Bain Capital se revende ITP Aero por 5.500 M con grandes plusvalías para Indra y Botín
El fondo estadounidense ultima de la mano del banco Evercore el traspaso del fabricante vasco de motores de avión a un nuevo fondo al multiplicar por tres su valor
Bain Capital ha lanzado el proceso para vender ITP Aero, el fabricante vasco de motores para el sector aeronáutico, que se va a convertir en una de las grandes operaciones del capital riesgo en España. Según distintas fuentes, el 'private equity' estadounidense está preparando una solución alternativa a la venta directa para eludir el potencial veto del Gobierno de Pedro Sánchez, cuya autorización es necesaria para la venta al considerarse una empresa estratégica en el área de defensa.
Según estas fuentes, Bain Capital está montando ya un fondo de continuidad, es decir, un vehículo de inversión liderado por la propia firma, pero en la que entrarán nuevos accionistas. De esta forma, el 'private equity' con sede en Massachusetts, que seguirá como máximo accionista, venderá una parte de ITP Aero y hará caja, mucha, a la espera de un momento más flexible, y reinvertirá parte de sus plusvalías. La operación está siendo coordinada por Evercore, el banco liderado en España por Juan Pedro Pérez Cózar, que ha ayudado a la firma americana en otros procesos similares en Estados Unidos.
La sociedad americana compró la multinacional vasca a Rolls-Royce en 2022 por 1.750 millones tras un año de análisis para obtener la verificación de Moncloa. En ese momento, Finkatuz, el brazo inversor del Gobierno vasco, se hizo con un 6% por 65 millones, y JB Capital, el fondo de Javier Botín, un 8%, por unos 86 millones. Hoy en día, la valoración del grupo con sede en Zamudio (Vizcaya), ronda los 5.500 millones. Así lo aseguran fuentes financieras al aplicar un múltiplo de más de diez veces a los 400 millones de beneficios de explotación o EBITDA (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) que genera ITP Aero. Por lo tanto, Bain Capital habrá multiplicado por tres el valor de su inversión, del que también se beneficiará Indra.
La compañía controlada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) adquirió un paquete del 9,5% de la multinacional vasca por 175 millones. El fondo estadounidense le vendió ese porcentaje en agosto de 2023 casi al mismo valor al que había entrado él mismo un año antes, en una operación de marcado carácter político. Porque el Gobierno de Pedro Sánchez quería incluso haber comprado hasta un 25% del capital, pero Bain exigía ya una valoración actualizada de ITP, por lo que Indra no se podía permitir en ese momento esa inversión.
No obstante, la Indra actual tiene mucha más capacidad de compra. De hecho, la empresa presidida por Ángel Escribano ha acometido la adquisición de Hispasat por 750 millones, hizo una oferta no vinculante por Santa Bárbara y está en proceso de fusionarse con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), la empresa de la familia del propio presidente. Su capitalización se ha multiplicado por tres y valdría ya más que la propia ITP.
Dado el tamaño que ha alcanzado el fabricante de motores para aviones, tanto comerciales como militares, la adquisición de Bain Capital solo se la pueden permitir un número muy limitado de fondos de capital riesgo con mucho músculo o compañías industriales del sector. A Indra le encantaría elevar su participación, como ha expresado su cúpula directiva. En cualquier caso, Moncloa tendrá la última palabra gracias a la llamada ley antiopas.
Una norma creada en plena pandemia para evitar la toma de empresas en problemas calificadas como estratégicas, que el Gobierno ha mantenido en el tiempo, y por la que tiene el derecho de veto ante cualquier operación corporativa de más 500 millones. Y ese es un temor que tiene el fondo americano asesorado por Juan María Nin, que según distintas fuentes ha obtenido el visto bueno gubernamental para utilizar la fórmula del fondo de continuidad con nuevos inversores. La operación está previsto que se cierre en el primer trimestre de 2026.
Pelotazo para Indra
Bain Capital ya ha recuperado una buena parte de su inversión en ITP. El pasado año se pagó un dividendo de 630 millones y ahora va a aprobar una segunda remuneración de 800 millones. Una retribución que se embolsarán de forma proporcional el fondo de capital riesgo, Indra, JB Capital y Finkatuz, gracias a que van a endeudar a la compañía en cerca de 1.000 millones adicionales.
Para Indra, además de la entrada de dinero en caja por el dividendo, la maniobra de Bain Capital con el fondo de continuidad supondrá una ventaja adicional para Indra. El grupo presidido por Ángel Escribano se podrá apuntar en su balance la revalorización de la inversión. Si Bain valora ahora ITP en 5.500 millones, frente a los 1.700 que pagó hace tres años, la compañía semipública podrá actualizar el valor de su inversión hasta los 525 millones, frente a los 175 que pagó hace poco más de dos años. Por tanto, se apuntará beneficios de casi 350 millones el próximo año.
ITP Aero, que cuenta con cinco plantas en el País Vasco (Zamudio, Barakaldo, Sestao, Derio y Torrelarragoiti), factura ya más de 1.600 millones, el doble de cuando entró Bain en su accionariado. Pero el nuevo plan estratégico hasta 2031 prevé multiplicar de nuevo esta cifra gracias al incremento histórico de los presupuestos de Defensa de la mayoría de los países de Europa.
Bain Capital ha lanzado el proceso para vender ITP Aero, el fabricante vasco de motores para el sector aeronáutico, que se va a convertir en una de las grandes operaciones del capital riesgo en España. Según distintas fuentes, el 'private equity' estadounidense está preparando una solución alternativa a la venta directa para eludir el potencial veto del Gobierno de Pedro Sánchez, cuya autorización es necesaria para la venta al considerarse una empresa estratégica en el área de defensa.