Cordorníu gana en el Supremo la guerra con AZ Capital por los 'fees' de la venta a Carlyle
El Tribunal Supremo declara firme la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona que exime a Codorníu de abonar una comisión extra a AZ Capital por la venta a Carlyle
La familia Raventós, dueña de Codorníu, descorcha su mejor cava tras poner punto y final a su disputa con AZ Capitalpor la venta de la compañía. El Tribunal Supremo ha inadmitido a trámite el recurso presentado por el banco de inversión contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona que exime a la empresa catalana de abonar cerca de 3 millones de euros de success fee (comisión a éxito) por la venta del grupo a Carlyle, según consta en una resolución a la que ha tenido acceso El Confidencial.
La inadmisión del recurso del banco de inversión conlleva la firmeza de la sentencia de la Audiencia de Barcelona, dictada hace dos años, que absolvía a la empresa de abonar una comisión extra al banco de inversión, que reclamaba la comisión tras alegar que gracias a su trabajo se había aumentado el precio de venta de la compañía de 220 a 300 millones,
El origen del conflicto se remonta a la contratación de AZ Capital como asesor de la familia Raventós tras recibir una oferta de Carlyle para hacerse con una participación mayoritaria por 220 millones. El contrato de asesoramiento incluía una cláusula según la cual la firma asesora tendría derecho a una comisión extra si lograba aumentar el precio de la venta de la compañía. Finalmente, Carlyle compró Codorníu por 300 millones de euros y AZ Capital calculó que la comisión extra que le correspondía ascendía a 2,8 millones de euros.
Y aquí llega el quid de la cuestión, porque la familia Raventós asegura, y así lo han reconocido los tribunales, que AZ Capital no fue decisivo para el éxito de la transacción y para elevar el precio final.
A lo largo del procedimiento judicial, iniciado en 2020, AZ Capital ha defendido que Carlyle aumentó su oferta como respuesta a la competencia que supuso la búsqueda de otros posibles socios (señala que hubo dos candidatos que igualaron la oferta, Peñaflor y Vrankem-Pommery). Por su parte, Codorníu sostiene que la operación salió adelante por las negociaciones directas entre Carlyle y un grupo de accionistas, al margen del consejo de administración y sin intervención de AZ Capital.
Esos accionistas que resultaron decisivos fueron Marc Ferrán, José Manuel Ferrer, Manuel Farré y Antón Raventós, algo que corroboraron en su declaración dos empleados de Carlyle, Mario Pardo y David Mazaira.
Los magistrados que dictaron la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona, que ya es firme, concluyeron “que no había quedado acreditado que el aumento de la oferta de Carlyle por la compra del grupo empresarial Codorníu, que pasó de los 220 millones iniciales a los 300 millones de euros de precio final, sea debida a la actuación de AZ Capital, concretamente a la tensión competitiva que la actora dice haber provocado con su intervención; y sí, por el contrario, consideramos que ha quedado probado que la conclusión de la operación de compraventa fue fruto del proceso de negociación llevado a cabo por un grupo de accionistas directamente con Carlyle”.
El Confidencial se ha puesto en contacto con Baker McKenzie, asesor de Codorníu, que ha declinado hacer comentarios sobre esta información. Cortés, bufete asesor de AZ Capital, tampoco ha hecho comentarios.
La familia Raventós, dueña de Codorníu, descorcha su mejor cava tras poner punto y final a su disputa con AZ Capitalpor la venta de la compañía. El Tribunal Supremo ha inadmitido a trámite el recurso presentado por el banco de inversión contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona que exime a la empresa catalana de abonar cerca de 3 millones de euros de success fee (comisión a éxito) por la venta del grupo a Carlyle, según consta en una resolución a la que ha tenido acceso El Confidencial.