Las cuatro veces que Red Eléctrica advirtió del riesgo de apagón por la alta penetración de renovables
El operador del sistema registró en su último informe anual una serie de alertas que, en estos momentos, son las hipótesis que más fuerza tienen en en la investigación del colapso
El Gobierno vuelve a citar este jueves al comité que analiza el apagón y que preside la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen. Un grupo de trabajo formado íntegramente por instituciones públicas y empresas controladas por el Estado como Redeia, la matriz de Red Eléctrica. Una empresa que, en su papel de operador del sistema, notificó el pasado mes de febrero en su informe anual los cuatro riesgos a los que se enfrenta su negocio por la alta penetración de renovables.
Cuatro alertas que, a día de hoy, se integran dentro de las “principales hipótesis” de las causas del apagón del pasado 28 de abril. Algunos de estos riesgos, que adelantaba El Confidencial el pasado 27 de febrero, advierten de los problemas que genera al sistema el exceso de confianza en las renovables y el olvido de las tecnologías de respaldo. El principal riesgo de los que avisaba la empresa que preside Beatriz Corredor es la “desconexión de generación” por “elevada penetración de renovables sin capacidades técnicas necesarias para el adecuado comportamiento ante perturbaciones”.
Una alerta que se registra en febrero y que encuadra el mercado del pasado 28 de abril, que empezaba a ser habitual en los últimos años por estas fechas. La alta producción de renovables desplazó al resto de tecnologías. El mercado funcionaba sin tres de los siete reactores nucleares, con solo seis de las 67 plantas de ciclo combinado y sin ninguna generación hidroeléctrica porque las renovables no le dejaban hueco en un mercado mayorista con un precio muy agradecido de 5 euros por megavatio hora.
Pero tiene su peligro. Esas desconexiones de generación, que avisaba Red Eléctrica, “podrían llegar a ser severas, llegando a producir una falta de balance generación‑demanda, lo que afectaría significativamente al suministro eléctrico y, de forma indirecta, a la reputación de la compañía”, alertaba el informe. Redeia explica que este informe anual de cuentas, "refleja los requisitos de divulgación vinculados a los asuntos materiales y los impactos, riesgos y oportunidades que afectan a la cadena de valor de Redeia, tal y como exigen las nuevas Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (NEIS)".
Falta de información en tiempo real
Otro riesgo es la imposibilidad de seguir el sistema con una generación que se ha ‘atomizado’ con la expansión de las renovables. La empresa que preside Beatriz Corredor señalaba entonces que el aumento de instalaciones de generación renovable inferior a un megavatio (MW), como el autoconsumo, transmitía “insuficiente información para la operación en tiempo real del sistema”.
Una de las tareas más importantes de Red Eléctrica es la estabilidad del mercado en tiempo real y adelantarse a las incidencias. Las plantas renovables de menor tamaño generan, según esa alerta, una mayor incertidumbre en el sistema por desconocimiento de toda la producción de energía existente, algo que supone un riesgo para “la operación segura del sistema eléctrico”.
Dos riesgos que el operador del sistema matiza a este medio que se suplen con varias medidas de contención. Una de ellas es el desarrollo de herramientas de operación del sistema e integración segura de renovables, con el Centro de Control de Energías renovables (CECRE). Otras son el fortalecimiento de sistemas de monitorización y control y el desarrollo de modelos de predicción. También trabaja en el desarrollo de las correspondientes normativas que permitan mayor flexibilidad y que requieran adecuadas capacidades técnicas a los distintos actores del sector.
Eficiencia de la solar
Redeia registraba en su informe a los inversores que “el aumento de la temperatura ambiente disminuye la eficiencia de los paneles fotovoltaicos”. Una posibilidad que también se contempla en esa “pérdida de generación”, que anunciaba el presidente del Gobierno, en la zona sur y suroeste.
“Este riesgo afecta tanto a la actividad propia de Redeia como a sus clientes y usuarios, con un horizonte de medio y largo plazo”, declara el informe. “Cabe esperar que, en el medio y el largo plazo, en el que la generación solar fotovoltaica tendrá un peso muy significativo en la matriz energética, se pueda producir alguna afección en la operación del sistema eléctrico al reducirse la disponibilidad de generación”, explica el operador del sistema. El pasado 28 de abril, la fotovoltaica suponía el 75 % de la generación.
Redeia explica que la empresa cuenta con medidas para afrontar este riesgo como la mejora en los sistemas de predicción y el desarrollo de medidas de flexibilidad como el almacenamiento y las reservas.
Abandonar el carbón, las nucleares y el gas a la vez
Por último, como informaba este medio hace dos meses, la otra alerta que contemplaba Redeia y que se explica en las hipótesis del colapso es la retirada de las tecnologías que dan firmeza al sistema. “El cierre de centrales de generación convencional como las de carbón, ciclo combinado y nuclear (consecuencia de requisitos regulatorios) implica una reducción de la potencia firme y las capacidades de balance del sistema eléctrico, así como su fortaleza e inercia”, explica el informe.
Este cambio de modelo aumenta “el riesgo de incidentes operacionales que puedan afectar el suministro y la reputación de la empresa”. En febrero, Redeia explicaba que estaba preparando el sistema para hacer frente a este proceso. Su plan consiste en el fortalecimiento de las interconexiones internacionales, la puesta en servicio de sistemas de almacenamiento o el desarrollo tecnológico de los convertidores de electrónica de potencia.
También asegura que cuenta con otras tecnologías que permiten que “las necesidades del sistema de inercia y su fortaleza puedan ser provistas por la propia generación renovable o el impulso de mecanismos de flexibilidad y de redes inteligentes”. Algo que, con la información que existe del apagón, parece que no ha llegado a tiempo.
El Gobierno vuelve a citar este jueves al comité que analiza el apagón y que preside la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen. Un grupo de trabajo formado íntegramente por instituciones públicas y empresas controladas por el Estado como Redeia, la matriz de Red Eléctrica. Una empresa que, en su papel de operador del sistema, notificó el pasado mes de febrero en su informe anual los cuatro riesgos a los que se enfrenta su negocio por la alta penetración de renovables.