Revés a Bustinduy: la UE complica su ofensiva contra las aerolíneas por la maleta de mano
Las compañías logran una victoria temporal en el proceso de negociación de la reforma del reglamento europeo, pero aún falta el acuerdo final y siguen sujetas a la amenaza de multa
El ministro de Consumo, Pablo Bustinduy. (Europa Press/Alberto Ortega)
La ofensiva del Ministerio de Consumo contra las aerolíneas low cost ha sufrido un importante revés en las últimas horas a nivel de la Unión Europea. La cartera dirigida por Pablo Bustindy sancionó a cinco de ellas con 179 millones de euros por obligar a los usuarios a pagar por llevar su maleta de mano. Sin embargo, el Consejo de Transporte aprobó este jueves, con el "no" de España, una propuesta de reforma del reglamento sobre derechos de los pasajeros aéreos, con la que se abre la puerta a que las compañías puedan cobrar por el equipaje de cabina.
Concretamente, el texto señala que los usuarios pueden llevar gratuitamente un "objeto personal", expresado como una mochila o bolsa con unas dimensiones máximas de 40x30x15. Pero no incluye el equipaje de mano, abriendo la puerta así a que las aerolíneas puedan cobrar por las maletas que no quepan debajo del asiento delantero. De hecho, el documento hace referencia a "posibles tasas adicionales aplicadas por el equipaje facturado y no facturado". Eso, a efectos prácticos, significa que existe esa posibilidad, dando cobertura a que las aerolíneas sigan con la práctica contra la que el ministerio de Consumo ha aplicado multas a las compañías low-cost.
No obstante, se trata únicamente de la posición del Consejo, donde están representados los Estados miembros, de cara a las negociaciones con el Parlamento Europeo, los conocidos como "trílogos", del que debe salir el texto final que se convertirá en ley. Por lo pronto, el Partido Popular Europeo (PPE), el grupo más grande en la Eurocámara y sin el que los acuerdos son imposibles, ha mostrado su oposición a algunos puntos del acuerdo que alcanzaron los ministros este jueves en Luxemburgo, con el que también se aumentó el umbral de retrasos que deben acumular los vuelos de media y larga distancia para recibir una indemnización. Si la mayoría de grupos en la Eurocámara mantienen un frente unido, los eurodiputados pueden forzar al Consejo a aceptar cambios en las dos propuestas de modificación de reglamento.
Bustinduy ha dado importancia al debate a nivel europeo, y se ha apoyado mucho en la BEUC (Organización Europea de Consumidores), que ha respaldado las millonarias sanciones de Consumo contra las low-cost. Pero las aerolíneas también han dado su batalla en Bruselas, y han denunciado las medidas ante la Comisión Europea, que lanzó un procedimiento de consultas conocido como "EU Pilot" para determinar si el Gobierno incumplió las normas europeas al imponer dichas multas.
Bustinduy ha dado importancia al debate a nivel europeo, y se ha apoyado mucho en la BEUC (Organización Europea de Consumidores)
Las aerolíneas consideran ahora que el acuerdo en el Consejo reivindica su posición. "Resuelve las dudas sobre la práctica del cobro de equipaje en cabina, unifica el criterio a seguir por los tribunales y termina así con las distintas interpretaciones que vienen haciendo los órganos jurisdiccionales en España al respecto, con lo que se reducirá la litigiosidad", celebran desde la Asociación de Líneas Aéreas (ALA).
Consumo, sin embargo, piensa justo al revés. Si las aerolíneas han presionado intensamente para incluir esa referencia que abre claramente la puerta a esa práctica, significa que admiten que en el texto actual, que sigue vigente, no estaba esa posibilidad. "Este nuevo texto confirma lo que ya sabíamos: cobrar por el equipaje de mano que entra en cabina o por el asiento del acompañante de una persona dependiente es ilegal con la legislación actual. Por eso, las aerolíneas han presionado tanto para legitimar esta práctica abusiva con un nuevo reglamento", señaló el ministro Bustinduy este jueves.
"Resuelve las dudas sobre la práctica del cobro de equipaje en cabina, unifica el criterio a seguir por los tribunales", señalan desde ALA
Lo cierto es que la multa de 179 millones impuesta por Consumo a Ryanair, Vueling, EasyJet, Norwegian y Volotea, además de las recientes investigaciones lanzadas contra Wizzair y Transavia, no son el fondo de la cuestión. Ese es el regate corto, lo inmediato. Nada de lo acordado en Luxemburgo este jueves ni de lo que queda por negociar afecta directamente a esas multas, porque estas dependen de la legislación vigente, que sigue siendo la misma que cuando se impusieron. De hecho, la batalla legal entre ambas partes sigue su curso, exactamente en el mismo punto, como reconocen fuentes de las aerolíneas.
Actualmente, el Tribunal Superior de Justicia está dirimiendo los recursos que interpusieron individualmente las aerolíneas afectadas, con la excepción de Volotea, que todavía sigue con su proceso en la Audiencia Nacional. El punto de discordia está en el artículo 97 de la ley española de Navegación Aérea, donde se estipula la obligación "a transportar de forma gratuita en cabina" el equipaje de mano. Esta es la normativa en la que se apoyó la sanción de Consumo, pero las compañías defienden que ese punto contraviene el Reglamento 1008/2008, que establece "la libertad de fijación de precios", y que como es una ley europea, prevalece sobre la española. En todo caso, tendrá que ser la Justicia quien decida.
Lo que cambia realmente con la última decisión de la UE es en el largo plazo, en el debate político a partir de ahora. Bustinduy y su equipo, que consideran que las multas están bien ancladas en una decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) de 2014, han dado un carácter europeo a su campaña, involucrando a asociaciones de consumidores de un buen grupo de países comunitarios. El acuerdo en el Consejo muestra que a nivel europeo la mayoría de Estados miembros están dispuestos a dar el espacio a las aerolíneas para que establezcan la política que quieran respecto a los equipajes de mano.
Un acuerdo por la mínima
El acuerdo en el Consejo, que ha estado impulsado por la presidencia polaca, ha sido posible por la mínima y tras un largo día de negociaciones. España, Alemania, Portugal y Eslovenia se posicionaron en contra, pero varios cambios de voto en Estados miembros más pequeños fueron claves para que Polonia obtuviera una mayoría cualificada, que se consigue cuando te respalda el 55% de los Estados miembros con al menos el 65% de la población. La propuesta de compromiso polaca obtuvo el respaldo del 77,8% de los Estados miembros, pero que representaban únicamente el 65,3% de la población, por lo que salió adelante por la mínima.
Eso significa que no se trata de un texto muy sólido y que el acuerdo depende mucho del resultado final de las negociaciones que quedan por delante. Incluso hay Estados miembros, como Italia, que han expresado sus reservas a pesar de apoyar el acuerdo, señalando que esperan que en las negociaciones con el Parlamento Europeo se tengan en cuenta sus posiciones, lo que sugiere que si el acuerdo que salga de los "trílogos" no convence a Roma, que exige que haya algún tipo de compensación por los retrasos de más de tres horas en distancias cortas en el reglamento de derechos de pasajeros aéreos, podrían retirar su respaldo.
La posición de la Eurocámara
La sensación en el Parlamento Europeo es que el Consejo se ha precipitado en el acuerdo. Por ejemplo, el eurodiputado liberal alemán de la familia de Renew Europe, Jan-Christoph Oetjen, ha declarado a este medio que "el Europarlamento modificará próximamente la posición del Consejo sobre los derechos de los pasajeros aéreos, garantizando la inclusión de normas que regulen el equipaje de mano en el tráfico aéreo, una cuestión importante que requiere una legislación clara".
La sensación en el Parlamento Europeo es que el Consejo se ha precipitado en el acuerdo
La Eurocámara adoptó su posición, lo que se conoce como "dictamen de primera lectura", en el año 2014. La institución ha cambiado mucho desde entonces, y hay grupos que todavía no han tenido tiempo de decidir qué posición van a defender en esta ocasión. En el Parlamento había quien quería que el Consejo adoptara un "enfoque general", una especie de acuerdo político, pero que no activa de manera inmediata el proceso de los "trílogos". Sin embargo, los ministros lo que han hecho ha sido aprobar ya su dictamen en primera lectura, lanzando el proceso colegislativo. "Los trílogos deben empezar tan pronto como sea posible", ha explicado Apostolos Tzitzikostas, comisario de Transporte.
"Quizás algunos hayan estado sorprendidos por la manera en la que hemos procedido. Pero tenemos que ser rápidos y eficientes", defendió Dariusz Klimczak, ministro del ramo de Polonia, que ostenta la presidencia rotatoria del Consejo de la UE. "Había que desbloquearlo", se defendió Tzitzikostas este jueves ante las preguntas de los periodistas sobre la manera en la que se había procedido.
Desde España, la eurodiputada del PNV, Oihane Agirregoitia, ha señalado que "es un dossier muy difícil, que lleva más de una década bloqueado en la mesa del Consejo y que de repente quieran obligar al Parlamento Europeo a negociar en tres o cuatro meses algo tan complejo no es normal". "En todo caso, nuestra posición es y será, como siempre, en favor de los derechos de los consumidores", remarca.
En la Eurocámara, en todo caso, hay bastante enfado. La sensación que tienen ciertos eurodiputados es de que se ha lanzado un ataque rápido del Consejo sin dar tiempo a reorganizar filas y decidir qué posición defender en las negociaciones posteriores. "Pedimos a los ministros nacionales que no intenten ocultar este retroceso en los derechos de los pasajeros tras trucos de procedimiento. Los ministros llevan 12 años tramitando el expediente, mientras que el Parlamento ha estado preparado y esperando desde entonces", criticó este jueves el eurodiputado Jens Gieseke, portavoz de Transportes y Turismo del grupo popular europeo, asegurando que el mensaje del Consejo de que es necesario ahora cerrar un acuerdo urgente "no es creíble".
La ofensiva del Ministerio de Consumo contra las aerolíneas low cost ha sufrido un importante revés en las últimas horas a nivel de la Unión Europea. La cartera dirigida por Pablo Bustindy sancionó a cinco de ellas con 179 millones de euros por obligar a los usuarios a pagar por llevar su maleta de mano. Sin embargo, el Consejo de Transporte aprobó este jueves, con el "no" de España, una propuesta de reforma del reglamento sobre derechos de los pasajeros aéreos, con la que se abre la puerta a que las compañías puedan cobrar por el equipaje de cabina.