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Salvador Illa va armando las tres piezas de la recuperación del poder financiero catalán
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Salvador Illa va armando las tres piezas de la recuperación del poder financiero catalán

Durante el escaso año que lleva Illa de president se está produciendo una inusitada recuperación del poder bancario catalán que pasa por La Caixa, el Banco Sabadell y el ICF

Foto: Illa junto a Reynés (Criteria) y Oliu (Sabadell). (EFE/Quique García)
Illa junto a Reynés (Criteria) y Oliu (Sabadell). (EFE/Quique García)
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No estaba en el programa del PSC pero la Generalitat de Salvador Illa va levantando lo que deberían ser las tres piezas de la recuperación del poder financiero catalán: el regreso de la sede de La Caixa, el mantenimiento de Banco Sabadell como una sociedad independiente a pesar de la OPA hostil del BBVA y la obtención de una ficha bancaria para la entidad de crédito pública de la administración catalana, el Institut Català de Finances (ICF). Pese a la dificultad de salida, este es uno de los aspectos en el que el Ejecutivo de Illa se ha ido apuntando más éxitos. El contexto ha sido favorable, sí, pero Illa también ha sabido jugar bien sus cartas.

El regreso de la sede la Fundación Bancaria La Caixa y de su holding inversor Criteria ha sido un éxito en buena parte inesperado y también vinculado al segundo objetivo. Al regresar la sede del Banco Sabadell, Isidré Fainé y su núcleo de confianza se veían interpelados. No había riesgo financiero. Desde que el Sabadell regresó a Sabadell la acción ha subido un 21%. El efecto sede no existía o era irrelevante.

El precio político ha sido alto. El PSC ha visto cómo se sacrificaba su hombre en Criteria, con la salida de Ángel Simón. Y no todo ha salido redondo. El poder financiero es poder financiero. Hubiera sido redondo que CaixaBank lograse comprar el portugués Novo Banco este mes de junio. Pero no fue así, aunque estas grandes operaciones corporativas son las que le gustan a su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, un hombre más de gestión de pasivo que de banca comercial. Sin embargo, la parte buena en términos de poder financiero catalán es que no ha sido necesario hacer una ampliación de capital de más de 4.000 millones que diluyese la participación del 31% de Criteria en el banco.

La batalla por mantener el Banco Sabadell como banco independiente y que, por lo tanto, descarrile la OPA del BBVA está resultando mucho más complicada. Illa se atribuyó "la gestión discreta" por parte de la Generalitat, en favor de las medidas restrictivas impuestas por el Gobierno de Pedro Sánchez y que garantizan que el Banco Sabadell sea una entidad obligada a "preservar la autonomía de gestión de su actividad", según la definición del Ministerio de Economía esta semana, al menos durante tres años. El silencio del BBVA estos días apunta lo que se le ha complicado la situación al equipo de Carlos Torres.

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Pero como en el caso de la vuelta de La Caixa, el precio a pagar porque descarrile la opa puede ser muy oneroso. En este caso, vender el banco británico TSB.

Poder y poder financiero

El Banco Sabadell sin TSB es una pérdida en términos de poder financiero catalán, que es lo que buscan Illa y su administración, aunque se puedan obtener más de 2.000 millones en la operación y permita reforzar la política de dividendos.

Un Banco Sabadell sin TSB tendrá menos poder financiero en términos absolutos

Sin embargo, hasta que se sepa cómo acaba la OPA no se podrá determinar cuál es el resultado sobre esta segunda pieza en la arquitectura de la estrategia de Illa para que Cataluña recupere poder bancario. La dirección del banco, con su presidente, Josep Oliu al frente, se inclinan por ejecutar la venta y poner otro palo en las ruedas a la oferta del banco vasco.

La tercera pata

La tercera pata en la estrategia de la Generalitat pasa por convertir el ICF en un banco público con ficha bancaria propia. Como muchos proyectos de Illa, se trata de un proyecto heredado de Pere Aragonès. Al predecesor republicano se lo tumbaron en el Banco de España. Illa tiene más palancas.

Aun así el Banco de España está incómodo. La reunión que mantuvo el 29 de mayo la consejera de Economía de la Generalitat, Alicia Romero, con la subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez, fue bien. Pero el trámite resulta complicado y necesita el plácet del BCE. El calendario será tortuoso, según explican fuentes financieras conocedoras de las negociaciones.

El plan de la Generalitat es tener un banco público que no desarrollará actividad comercial, pero pueda acceder a los mercados financieros. Por ejemplo, para impulsar planes como el que Illa ha puesto en marcha: hasta 50.000 euros de entrada para los jóvenes de entre 18 y 35 años que quieran adquirir un piso. Eso permite a los beneficiarios poder aportar una entrada. El 80% restante lo aportarán las entidades bancarias adheridas al programa: Arquia, Banco Sabadell, Bankinter, BBVA, CaixaBank, Caja de Ingenieros, Caja Guissona y Kutxa. El dinero no es a fondo perdido, pero sí sin interés: hay que devolverlo cuando pasen los 30 años a los que se financia la adquisición. Tener una ficha bancaria facilitaría el acceso a los mercados, movilizar más fondos, ampliar la colaboración con los bancos comerciales. La tercera pata de la revolución financiera de Illa está en marcha, si la estabilidad política en Madrid lo permite, claro.

No estaba en el programa del PSC pero la Generalitat de Salvador Illa va levantando lo que deberían ser las tres piezas de la recuperación del poder financiero catalán: el regreso de la sede de La Caixa, el mantenimiento de Banco Sabadell como una sociedad independiente a pesar de la OPA hostil del BBVA y la obtención de una ficha bancaria para la entidad de crédito pública de la administración catalana, el Institut Català de Finances (ICF). Pese a la dificultad de salida, este es uno de los aspectos en el que el Ejecutivo de Illa se ha ido apuntando más éxitos. El contexto ha sido favorable, sí, pero Illa también ha sabido jugar bien sus cartas.

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