"Mientras en Occidente seguimos estudiando a Clausewitz, nuestros enemigos leen a Sun Tzu"
En la era de la globalización pacífica, las empresas pedían consejo a diplomáticos y expertos comerciales. Signo de los tiempos, el sector privado está recurriendo cada vez más a analistas geopolíticos y currículums militares
En la era de la globalización pacífica, las empresas pedían consejo a diplomáticos y expertos comerciales. Signo de los tiempos, el sector privado está recurriendo cada vez más currículums castrenses y analistas de riesgo geopolítico. El coronel (r) Graham Cundy habla con los galones de conocer la guerra desde el terreno y desde la mesa de planificación. Ex-royal marine condecorado con la Orden del Imperio Británico, este estuvo a cargo de operaciones de contrainsurgencia como miembro de las fuerzas especiales desplegado en Afganistán e Irak y trabajó durante sus 25 años de carrera militar en algunos de los escenarios más complejos del planeta.
Desde su paso a la reserva, Cundy (1967) ha utilizado su experiencia en diversos teatros de operaciones y su conocimiento estratégico en varios roles al servicio de la administración pública en Reino Unido. Ahora, desde la consultora Earendel Associates asesora a empresas, gobiernos y académicos para navegar este nuevo contexto global, marcado por el riesgo, la hostilidad y el conflicto. Nos atiende durante algo más de media hora antes de intervenir en el foro Seguridad en tiempos de incertidumbre organizado por Fundación ESYS, donde hablará en la mesa Anticipando Amenazas Híbridas.
PREGUNTA. La guerra híbrida ya forma parte del paisaje estratégico e informativo habitual: ciberataques masivos, sabotaje de infraestructuras críticas, drones cerrando aeropuertos, campañas de desinformación. ¿Cómo valora la preparación de los ejércitos, gobiernos y sociedades europeas para lidiar con esta nueva situación?
RESPUESTA. Llamar a esto guerra híbrida puede ser un término engañoso. Prefiero conflicto híbrido o conflicto en la zona gris. Cuando mencionamos la palabra "guerra", automáticamente pensamos que es un problema que deben resolver los militares, la OTAN. Pero lo que necesitamos es considerar cómo reacciona una sociedad, cómo responde a estos elementos por debajo del umbral de la guerra, incluyendo las agencias de inteligencia, el sistema legal, los medios, la policía. No es un fenómeno nuevo, ha existido durante mucho tiempo.
P. Pero hoy se vive con una intensidad inédita y hay mucho en juego.
R. Se está volviendo más prevalente porque es increíblemente barata y permite la negación de responsabilidad (al atacante). Lo que estamos viendo en este momento está diseñado y calibrado deliberadamente para que no cruce el umbral de la guerra. Vemos adversarios muy inteligentes —no solo en Rusia, sino en muchos lugares, como los chinos en Taiwán— que están buscando constantemente aumentar la presión, sondear nuestras capacidades y ver nuestras reacciones. Puedes comprar un dron por pocos cientos de euros, generar el caos y esconder al responsable. Esto plantea un dilema para las democracias liberales: si no hacemos nada, muestra nuestra debilidad y anima al agresor; si respondemos, corremos el riesgo de una escalada.
P. Entonces, ¿cómo debemos manejarnos en esta zona gris?
R. En Occidente, desde una perspectiva militar, pensamos en términos de la OTAN y el Artículo 5. Nuestros pensamientos son muy binarios, y la visión occidental, en su conjunto, es muy lineal: paz, guerra; Artículo 5, no Artículo 5. Sin embargo, lo que busca el enfrentamiento en la zona gris es detectar y aprovechar debilidades para atacarnos durante esos "escenarios intermedios". Muchos de nuestros adversarios no estudian a Clausewitz, parece que leen a Sun Tzu, que es mucho más apropiado, con su idea de que la batalla más decisiva es la que se gana sin luchar en absoluto. La hostilidad híbrida busca erosionar nuestra colectividad, nuestra sociedad y nuestra forma de pensar para ganar la guerra antes de la primera batalla.
P. Entiendo que Clausewitz representa la visión occidental racional y estructurada: la guerra como continuación de la política por otros medios, con ejércitos, estrategias y objetivos claros), mientras que Sun Tzu es este enfoque oriental, más flexible, psicológico y sutil: ganar sin combatir, usar el engaño, la paciencia y la adaptación. ¿Qué lección podemos extraer de esto?
R. El dominio cognitivo es un aspecto clave, es decir, la voluntad de la gente. Aquí es donde la IA realmente entra en juego con los bots y las granjas de bots. La desinformación que se difunde ahora, la capacidad de llenar el espacio y aumentar el nivel de ruido sobre la información real que se publica. La difusión de historias falsas busca erosionar nuestras democracias en Occidente, fracturar nuestras sociedades mediante el uso de la IA, la falsificación de mensajes y la proliferación mensajes de odio desde granjas de bots.
Esto está diseñado deliberadamente para crear divisiones dentro de Europa y sus estructuras, y al mismo tiempo, crear espacio para voces dentro de nuestras propias sociedades que promueven el nacionalismo o el populismo, lo que lleva a una mayor fragmentación de nuestras sociedades. Cuando se piensa en el conflicto, se piensa que es un problema estatal. Yo diría que cada vez más es un problema del sector comercial y privado porque son los eslabones más débiles.
Cundy durante la entrevista. (Fundación ESYS)
P. Este auge de los ataques híbridos se produce en el contexto de la guerra en Ucrania. El consenso militar europeo es que nuestro marco de seguridad y defensa en lo que resta de siglo depende del resultado de esa contienda. ¿Puede Kiev todavía ganar?
R. Es una pregunta de millones de dólares. Nadie pensó que los ucranianos seguirían luchando cuatro años después del ataque y, sin embargo, lo hacen. Sí, están cediendo terreno lentamente, pero la ofensiva rusa de este año no ha logrado sus objetivos. Por eso estamos viendo un aumento de la actividad híbrida dentro de Europa, como un segundo frente para los rusos para castigar a los que más apoyan a los ucranianos. No es casualidad que veamos un aumento de la actividad híbrida en los Estados bálticos, Dinamarca, Alemania, y las incursiones en Polonia y Estonia. Esto envía un mensaje muy fuerte a los aliados más cercanos de la causa ucraniana. Militarmente, puede que no les esté yendo bien, pero en otros aspectos, Putin todavía puede lograr resultados.
P. También muchos analistas creían que Rusia iba a implosionar, pero tampoco hay signos de un inminente colapso.
R. Nunca hay que subestimar la capacidad de Rusia para absorber bajas significativas. Creo que están perdiendo en el lado económico, no en el campo de batalla. Las pérdidas rusas ya son enormes, pero sus recursos son considerables. La capacidad ucraniana para luchar asimétricamente contra la fuerza rusa, como se vio con los ataques a la flota del Mar Negro y su capacidad para socavar las exportaciones de hidrocarburos y ahora los combustibles clave dentro de su propio país, está teniendo un efecto. La pregunta es cuánto tiempo y hasta dónde puede Rusia seguir absorbiendo eso. Creo que los rusos son vulnerables. Si estuviéramos unidos en nuestras sanciones, eso haría una contribución significativa.
P. Como consultor sobre riesgos geopolíticos, ¿qué conflictos emergentes o puntos críticos ve en el mundo que las empresas deberían tener en cuenta?
R. El tema de China y Taiwán está bastante cubierto. Sin embargo, hay una diferencia con lo que vemos en Rusia-Ucrania. Los chinos están en una posición económica mucho más fuerte y creo que tienen el tiempo de su lado. Por lo tanto, en mi opinión, no creo que estemos viendo una crisis inminente de guerra allí. Creo que veremos una lenta escalada y un aumento de la presión, pero con la visión china de que, en última instancia, prevalecerán sobre Taiwán. Esto genera un grado de estabilidad en términos de resultados inmediatos que no vemos en otros lugares.
P. ¿Qué otras áreas le preocupan?
R. Para mí, un área que causa una preocupación significativa es la desestabilización en África, particularmente en el Sahel. Esto es un cambio fundamental. Estamos viendo una serie de actores, incluyendo paramilitares rusos y algunas entidades chinas, desestabilizando áreas en las que quizás no teníamos la mayor influencia, pero sí un grado de ella, y esa influencia ahora está disminuyendo.
También veremos una gran competencia de poder por las tierras raras. La República Democrática del Congo (RDC) es algo a lo que hay que prestar más atención, especialmente la competencia por el control, no solo político sino también comercial. Y, por supuesto, los combates en las fronteras con el movimiento de resistencia M23 y el ejército congoleño.
P. En 2011, escribió una columna advirtiendo que las operaciones militares en Afganistán no estaban logrando "ganarse los corazones y las mentes" de la población local. Y una década después, en 2021, cayó Kabul sin resistencia. Ahora, el mundo parece entender solo el poder duro (hard power). ¿Ha muerto el poder blando (soft power)?
R. El poder blando definitivamente no está muerto. El punto es que es difícil tener influencia de poder blando sin tener un poder duro confiable que asegure tu libertad para promoverlo. Necesitamos disuadir el poder duro de nuestros potenciales enemigos y la amenaza que ese poder duro supone para nuestras sociedades. Aunque no estamos en guerra en este momento, estamos en una contienda diaria en esta zona gris. Y es nuestro poder duro el que protege eso. ¿Por qué debemos luchar en la zona gris? Yo diría que estamos luchando por nuestra narrativa de poder blando. Por nuestra visión del mundo.
P. La guerra en el flanco oriental ha demostrado que el poder duro de la OTAN era Estados Unidos. ¿Podría Europa ejercer esa disuasión dura si se llegara a cuestionar o quebrar el vínculo transatlántico bajo la presidencia de Donald Trump?
R. La alianza con los estadounidenses es significativa. Su dominio tecnológico y de inteligencia marca la diferencia. Pero no subestimen a la OTAN. Los actos de agresión, como las incursiones de MIG-31 en Estonia o los drones sobre Schleswig-Holstein (en Alemania) o en Polonia, son relevantes. Pero la respuesta de la OTAN también lo fue. Aunque se podría cuestionar la asimetría de derribar un dron de 5.000 dólares con un misil de 350.000 dólares, la OTAN tiene hoy la capacidad de responder y las fronteras de Europa están absolutamente defendidas. Creo que el aumento de la actividad híbrida o de zona gris es resultado de estas muestras de fuerza de la Alianza. No creo que Rusia pueda enfrentarse a la OTAN y ganar, incluso sin el apoyo de nuestros aliados estadounidenses. Los aliados europeos son más que capaces de defenderse de Rusia.
Cundy durante su intervención en el Foro ESYS en Fundación Telefónica. (Fundación ESYS)
P. Cada vez más, entidades públicas y empresas (no solo de defensa) buscan la asesoría y gestión de antiguos mandos militares. ¿Qué aportan los uniformados a las empresas privadas y a la administración civil?
R. Hay dos puntos interesantes. Hay una expresión que dice: "en la paz se innova, en la guerra se adapta". La mentalidad militar aporta la capacidad de decir: "Tenemos un problema hoy. ¿Qué tengo que pueda usar para resolverlo ahora? No mañana, no comprando un nuevo software cibernético. No, no, no. ¿Qué puedo hacer para que funcione hoy?". Esa es la primera cosa: personas prácticas que sacan lo mejor de una mala situación hoy.
La segunda es resiliencia y mentalidad de resiliencia. (Los militares) siempre debemos pensar en adelantarnos. El mejor momento para planificar la gestión de crisis no es durante la crisis, sino antes. Aunque sea tedioso y costoso, necesitamos tener redundancia. Necesitamos tener planes para saber exactamente qué vamos a hacer y cómo lo vamos a hacer. Y necesitamos tener comunicaciones sólidas para mantener unidos a nuestra gente, desde la perspectiva de la empresa, a nuestros empleados, y también a las personas que compran o suministran nuestro producto. Tenemos que mandar el mensaje de que sabemos lo que estamos haciendo.
P. Estamos siendo testigos de una acelerada robotización de la guerra, con vehículos y sistemas de armas cada vez más autónomos dotados de inteligencia artificial. ¿Cómo de preocupados deberíamos estar?
R. Siempre debemos preocuparnos por el aumento de la tecnología que facilita la guerra o la hace más devastadora. Debemos estar preocupados, pero también tener confianza en nosotros mismos. No debemos subestimar a nuestras propias sociedades y a la Humanidad para contrarrestar algunas de estas amenazas. Aunque el escenario actual parece distópico, no debemos olvidar que los ucranianos pudieron defenderse de una potencia militar significativamente superior y que tenía la ventaja de la sorpresa. La voluntad de ganar a menudo supera la ventaja tecnológica.
En la era de la globalización pacífica, las empresas pedían consejo a diplomáticos y expertos comerciales. Signo de los tiempos, el sector privado está recurriendo cada vez más currículums castrenses y analistas de riesgo geopolítico. El coronel (r) Graham Cundy habla con los galones de conocer la guerra desde el terreno y desde la mesa de planificación. Ex-royal marine condecorado con la Orden del Imperio Británico, este estuvo a cargo de operaciones de contrainsurgencia como miembro de las fuerzas especiales desplegado en Afganistán e Irak y trabajó durante sus 25 años de carrera militar en algunos de los escenarios más complejos del planeta.