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Gigantes como Mercedes y LVMH negocian su propia solución a los aranceles de Trump
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Gigantes como Mercedes y LVMH negocian su propia solución a los aranceles de Trump

A pocos días del 9 de julio, las grandes empresas europeas dejan a un lado Bruselas para salvaguardar sus intereses y evitar una posible guerra comercial transatlántica

Foto: Edificio de la firma automovilística Mercedes-Benz en Atenas. (EFE/O. Panagiotou)
Edificio de la firma automovilística Mercedes-Benz en Atenas. (EFE/O. Panagiotou)

Mientras la Comisión Europea se prepara para una tensa recta final en las negociaciones comerciales con Washington para cerrar un acuerdo que limite los aranceles estadounidenses a un 10% general, algunos de los gigantes empresariales europeos están actuando por su cuenta. Frente a las amenazas arancelarias del presidente de EEUU Donald Trump, están desafiando el enfoque común del bloque y debilitando la capacidad de presión de Bruselas.

Según informa Bloomberg, firmas como Mercedes-Benz, LVMH (Louis Vuitton) o BMW han mantenido conversaciones paralelas con altos funcionarios estadounidenses en un intento por salvaguardar sus intereses y evitar una escalada que derive en una guerra comercial transatlántica.

Los contactos han incluido reuniones a puerta cerrada con figuras cercanas a Trump, presiones a los gobiernos de la Unión Europea (UE) y propuestas concretas para suavizar las posibles represalias europeas. Esto incluye la retirada de productos icónicos estadounidenses -como el bourbon- de la lista de bienes sujetos a futuros aranceles.

El movimiento empresarial se intensifica a medida que se acerca el 9 de julio, fecha límite impuesta por Washington para alcanzar un acuerdo que evite la entrada en vigor de aranceles del 50% sobre casi todas las importaciones de la UE.

De no lograr un pacto, la Comisión plantea represalias por valor de 95.000 millones de euros, aunque los Estados miembros — instigados por sus respectivas industrias — presionan para recortar ese paquete hasta en 70.000 millones. "Estamos absolutamente centrados en lograr un resultado positivo", aseguró esta semana en Bruselas Maroš Šefčovič, comisario europeo de Comercio, antes de viajar a Washington para una nueva ronda de contactos.

En el centro de esta presión empresarial están los estrechos lazos comerciales con EEUU, que muchas multinacionales europeas consideran vitales para su rentabilidad. Mercedes ha trasladado la producción de su SUV GLC a Alabama, BMW ha anunciado nuevas inversiones en suelo estadounidense y Volvo ha prometido aumentar su capacidad industrial en el país.

El sector farmacéutico, por su parte, teme un aumento de costes si se activan las represalias. "Si la UE contraataca, nosotros sufrimos el doble", advierte a la agencia Oliver Bisazza, director de MedTech Europe, que representa a gigantes como Bayer, Siemens Healthineers y Philips. Tampoco el lujo ni los espirituosos están al margen. LVMH Moët Hennessy Louis Vuitton, que concentra buena parte de sus ventas de coñac y perfumes en el mercado estadounidense, ha intensificado su actividad diplomática. Su presidente, Bernard Arnault — conocido de Trump desde los años 80 — ha viajado a Washington en varias ocasiones y ha pedido una “actitud constructiva” a Bruselas.

Bruselas, dividida y bajo presión

La Comisión Europea, que en principio barajaba una respuesta firme, se ve ahora cuestionada tanto por el sector privado como por líderes políticos nacionales. El canciller alemán Friedrich Merz ha acusado a Bruselas de "complicar" innecesariamente las negociaciones y pide un enfoque pragmático centrado en industrias clave como el automóvil, los medicamentos o la maquinaria.

"La percepción de que castigar a los exportadores estadounidenses beneficiaría a Europa es falsa", sostiene a Bloomberg David Deissner, del influyente grupo alemán Foundation for Family Businesses. Las tensiones internas no solo ponen en riesgo el éxito de las conversaciones con EEUU, sino también el principio de unidad que ha sido clave en anteriores crisis comerciales. Una cesión precipitada ante Trump podría sentar un peligroso precedente en futuras disputas, especialmente con China, y socavar la credibilidad geopolítica de la UE.

Mientras la Comisión Europea se prepara para una tensa recta final en las negociaciones comerciales con Washington para cerrar un acuerdo que limite los aranceles estadounidenses a un 10% general, algunos de los gigantes empresariales europeos están actuando por su cuenta. Frente a las amenazas arancelarias del presidente de EEUU Donald Trump, están desafiando el enfoque común del bloque y debilitando la capacidad de presión de Bruselas.

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