Inditex ha activado un proceso para designar una nueva firma auditora que revise sus cuentas consolidadas a partir del ejercicio 2026. Según ha podido confirmar El Confidencial, el grupo que preside Marta Ortega ha pedido presupuesto al resto de las Big Four, incluida EY, con el objetivo de comparar ofertas y decidir en las próximas semanas. Se trata del segundo mayor cliente de auditoría que tiene EY, y cuyos honorarios rondan los ocho millones de euros.
Fuentes consultadas por El Confidencial explican que el proceso responde a un cambio regulatorio y no a una ruptura o desacuerdo con EY. “El proceso está abierto y en curso”, apuntan, subrayando que la decisión final aún no se ha adoptado. En paralelo, el movimiento se produce apenas un año después de la crisis que llevó a Pontegadea —el holding inversor de Amancio Ortega— a prescindir de EY en Reino Unido, un episodio que reconfiguró la relación del grupo con su red internacional de auditoras.
Fuentes próximas al proceso explican que la compañía todavía no ha tomado una decisión definitiva, aunque KPMG no juega malas cartas, en el sector se da por hecho que Deloitte parte con ventaja. Sería, de hecho, un regreso simbólico, la firma auditó durante una década a todo el conglomerado hasta 2022, cuando la rotación legal obligó a ceder el testigo a EY. De hecho, en noviembre del año pasado, Deloitte volvió a auditar la rama británica del emporio Amancio Ortega tras el choque con EY.
Como ya contó este medio, la relación entre EY y el ecosistema de Ortega se tensó en Reino Unido el año pasado, cuando una socia que auditaba las cuentas de Pontegadea en UK presentó su renuncia a la filial británica Pontegadea UK tras dos años de discrepancias sobre la valoración de activos. EY detectó la necesidad de ajustar en 46,7 millones de libras el valor de varios inmuebles del grupo y, ante los retrasos en la formulación de las cuentas, la firma comunicó su cese mediante una carta en la que denunciaba sobrecostes no reconocidos y discusiones prolongadas con los directivos de la compañía.
Aquel episodio rompió una tradición de décadas, todas las sociedades del grupo Ortega —Inditex, Pontegadea Inversiones y las filiales inmobiliarias internacionales— habían estado auditadas históricamente por una misma firma. Tras la dimisión de EY en Reino Unido, Pontegadea UK y su filial luxemburguesa Hills Place designaron a Deloitte como nuevo auditor, devolviendo así a la firma al perímetro del grupo por primera vez en tres años.
EY mantuvo la parte más estratégica: Inditex y Pontegadea Inversiones. Ambas son las sociedades más relevantes por volumen y por exposición pública, y representan para la firma su segundo mayor cliente en auditoria, solo por detrás de BBVA. El contrato con Inditex, valorado en casi ocho millones anuales, fue prorrogado en la junta de accionistas celebrada en junio de 2025, garantizando la continuidad de la Big Four hasta el cierre de ese ejercicio.
Un imperio contable en tres bloques
El entramado de sociedades de la familia Ortega se ha ido fragmentando en los últimos años. Deloitte controla actualmente la auditoría de la rama internacional —Reino Unido y Luxemburgo—, mientras EY conserva las sociedades de mayor peso financiero en España. A ellas se suma KPMG, que audita Partler Participaciones, la sociedad a través de la cual Ortega canaliza otro 9,28% del capital de Inditex.
El resultado es un esquema contable dividido en tres grandes bloques. Este reparto contrasta con la filosofía tradicional del grupo, que durante años buscó homogeneidad y eficiencia al concentrar todos sus mandatos de auditoría en una única firma. La posibilidad de que Deloitte recupere la auditoría de Inditex a partir de 2026 supondría volver, al menos parcialmente, a esa estructura unificada que el propio grupo había mantenido hasta 2022.
Fuentes financieras consultadas explican que un eventual relevo en Inditex arrastraría previsiblemente a Pontegadea Inversiones, por razones de coherencia y consolidación contable. “Sería muy complicado mantener dos firmas distintas en los dos grandes vértices del grupo”, señalan.
EY, un cliente clave en un año convulso
Para EY, la pérdida de Inditex supondría un golpe relevante en su cartera de clientes del Ibex 35. La firma ha atravesado un ejercicio de contrastes: en 2025 consiguió revalidar la auditoría de BBVA —su mayor contrato en España, valorado en 34 millones de euros anuales— y sumar cuentas como la de Cellnex, pero también ha perdido mandatos históricos como los de Ferrovial y Enagás.
El caso Inditex tiene además un componente simbólico, más allá de los honorarios, el grupo gallego aporta prestigio y visibilidad internacional a su auditor, por su peso en el mercado y su condición de la mayor cotizada española. “No se trata solo del dinero, sino de lo que representa tener a Inditex en el porfolio global”, resume un socio de una Big Four.
EY mantiene oficialmente su posición hasta diciembre de 2025. Cualquier cambio de firma deberá ser aprobado en la junta general de accionistas del próximo verano, una cita que volverá a marcar el calendario corporativo de Arteixo.
Desde Inditex, EY, KPMG y Deloitte han preferido no hacer comentarios.
Inditex ha activado un proceso para designar una nueva firma auditora que revise sus cuentas consolidadas a partir del ejercicio 2026. Según ha podido confirmar El Confidencial, el grupo que preside Marta Ortega ha pedido presupuesto al resto de las Big Four, incluida EY, con el objetivo de comparar ofertas y decidir en las próximas semanas. Se trata del segundo mayor cliente de auditoría que tiene EY, y cuyos honorarios rondan los ocho millones de euros.