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Tensión en la 'City' de Madrid: el M&A se desploma en España un 64% hasta mayo
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El volumen cae a niveles de la pandemia

Tensión en la 'City' de Madrid: el M&A se desploma en España un 64% hasta mayo

El negocio de compras y fusiones de empresas se ha hundido en 2025 con la volatilidad desatada por Donald Trump. Banqueros, consultoras y abogados aún confían en remontar

Foto: Puesta de sol tras las emblemáticas Cuatro Torres del Paseo de la Castellana. (EFE/Chema Moya)
Puesta de sol tras las emblemáticas Cuatro Torres del Paseo de la Castellana. (EFE/Chema Moya)
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Cuando hace un año, algunos de los banqueros más poderosos del mundo apoyaban a Donald Trump, e incluso cuando aplaudieron sus primeros anuncios políticos centrándose en la desregulación financiera, no podían imaginar que el mandatario estadounidense iba a hundir su negocio como lo está haciendo. Y no solo en Wall Street, sino que la caída de la actividad por la amenaza de guerra comercial se ha trasladado a todo el mundo, y esto incluye a España. En la City madrileña el volumen de trabajo es equiparable al de 2020, con el covid, la parálisis del mercado y el confinamiento.

En realidad, lejos de Estados Unidos, siempre hubo un halo de incertidumbre y temor en torno a Trump que se ha confirmado. Los bancos de inversión, y también las divisiones de fusiones y adquisiciones (M&A) o de mercados de capitales (DCIM) de despachos de abogados y consultoras, necesitan certidumbre para que haya más actividad. Y, con ello, más trabajo y más comisiones, lo que suele derivar en bonus que pueden llegar a ser millonarios, y que suponen una parte relevante de la remuneración.

La volatilidad de los mercados ha pospuesto operaciones. El volumen de M&A cerrado entre enero y mayo se desplomó un 64% si se atiende al valor de los deals, desde los 37.130 millones de los cinco primeros meses de 2024 hasta los 13.356 millones en 2025, según datos de Dealogic. No es algo propio de España, sino que ocurre en todos los mercados.

En cuanto al número de operaciones cerradas, la caída es del 36%, hasta los 342 deals, según las cifras de Dealogic. Para los expertos, la clave de la evolución de la banca de inversión es la tendencia del M&A, que arrastra al resto de segmentos por la necesidad de financiación, o mejora las perspectivas de la industria, facilitando emisiones de bonos o de acciones (ampliaciones de capital y salidas a bolsa).

Foto: macquarie-venta-gigante-parkings-empark

Dejando a un lado las salidas fallidas a bolsa —como la de Cirsa—, también se están posponiendo para después del verano algunas desinversiones que inicialmente se querían lanzar entre finales del año pasado y comienzos de este. Un buen ejemplo es la venta que Macquarie tiene previsto iniciar en septiembre: su gigante de aparcamientos Empark, valorado en hasta 1.500 millones, adelantada por El Confidencial.

El entorno macroeconómico también está dificultando operaciones que ya venían enfrentando obstáculos, como la venta de Citr&Co por parte del fondo Miura, valorada en 1.500 millones. Lo mismo ocurre con transacciones de menor tamaño, como la desinversión del 40% de Auxadi en manos del fondo británico Inflexion, o la venta de Evidenze por parte de Buenavista Partners, que siguen sin poder cerrarse.

No obstante, siguen cerrándose algunas operaciones que, pese al contexto adverso, consiguen salir adelante, aunque en la mayoría de los casos con valoraciones por debajo de lo inicialmente previsto. Es el caso del fondo norteamericano Silver Lake, que está ultimando la venta del megabufete Lexer al fondo británico Pollen Street.

No va a ser un año perdido

Aun así, el pipeline es positivo. Es decir, hay muchas operaciones en marcha y otras que se esperan en los próximos meses como para anticipar cierta remontada, incluso como para evitar que sea un año perdido. Los profesionales confían en cerrar algunos deals relevantes antes del verano y tener una eclosión a partir de septiembre, siempre y cuando haya más estabilidad. Aunque será difícil cumplir con los presupuestos que se manejaban en el sector, con incrementos esperados de entre el 10% y en 20% sobre el año pasado, cuando se alcanzaron cifras cercanas a los 1.200 millones de euros en ingresos por comisiones.

La cifra de deals anunciados entre enero y mayo asciende a 392, lo que supone una caída del 30%. Es decir, si se tienen en cuenta las operaciones anunciadas, pero todavía no cerradas, la sangría se reduce, aunque sigue siendo notable. En cuanto al volumen, la caída es del 19%, hasta los 28.048 millones.

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Hay sectores que alimentan el optimismo de banqueros, consultores y abogados especializados en M&A. Después de varios años sin casi actividad, el sector financiero vuelve a protagonizar movimientos. La opa de BBVA al Sabadell involucra a varios asesores, y si sale adelante, habrá un efecto dominó por los acuerdos en seguros, fondos o depositaría. Lone Star quiere salir de Novo Banco con una venta, con CaixaBank entre los candidatos, o una salida a bolsa. Santander vendió el grueso de su negocio en Polonia, en una operación de 7.000 millones, y los dueños de Catalana Occidente han lanzado una opa de exclusión de hasta 2.277 millones.

En otras industrias también se espera actividad, como en educación o en defensa, donde hay un interés claro en Europa por incrementar la inversión para no depender de Estados Unidos. Este refuerzo a la capacidad militar europea lleva a algunos de los principales actores, como la española Indra, a mirar el mercado para ampliar sus capacidades.

Los secundarios se abren paso

Una de las fórmulas más creativas a las que están recurriendo algunas gestoras para ganar tiempo y evitar ventas apresuradas son los fondos secundarios. Se trata de vehículos diseñados para recomprar activos o participaciones de uno de sus propios fondos antiguos, permitiendo así extender la vida de inversiones maduras que aún conservan potencial. Aunque esta estrategia no es nueva —históricamente se ha utilizado para aportar liquidez a los inversores y dar continuidad a la gestión de determinados activos—, su uso se ha intensificado ante la dificultad de ejecutar desinversiones en el entorno actual.

De hecho, 2024 fue un año récord para este tipo de operaciones, con un volumen global que alcanzó los 153.000 millones de dólares. Para 2025, las previsiones apuntan a que esa cifra superará los 175.000 millones. Más que una solución coyuntural, los fondos secundarios se están consolidando como una herramienta estructural para afrontar las restricciones de liquidez y reajustar porfolios de forma estratégica. Eso sí, los inversores también están siendo más exigentes y no todo vale: están dejando claro que no todos los activos son aptos para este tipo de maniobras.

Cuando hace un año, algunos de los banqueros más poderosos del mundo apoyaban a Donald Trump, e incluso cuando aplaudieron sus primeros anuncios políticos centrándose en la desregulación financiera, no podían imaginar que el mandatario estadounidense iba a hundir su negocio como lo está haciendo. Y no solo en Wall Street, sino que la caída de la actividad por la amenaza de guerra comercial se ha trasladado a todo el mundo, y esto incluye a España. En la City madrileña el volumen de trabajo es equiparable al de 2020, con el covid, la parálisis del mercado y el confinamiento.

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