Hablar con la mirada: la tecnología que da voz a las personas con parálisis cerebral
La Fundación Aspace Zaragoza, que acaba de adoptar esta tecnología, y la Fundación Dádoris, que ayuda a jóvenes sin recursos, han recibido fondos de Ibercaja a través de su iniciativa 'Tu dinero con corazón'
Adrián es un niño zaragozano de nueve años. Le encanta que le hagan mimos, bailar, jugar con pompas de jabón y, sobre todo, rodearse de su gente: “Su mirada habla por sí sola”, asegura Julia Lasheras, su logopeda. Una afirmación que, desde hace unos meses, puede entenderse de forma completamente literal: sus ojos son los que le permiten jugar, elegir y expresarse. Adrián nació con parálisis cerebral y no puede utilizar su voz para comunicarse, ni sus manos para señalar.
La tecnología en cuestión se llama ComuniQa Eye XL y ha sido implantada en su colegio, el San Germán de Fundación Aspace Zaragoza, al que asiste desde hace cuatro años. Ante la pantalla y con sus ojos, Adrián se divierte explorando nuevos juegos: "Puede hacer música, explotar globos, chafar frutas para conseguir puntos, elegir y accionar vídeos o pintar grafitis. Poco a poco y jugando, va consiguiendo avanzar en autonomía y ser consciente de que por sí mismo puede hacer todo esto", nos cuenta Julia Lasheras.
La tecnología, desarrollada y comercializada por la firma catalana Quimera, consiste en una pantalla de 20 pulgadas que se coloca en una silla de ruedas o mesa y usa una cámara para seguir los ojos del usuario. La pantalla muestra letras, palabras o iconos; el usuario mira lo que quiere decir, como "tengo hambre" o un emoji, por ejemplo, y el aparato lo convierte en voz o texto al instante. Programas como Grid 3 pueden hablar, mandar mensajes, navegar por internet o hasta encender luces desde un USB. Además, tal y como cuentan desde la fundación, “su soporte con ruedas y altura regulable permite adaptarlo a usuarios de cualquier edad, favoreciendo su uso en distintos espacios del centro”.
Los comienzos con los más pequeños son a través de juegos: "Ponemos el lector de mirada abajo y ellos ven que donde dirigen el ojo, algo pasa. Por ejemplo, si aparece una fruta en la pantalla, la miran y automáticamente se aplasta. Si aparece una columna de burbujas, pueden cambiarla de color con la mirada. Son las técnicas que estamos utilizando con Adrián", añade.
Este proyecto está enmarcado en el programa Aspace Net y financiado por Ibercaja a través de su iniciativa 'Tu dinero con corazón', un programa que promueve la inversión solidaria y dona un porcentaje de la comisión de gestión de su Fondo de Inversión y su Plan de Pensiones Ibercaja Sostenible y Solidario. Desde el año 2020, la entidad ha ayudado a impulsar 130 proyectos con cerca de 4.400.000 euros de donaciones.
Son los propios inversores del fondo y del plan de pensiones quienes eligen, mediante su voto, a qué iniciativas se destinan los fondos. Desde el apoyo a familias con hijos con cuidados paliativos, hasta personas con párkinson o la ayuda a jóvenes académicamente brillantes de familias en riesgo de exclusión social. De esto último se encarga la Fundación Dadoris, que ha recibido 100.000 euros a través de este programa de Ibercaja.
Académicamente brillantes, pero sin recursos
La Fundación Dádoris, creada en 2018, impulsa el acceso a la universidad de jóvenes con un buen expediente académico que sin apoyo económico no podrían costear sus estudios. A través de becas que cubren la totalidad de la carrera (cuatro o cinco años), la fundación financia cada año a entre cuatro y seis estudiantes destacados, ofreciéndoles tutorías personalizadas con expertos y profesores universitarios, refuerzo en idiomas, programas Erasmus y prácticas laborales, además de facilitar su incorporación a empresas de primer nivel tras graduarse, impactando positivamente también en sus familias.
"Para mí, salir del pueblo no era solo estudiar, era encontrar un trabajo, encontrar la forma de pagar un piso y encontrar la forma de poder vivir". Quien pronuncia estas palabras es Pablo Luzón, uno de los beneficiados. Gracias a esta ayuda pudo estudiar Comunicación Audiovisual y continuar sus estudios. Junto a él, Ángela Malka, estudiante de Biomedicina, también relata su experiencia: "Llegó un momento en que, por circunstancias familiares y económicas, no sabía si podría seguir estudiando fuera tal y como requería mi carrera. Encontré una red de personas increíbles que apuestan por el talento, y eso me ha cambiado la vida".
En relación con estos proyectos, desde Ibercaja afirman que "el dinero permite a nuestros clientes comprar una casa, formar una familia, impulsar su negocio, disfrutar de tranquilidad económica en la jubilación... Pero también impulsar proyectos sociales o disfrutar del deporte y la cultura. Por eso, a diferencia de los grandes bancos cotizados en bolsa, repartimos dividendos a las cuatro fundaciones que componen nuestra estructura de capital: Fundación Ibercaja, como accionista mayoritaria, Fundación Caja Inmaculada, Fundación Caja Badajoz y Fundación Caja Círculo. A través de ellas, devolvemos a la sociedad el 100% de nuestros beneficios".
Adrián es un niño zaragozano de nueve años. Le encanta que le hagan mimos, bailar, jugar con pompas de jabón y, sobre todo, rodearse de su gente: “Su mirada habla por sí sola”, asegura Julia Lasheras, su logopeda. Una afirmación que, desde hace unos meses, puede entenderse de forma completamente literal: sus ojos son los que le permiten jugar, elegir y expresarse. Adrián nació con parálisis cerebral y no puede utilizar su voz para comunicarse, ni sus manos para señalar.