El 'Booking de los trenes' contra operadores: la batalla digital por captar a los viajeros
El intento fallido de compra de Trainline a Trenes.com afloró una disputa en el negocio de las plataformas en este sector. La entrada de Uber y una regulación marcan esta contienda
Pasajeros en la estación de trenes de Atocha. (EFE/Fernando Villar)
En España se ha disparado el uso del tren desde 2020. La competencia feroz con la que opera desde entonces Renfe por la llegada de la francesa Ouigo y la italiana Iryo ha disparado en un 77% el número de viajeros, según la CNMC. En paralelo, se ha creado otro negocio paralelo por dónde se gestionan esa avalancha de nuevos billetes. Como sucedió con el negocio hotelero, las plataformas de comparación y contratación han crecido en paralelo hasta controlar una cuota significativa del mercado. Un hecho que genera una disputa con los propios operadores.
En España, las plataformas activas para la contratación de billetes de tren son Omio, Rail Europe, Trenes.com, Trainline y, desde este año, Uber Trenes. Las dos primeras tienen el foco en el viajero internacional, las dos segundas son las plataformas más usadas por esa gran clientela que desde 2020 elige Renfe, Ouigo o Iryo para moverse por España.
La plataforma británica Trainline, que también ofrece servicio de autobús, destaca por encima del resto, ya que es el agregador líder en Europa y España, con crecimiento de la ventas de tickets en España del 41% en el último año. Su control del mercado le ha llevado a ser reconocido como el 'Booking de los trenes', por sus similitudes con la gran aplicación de servicios de alojamiento. Por su parte, Trenes.com, una empresa española fundada en 2014, tiene su foco en el mercado español y ha logrado hacerse un hueco hasta registrar ya resultados netos positivos.
Las plataformas se han abierto camino mejorando los servicios digitales de los operadores, conocidos son los problemas digitales de Renfe. A lo que se suman, una opción que es clave en el negocio ferroviario como es poder contratar, por ejemplo, Renfe para la ida y Ouigo para la vuelta. En el caso de Trainline, sus datos apuntan a que el 18 % de los viajes reservados no se habrían realizado de no existir la plataforma.
Todo parecía maravilloso, pero...
Con la aparición de tantas plataformas y datos de tanto crecimiento de pasajeros para los operadores, parece que todos compiten en ‘paz y armonía’ desde 2020 por esta situación boyante del negocio en España. Pero no es así. En abril de este año, Trainline, operador que cotiza en la bolsa de Londres, comunicó su decisión de comprar Trenes.com. Y, tres meses después del anuncio del acuerdo, el 1 de julio, la empresa británica notificó a la CNMC que desistía de la compra.
La operación, que había pasado relativamente desapercibida fuera del sector, queda así archivada por el regulador sin que la compañía haya explicado los motivos, en un momento de máximo escrutinio sobre el acceso a datos y la distribución digital de billetes. Algunas voces cercanas al regulador alertaban de una operación entre competidores que podría provocar un aumento de las comisiones a operadores, limitaciones del mercado y reducción de opciones para el consumidor.
Algo que ya se había vivido en otros países de la Unión Europea. La distribución digital de billetes de tren en Europa está bajo la lupa de Bruselas y los reguladores nacionales observan con cautela cualquier operación que pueda concentrar cuota o limitar el acceso a la información. El contexto es más amplio que una simple compra por parte de un gigante británico por una startup española. En el trasfondo, late una pugna jurídica y tecnológica por el control del canal digital.
La batalla enfrenta, desde hace años, a los agregadores paneuropeos —como Trainline— con los operadores ferroviarios históricos. El modelo de intermediación digital funciona como un mercado que opera bajo el término que en competencia se conoce como de dos lados: cuanto más tráfico concentran las plataformas, más atractivo resultan para los operadores; y cuanto más contenido agregan, más fácil es fidelizar a los usuarios.
En ese equilibrio, la integración con un actor local como Trenes.com habría reducido fricciones para el viajero —comparaciones, combinaciones y conexiones en un solo flujo—, pero también reforzado la capacidad de negociación del agregador frente a quienes suministran la oferta. Este pulso entre plataformas y operadores nacionales ha llegado ya al plano jurídico. Las plataformas piden un acceso justo y en condiciones equitativas. Los operadores ferroviarios avisan de que estas plataformas, sin gastar un euro en trenes, dominan más del 10% del mercado y no dejan de crecer.
Bruselas avisó a Renfe
En enero de 2024, la Comisión Europea hizo vinculantes los compromisos ofrecidos por Renfe para resolver una investigación abierta en 2023 por presunto abuso de posición dominante en el mercado español de venta de billetes en línea. Bruselas había concluido, de forma preliminar, que la operadora pública impedía a las plataformas competidoras acceder a su contenido completo y a los datos en tiempo real sobre tarifas, disponibilidad y horarios, información esencial para poder competir en igualdad de condiciones con sus canales digitales propios.
Renfe se comprometió a abrir a terceros todos sus contenidos y datos en tiempo real, a garantizar la calidad técnica de ese acceso —con límites de error y disponibilidad— y a no emplear medidas discriminatorias que obstaculicen a las plataformas rivales. También introdujo un mecanismo de control independiente para verificar su cumplimiento. La Comisión consideró que esos compromisos disipaban sus reservas, los declaró jurídicamente vinculantes y los dejó en vigor por tiempo indefinido.
¿Nueva regulación?
La decisión con Renfe se interpreta como un precedente práctico del marco que Bruselas quiere convertir en ley a través del proyecto de Multimodal Digital Mobility Services (MDMS), aún en fase de desarrollo dentro del Passenger Mobility Package.
Este expediente, incluido en el Legislative Train del Parlamento Europeo, busca establecer una regulación común para la interoperabilidad de datos, la transparencia y la competencia entre operadores y agregadores digitales. Su origen se remonta a la carta de intenciones de Ursula von der Leyen de septiembre de 2021. El 29 de noviembre de 2023, la revisión del Reglamento Delegado sobre los servicios europeos de información de viajes multimodales (MMTIS) sirvió como primer paso dentro del Passenger Mobility Package. Desde diciembre de 2024, la iniciativa seguía activa en el Parlamento comunitario.
En los documentos oficiales, la Comisión describe el MDMS como un marco para que las plataformas y los operadores compartan la información "esencial" de viaje —rutas, horarios, disponibilidad y tarifas— y habiliten la compra de trayectos (también combinados) de forma interoperable. En paralelo, varios Estados miembros han pedido que ese acceso se rija por condiciones justas, razonables y no discriminatorias y por estándares técnicos comunes de intercambio de datos.
La futura regulación podría redefinir la relación entre los nuevos entrantes —como Ouigo o Iryo— y los grandes agregadores. Si se hace obligatorio compartir la información en tiempo real bajo condiciones no discriminatorias, los operadores perderán parte del control sobre la presentación de su oferta y sobre la relación directa con el cliente.
En cambio, las plataformas ganarán peso como infraestructuras comerciales, pero deberán cumplir obligaciones técnicas y de transparencia más estrictas. Los roces entre ambos mundos —quién controla el inventario, cómo se muestran los precios o qué ocurre cuando se combinan trayectos de diferentes compañías— anticipan los puntos de fricción que la norma tratará de resolver.
En España se ha disparado el uso del tren desde 2020. La competencia feroz con la que opera desde entonces Renfe por la llegada de la francesa Ouigo y la italiana Iryo ha disparado en un 77% el número de viajeros, según la CNMC. En paralelo, se ha creado otro negocio paralelo por dónde se gestionan esa avalancha de nuevos billetes. Como sucedió con el negocio hotelero, las plataformas de comparación y contratación han crecido en paralelo hasta controlar una cuota significativa del mercado. Un hecho que genera una disputa con los propios operadores.