El Corte Inglés: la nueva guardia de corps de la superpresidenta Marta Álvarez
La gran dama del grupo de grandes almacenes renueva por quinta vez en siete años la cúpula directiva, en manos ahora de un banquero de primer nivel sin experiencia en tiendas
La presidenta de El Corte Inglés, Marta Álvarez. (EFE)
Marta Álvarez ha heredado las costumbres de su padre, Isidoro Álvarez, el histórico presidente de El Corte Inglés, fallecido en 2014. Por una parte, su pasión por el trabajo, como demuestran los paseos que se da los sábados por los distintos centros comerciales para revisar hasta el más mínimo detalle. Una revisión pasillo a pasillo, desde los colores de las estanterías a la colocación de los productos. Si no fuese porque va acompañada por su equipo de seguridad y de los responsables de las tiendas, todos ataviados con la tradicional corbata verde, nadie que la viera diría que es la persona que más manda en la compañía, la primera accionista individual, junto con su hermana Cristina.
También ha hecho suyas las costumbres de su progenitor, que mandaba con mano de hierro. De hecho, Marta Álvarez prescindió este miércoles del quinto primer ejecutivo de El Corte Inglés desde que se hizo con el control del accionariado en 2018. Desde aquel momento, la presidenta del grupo de grandes almacenes ha apartado del cargo a Dimas Gimeno, su primo; a Jesús Nuño de la Rosa, ahora consejero delegado de Air Europa; a Víctor del Pozo, actual director general de MásOrange; a José María Folache, rescatado de Tous; y, por último, a Gastón Bottazzini, el directivo argentino, fichado personalmente por ella, como adelantó ayer en exclusiva El Confidencial.
La diferencia es que, ahora, El Corte Inglés no es El Corte Inglés de hace años. Principalmente porque en su capital tiene a compañeros ajenos a las familias herederas, como Mutua Madrileña, dueña del 8%, y a un jefe catarí, que mantiene otra participación del 5%, amén de contar con inversores institucionales de primer nivel internacional que le compran los bonos con lo que se financia la casa. Asimismo, cuenta con algún consejero independiente, como Manuel Pizarro, ex presidente de Endesa, que, no obstante, ejerce como cualquier otro independiente nombrado por el presidente.
Pero Marta Álvarez exige tanta lealtad como obediencia, por lo que, cuando algún directivo le falla, pierde pronto su confianza. Así ha pasado recientemente con Bottazzini, el primer consejero delegado no formado en el grupo y el primer extranjero en dirigir El Corte Inglés.
La gota que ha colmado el vaso fue una conversación sobre las ventas de 2025, año 1 del nuevo plan estratégico, que no estaban en línea con lo esperado. Según fuentes cercanas a la compañía, el argentino expuso sus motivos y en su respuesta derivó parte de la responsabilidad a la división de moda, que es la que más aporta al negocio y aquella en cuyo día a día operativo la propia Álvarez está más implicada. Las diferencias de opinión resultaron irreconciliables.
Pese a todo, su salida ha sido oficialmente por "mutuo acuerdo" porque Marta apreció su esfuerzo en renovar el grupo, hasta el punto de que le confió hace tres meses el nuevo plan estratégico 2025-2030, con 3.000 millones de inversión.
La solución de nombrar a Santiago Bau, ex de Goldman Sachs, como director general de todas las áreas que generan ingresos, y a Rafael DíazYeregui, de las que dan gastos, da cierta tranquilidad a los acreedores de El Corte Inglés. Porque Bau, el exbanquero de inversión de Goldman Sachs, aupado a gran director general pese a no tener experiencia de 'tendero', es la principal garantía para dar por sentado que los números seguirán siendo buenos incluso cuando el consumo afloje. Un rol que estará cubierto desde el punto de vista político y legal por Yeregui, la persona de confianza del hombre de confianza de Marta, José Ramón de Hoces, ambos procedentes del bufete Pérez-Llorca.
Además de esta dupla, que se juega el año entre el Black Friday y Navidad, Marta está encantada con cuatro personas que se han convertido en puntales del negocio. Por una parte, destaca César Brandariz, un joven al frente del departamento de Marketing, Creatividad, Producción y Marca, responsable del rejuvenecimiento del grupo, del acercamiento a las nuevas generaciones. La presidenta, a quien le encanta el negocio de la moda, está muy satisfecha con Brandariz, a quien escucha con mucha atención y al que tiene en gran estima profesional.
También con Laura Moreno, responsable de Compras, un cargo vital para El Corte Inglés, porque del éxito en la cadena de suministros depende en gran parte el atractivo comercial, la gestión de los stocks y, por tanto, los márgenes. La tercera persona muy valorada por Marta Álvarez es Gabriel Mateos, el jefe de ventas, seguido por Juan Flores, un controller al que ahora se le ha dado la responsabilidad de dirigir el área de logística tras la salida, esta por voluntad propia, de Javier Catena, que también era el jefe de la división inmobiliaria.
La gran dama de El Corte Inglés tiene claro que el grupo está por encima de determinados ejecutivos, como demuestra que ha logrado los mejores resultados desde la crisis financiera de 2007 pese a las desavenencias con los elegidos por ella misma para los cargos de responsabilidad. Unos números que avalan su gestión y su toma personal de decisiones, especialmente tras lograr hace un año el sello de empresa segura —‘investment grade’— para invertir en ella, según los exámenes de Standard & Poor's y Fitch, dos de las tres agencias mundiales de rating.
Todo un carácter en la antesala de que El Corte Inglés decida si quiere o no salir a bolsa, como le exigen sus accionistas, especialmente Mutua Madrileña, en este caso, por contrato. Como dice la presidenta, "El Corte Inglés es pura pasión, es mi vida".
Marta Álvarez ha heredado las costumbres de su padre, Isidoro Álvarez, el histórico presidente de El Corte Inglés, fallecido en 2014. Por una parte, su pasión por el trabajo, como demuestran los paseos que se da los sábados por los distintos centros comerciales para revisar hasta el más mínimo detalle. Una revisión pasillo a pasillo, desde los colores de las estanterías a la colocación de los productos. Si no fuese porque va acompañada por su equipo de seguridad y de los responsables de las tiendas, todos ataviados con la tradicional corbata verde, nadie que la viera diría que es la persona que más manda en la compañía, la primera accionista individual, junto con su hermana Cristina.