Adiós al 'efecto Ford': el automóvil valenciano deja de aportar saldo positivo a la balanza comercial española
Por primera vez desde que Almussafes está en marcha, el sector autonómico importó más coches y piezas que vendió al exterior en el primer semestre de 2025
Operarios trabajando en la factoría de Ford en Almussafes. (EFE/Kai Försterling)
El sector del automóvil en la Comunidad Valenciana ha dejado de ser contribuyente neto a la balanza comercial española. Por primera vez desde que la factoría de Ford en Almussafes opera ensamblando vehículos, la suma de importaciones de coches y componentes para su fabricación ha sido superior a la de las exportaciones. El informe semestral (enero-junio de 2025) que acaba de publicar la Dirección Territorial de la Secretaría de Estado de Comercio refleja un saldo negativo de 113 millones de euros. La razón es que la venta de coches terminados (1.725 millones) a clientes extranjeros ha sido inferior a las compras de unidades producidas en el exterior (1.771 millones).
Esas cifras, unidas al déficit comercial que habitualmente se produce en el intercambio de componentes, ha derivado en una balanza negativa, una mala noticia a la hora de medir la salud de la industria de la movilidad valenciana. La buena noticia es que el conjunto del sector español del automóvil sigue registrando superávit comercial, que fue de 4.845 millones de euros en el primer semestre del año, pese a sufrir un descenso de cerca del 9% en las exportaciones, según los datos difundidos por el Ministerio de Economía.
El déficit comercial en el automóvil valenciano está muy vinculado a la caída de producción y ventas de Almussafes, que sobrevive actualmente por debajo del 50% de su capacidad operativa y tiene en expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) a un millar de trabajadores, reforzado con el Mecanismo RED que protege a los afectados con un 90% de salario íntegro, vacaciones y pagas extra. La factoría solo ensambla el Kuga y está a la espera de recibir la asignación de un nuevo modelo multienergía, todavía desconocido, que comenzaría a fabricarse en 2027. El cuartel general de Ford en Deaborn, junto a Detroit, no ha aclarado si esta nueva referencia, de la que se prevén 300.000 unidades al año, sumará carga de trabajo al Kuga o reemplazará una parte de su producción.
Pese a un leve crecimiento del 2,4% de las exportaciones en junio, las ventas acumuladas de coches y componentes con sello valenciano fueron de 2.111 millones, frente a los 2.225 millones en compras. En la primera mitad de 2025, el desplome acumulado en exportaciones supera el 21%. El saldo negativo contrasta de forma notable con los 352,9 millones de balanza positiva en el mismo periodo de 2024, con 2.677 millones en ventas y 2.324 en compras. Es decir, incluso con un mayor volumen de importaciones, hubo el año pasado un mejor saldo comercial gracias a las ventas de vehículos acabados, que compensó el déficit que genera el mercado de componentes, pese al tejido de industria auxiliar que rodea a la fábrica de Almussafes en el Parque Juan Carlos I.
Sentido a la cadena de valor
Ese desajuste de la economía valenciana en el mercado de componentes, caracterizado por su naturaleza global y deslocalizada, se compensaba con las ventas de coches acabados gracias a la actividad de Ford Almussafes, dando sentido económico a la cadena de valor local y contribuyendo de forma positiva a la balanza de pagos. Este flujo se ha invertido en el primer semestre del año, una referencia que tiene rasgos históricos.
Entre enero y junio de 2022, cuando la pandemia ya remitía, el saldo positivo fue de 758 millones de euros gracias al fuerte impulso de las ventas de coches terminados, que aportaron 1.276 millones netos a la balanza comercial. Ese semestre se rozaron los 3.000 millones en exportaciones del sector, frente a los 2.238 millones en importaciones. En 2021, todavía en plena pandemia y con las cadenas de suministro afectadas, el saldo positivo fue de 485,8 millones. 2.232 millones en ventas y 1.746 millones en importaciones. De nuevo, la balanza de los coches terminados compensó el déficit en el intercambio comercial de componentes.
En 2023, entre enero y junio, el saldo positivo fue de 678,5 millones, con 3.132,1 millones en ventas y 2.453 millones en compras. Este año, la venta de automóviles ensamblados impulsó la balanza comercial en más de 1.149 millones. El subsector de componentes registró un saldo negativo de 470 millones.
El sector del automóvil en la Comunidad Valenciana ha dejado de ser contribuyente neto a la balanza comercial española. Por primera vez desde que la factoría de Ford en Almussafes opera ensamblando vehículos, la suma de importaciones de coches y componentes para su fabricación ha sido superior a la de las exportaciones. El informe semestral (enero-junio de 2025) que acaba de publicar la Dirección Territorial de la Secretaría de Estado de Comercio refleja un saldo negativo de 113 millones de euros. La razón es que la venta de coches terminados (1.725 millones) a clientes extranjeros ha sido inferior a las compras de unidades producidas en el exterior (1.771 millones).