia. El plan de reestructuración establece la amortización de estos préstamos el 31 de enero de 2033, momento en el que deberá realizarse un único pago junto a los intereses devengados. Si la empresa no ha reducido su apalancamiento y mejorado sus cifras de negocio para entonces, y no puede efectuar el pago, es cuando los acreedores tendrán la opción de transformar el préstamo en acciones.

Los préstamos participativos se contabilizarán como patrimonio neto para la empresa, mejorando sus niveles de solvencia

Además, si el importe de estos préstamos participativos excede el mínimo necesario para que Liwe no entre en situación de disolución, serán convertidos en capital social. Por lo tanto, los bancos se garantizan una posibilidad de recuperar parte del 49% del crédito al que se imponen quitas o conversión a préstamos participativos, pero lejana en el tiempo y con incertidumbre. En los próximos años podrían optar por vender la deuda a algún fondo.

El plan de viabilidad incorpora el cierre de otras 18 tiendas en los próximos años –ya ha clausurado 91 establecimientos–, y modificaciones en la estrategia comercial, rebranding, potenciación del canal online o mayor eficiencia logística. Asimismo, asume que los ingresos tocarán suelo en 2026, en 79 millones –lejos de los 129 millones de 2022–, y que se llegará a 98 millones en 2033. El resultado neto estaría cerca de cero en 2027, según este pronóstico, y sumará 2 millones en 2028, 4 millones en 2029, e irá creciendo hasta los 7,1 millones en 2033.

Evolución del negocio

El dueño de Inside tuvo que acometer esta reestructuración por una sencilla razón: las ventas en sus tiendas cayeron y aparecieron los números rojos al final de sus estados financieros. Cuando inició este proceso en octubre de 2024, venía de registrar una caída de ingresos del 13% y unas pérdidas de 2,1 millones en el primer semestre, para finalizar el ejercicio con un agujero de 24 millones. En el año anterior, ya había obtenido un resultado negativo de 2,9 millones tras reducir su facturación en un 1%.

Para explicar esta preocupante marcha de su negocio, apuntó a una falta de adaptación a los nuevos retos que se habían originado en la industria de la moda con la pandemia del coronavirus, que obligó a cerrar todas las tiendas durante meses. Más en concreto, señaló la necesidad de potenciar la omnicanalidad y la digitalización, para poder hacer frente a la aparición de nuevos competidores —como Shein o Temu— o la complejidad de la cadena de suministro.

Tuvo que acometer esta reestructuración por una sencilla razón: las ventas en sus tiendas cayeron y aparecieron los números rojos

La solución más inminente para darle la vuelta a su negocio ha sido acometer el cierre de buena parte de su red de tiendas. Solo en los nueve primeros meses de este 2025, bajó la persiana de 91 establecimientos, el 27% de la red que tenía al comienzo de año. Su intención es seguir con esta estrategia, para "concentrar los recursos en aquellos mercados y ubicaciones con mayor potencial".

En el sector retail, el cierre de locales viene siempre acompañado de despidos. En el caso de Inside, durante el primer semestre del año tuvo que pagar el finiquito a 96 empleados de sus tiendas —el 8,5% de su plantilla—, a los que hay que sumar 41 trabajadores de los servicios centrales que tuvieron que abandonar la compañía por el expediente de regulación de empleo (ERE) que ejecutó en agosto.

Aunque la intención es que esta remodelación traiga beneficio a su negocio, este tipo de procesos tiene siempre un primer impacto por los costes asociados que se traduce en pérdidas aún más abultadas. Así se explica que Liwe Española registrase unos números rojos de 18,3 millones en los seis primeros meses de 2025, de acuerdo con las cuentas que remitió a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Además, el cierre de tiendas le originó un descenso de las ventas del 15,5%.

La solución más inminente para darle la vuelta a su negocio ha sido acometer el cierre de buena parte de su red de tiendas

"Somos plenamente conscientes de que los resultados de este semestre recogen todavía el impacto de decisiones difíciles, pero también imprescindibles para asegurar el futuro del Grupo", reconoció el director general, José Ángel Pardo. Aunque aseguró igualmente que durante este periodo de transición "se están consolidando las bases para una mejora progresiva de la rentabilidad en los próximos ejercicios". Ahora, podrá buscar ese objetivo con la tranquilidad de que la restructuración con los acreedores ya está aprobada.

Liwe Española, matriz de la cadena de tiendas de ropa Inside, ha presentado esta semana el plan de reestructuración en el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Murcia para su homologación, apurando el plazo de la segunda prórroga del preconcurso. El plan también deberá ser aprobado por los accionistas en la Junta convocada para el 25 de noviembre. Los bancos asumen un potencial roto del 49% del crédito, pudiendo elegir entre préstamos participativos o quitas. Internamente, aunque opten por la vía de la conversión, la banca siempre habla de quita, dado que no cobrarían hasta 2033 y suponiendo que la evolución de la empresa sea positiva.

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